Abril /2018

Nancy de la Hoz- Ximena Cortés

Las posturas del feminismo liberal y feminismo Marxista tienen en común que luchan por la emancipación de la mujer. Ambas reconocen el patriarcado como el marco que genera las contradicciones y fenómenos particulares que establecen relaciones de sometimiento de la mujer pero al mismo tiempo dotan de sentido a las luchas de las mujeres. Ambas requieren de la creación de una conciencia tanto de patriarcado como conciencia de las condiciones de sometimiento objetivas de vida en general de la mujer las cuales en estrecha interacción con lo económico, cultural, social y político construyen un escenario para el desarrollo y despliegue del feminismo

Como dialogo podemos plantear que mientras el feminismo liberal se mueve dentro de los parámetros de la democracia representativa que requiere los tránsitos burocráticos apegados a tiempos y modos de realización muy formales y regulados en donde convergen todas las fuerzas en pugna por el poder. El feminismo Marxista requiere se tenga conciencia de la naturaleza y dinámicas del capitalismo y se lucha contra el desde la visión de los oprimidos, descartando que la democracia traiga por si misma esa liberación.

En el feminismo burgués predominan nociones desde el llamado enfoque de género y de desarrollo humano que ha sido un instrumento dialogante con los poderes representados actualmente en el juego democrático, pretendiendo logros desde lo individual en una suma mientras el feminismo Marxista nace con el Marxismo y atraviesa las mismas vicisitudes que este compartiendo los mismos principios dentro del materialismo histórico y la lucha de clases.

Mientras en la lucha liberal quedaría excluida la lucha de clases pues se apunta al logro de la igualdad con los hombres. En el feminismo Marxista los logros de la lucha feminista va aparejada con la lucha entre la burguesía y el proletariado las cuales son de dominación y explotación.

La familia siendo un órgano social esta permeada por las contradicciones de las relaciones sociales burguesas. Mientras en el socialismo burgués se pide la igualdad de derechos y una plataforma que ha sido auspiciada internacionalmente abogando por el cese de la violencia contra la mujer en una agenda dilatada cuya meta sería un cambio legislativo que esperaría ser asimilado en otro plazo por la totalidad de la sociedad. En el feminismo Marxista se contempla la familia como un dispositivo capitalista de producción en el que se ha trasladado a la mujer tareas del estado con la consabida ganancia de plusvalía y reproducción del capital, esto vía la ejecución de tareas que no son objeto de salario en áreas educativas, de cuidado y otros trabajos invisibles del hogar.

El feminismo Marxista reconoce la actividad femenina de reproducción del capital como expoliación cuyo valor es apropiado por el capitalista lo mismo que la mano de obra que genera al concebir y criar los niños que más tarde serán obreros. El feminismo burgués lo concibe como un factor de injusticia y desigualdad que sería nivelado con el reconocimiento de derechos.

El aborto sería un derecho desde el feminismo liberal, mientras que es un tema que ha sido desde el feminismo Marxista visto como un tema que ha conseguido dividir y confrontar a las mujeres que debe salir del ámbito de la familia.

Al lado de estas dos vertientes y gracias al torrente de desarrollos de pensamiento decolonial, insurgente, indígena, socialista del siglo XXI. Han enfrentado las peores consecuencias de la globalización y neoliberalismo, así como a reactivación del genocidio en regiones como Latinoamérica. Ha incorporado a las luchas feministas conceptos que disputan la hegemonía de los significados y el sentido del pensamiento eurocéntrico.

Contrapuntadas.

La revolución burguesa también como fuente de esta corriente, no logró cambios en términos de eliminar o minimizar significativamente las condiciones de explotación en las clases bajas y campesinas en donde hombres y mujeres continuaban limitados en sus derechos.

Qué sería cosa tal como la democracia entre los géneros. La escala de la democracia no alcanza a incidir en la microesfera de las escenas y la cotidianidad entre los géneros. La mirada marxista cuestionaría tal profundización, en el entendido de que ha sido justamente el orden capitalista el que ha condicionado las relaciones humanas al punto de entrar en el ámbito doméstico para instalarse como un dispositivo social que la democracia ampliada no alcanzaría a modificar a una escala interhumana, no alcanzaría a neutralizar la fuerza iónica ya organizada del capitalismo.

La mujer versus las mujeres.

El aborto es la jáquima, se jala cuando hay marcha y velocidad. En este país, lo que se presenta es una lucha de la derecha y de la izquierda y los sectores progresistas por el avance y el retroceso de las leyes y normas del aborto.

-Así si la mujer ha sido también oprimida por la mujer, podrá se liberada por la mujer. La necesidad de la lucha popular y de una agenda o programa unificado se retoma como la orden del día.

-Sin la matriz marxista, la plataforma de derechos resulta una trampa patriarcal para las mujeres, por vías de la instalación de un feminismo hegemónico.

Pero la nueva mujer [ii] que es encontrada en todos los niveles de la escala social de obreras a jóvenes estudiantes, modestas dependientes y famosas representantes de las artes ciencia y cultura, no son las puras agradables muchachas cuyo romance termina en matrimonio, son heroínas que afianzan su personalidad que desafían la moral burguesa elevándose por encima de sus pecados y a la que Alexandra Kolontai reconoce como el motor de la liberación femenina.