LA OLIGARQUÍA Y SU CONCIENCIA DE CLASE

por: Nancy De La Hoz

Luego de un corto periodo de esperanza y hasta sosiego tras la firma de los acuerdos de paz, cuando las universidades dejaron el tropel y  se respiró por horas y días una sensación de existencia renovada, empezaba a sentirse relajado pertenecer a un sindicato y queríamos militar con alegría; pensamos en la paz como un objeto maravilloso frágil como un recién nacido que todos queríamos apadrinar, volvió el terror y no hablemos de casas de pique que quedan en las fronteras o en la calle del cartucho donde nadie va o van y no vuelven, ni en los presos políticos que iban saliendo pero dejaron de hacerlo, ni en la continuidad de las masacres, desapariciones, ajusticiamientos  ametrallamientos y bombardeos en los campos, etc etc, que son consustanciales o rutinarios y que han venido escalando apenas siendo notado  por lo larvado y encubierto, se sitúa en la vida cotidiana como una incomoda pero conocida presencia que dejamos de percibir como ajena. se trata del  retorno de la lucha callejeras el retorno  en paros que no se anuncian sino que se silencian y  cuya fuerza se expresa entre otros por dificultades de movilidad y enfrentamientos entre el ESMAD y los estudiantes vanalizando el significado. Así queda expuesta una forma de relacionamiento entre clases sociales que es el mismo que teníamos previa a los acuerdos.

Como consecuencia de la implosión de los acuerdos de Paz se yugula el transito hacia modos y modelos de relacionamiento superador de la violencia, nuestras relaciones siguen expresándose en términos de violencia., El genocidio como Política de Estado y el Terrorismo como modelo de dominación.

Si los acuerdos de paz pervivieran a los últimos acontecimientos políticos, estaríamos ante este paro viendo un salto cualitativo en el relacionamiento interclases, algo que contenga formas viejas del ejercicio policial represivo pero también algo nuevo superador. Pero estamos viendo algo repetido. la vieja escena de los mas regresivos métodos de violencia que reflejan la intolerancia oligárquica que sigue siendo un pequeño grupo con espíritu de cuerpo, cómoda con la forma tradicional de la violencia policial que anuncia el retorno de la peor barbarie Política.