Escribe Paula Daza licenciada en historia doctorada y militante del colectivo Walter Benjamin hoy residenciada en Ecuador

Semana atrás el gobierno de Lenín Moreno anunciaba por medio del ministro de finanzas
que los ecuatorianos deberían ser comprensivos con algunas medidas económicas que se iban a tomar. El anunciado paquetazo se anunció el martes 1 de octubre, en el que se incluía dos cosas básicamente, el desmonte de los subsidios a los gasolina y el diesel que desde la década de 1970 se habían mantenido en el país. El otro componente es un golpe a la seguridad y protección laboral. En suma, Moreno cumplió su compromiso con el FMI, dejando en claro que el Ecuador se acogía a la receta neoliberal que el Fondo Monetario obliga a seguir. Los anuncios oficiales fueron respondidos por el movimiento estudiantil y por las agremiaciones de transportadores que llamaron a un paro nacional. Ante las protestas el gobierno de Moreno declaró un estado de excepción que justifica las agresiones policiales y que trata de contener por la fuerza policial y jurídica la protesta en las calles. El presidente Moreno, a su vez rápidamente viajo a Guayaquil para evadir la respuesta que los sectores sociales estaban organizando en Quito.

Al llamado de la huelga se unió el movimiento indígena que se ha tomado las principales vías del país y hoy lunes 7 de octubre está llegando a Quito y Guayaquil. La represión policial ha sido muy violenta, sin embargo el continua país paralizado. El movimiento indígena cuenta con bases solidas y a diferencia de muchos países de la región, los campesinos e indígenas son pequeños propietarios que tienen la posibilidad de salir a marchar por que no temen quedar sin sus puestos de trabajo. Aquí hay un campesinado que en medio de pobreza ha logrado mantener el control sobre la tierra, entonces parece que del campo viene la lección política de la resistencia. Y es que perder los subsidios de los combustibles es muy grave porque este país tiene un transporte urbano de 25 centavos y de 12 centavos para la tercera edad y todos los escolares. Además, el transporte interprovincial tiene tarifas bajas. Perder el subsidio va en encarecer toda la canasta familiar de forma automática. Así mismo, las medidas sobre el tema laboral tienen que ver con la baja del 20% de la remuneración en contratos ocasiones del sector público, la reducción del tiempo de vacaciones y el aporte de un día de salario de las empresas estatales. Para los trabajadores del sector privado se promueven los contratos ocasionales y se aumenta el aporte al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) para los nuevos trabajadores.

La protesta se mantiene y este país tiene una tradición de sacar presidentes y de llevar hasta las últimas consecuencias las lucha popular, veremos que rumbo toma el paro nacional, ahora que los indígenas llegaron a las principales ciudades del país.