OPERACIONES PSICOLÓGICAS TRAS «VANDALISMO» EN EXPLOSIÓN SOCIAL CHILENA

“…cuando no hay respuesta a los problemas de la gente durante mucho tiempo y la política se convierte en un juego cínico de una casta política para favorecer a los de siempre, hay un momento en que una chispa enciende la pradera reseca de resentimientos” (Castells, 2019)

Juan Jorge Faundes Merino (La Voz Libre, octubre 30, 2019)

Buscando una explicación al llamado «vandalismo» que se ha manifestado en medio de las multitudinarias marchas y protestas sociales en Chile, me atrevería a decir que se correlacionan, en mayor o menor medida, cuatro factores hipotéticos. De estos, que detallo a continuación, predominarían

las «operaciones psicológicas» con el objetivo de funcionalizar la «rabia ciudadana acumulada», la «ira del lumpen» y las «tácticas anarquistas» a la criminalización de la protesta social para justificar su represión e intentar poner freno al profundo proceso de reformas estructurales que la ciudadanía exige con las masivas marchas y concentraciones de las últimas dos semanas.

(Factor 1) La rabia acumulada en el 50% de los trabajadores que tiene ingresos iguales o inferiores a cuatrocientos mil pesos (INE, 2019), población a la vez altamente endeudada, cuyos sueldos, salarios o pensiones no le alcanzan para sus necesidades básicas, que es víctima de los remedios más caros de América y Europa, que debe esperar meses o años para cirugías, muchos de los cuales mueren esperando, que no tiene acceso a una salud ni a una educación de calidad, etc., cuyas protestas masivas y pacíficas, sin proponérselo, crean el escenario adecuado para el «vandalismo» sin ser esta población en absoluto responsable de ello;

(Factor 2) La ira acumulada por aquellos que están fuera de los márgenes de nuestra cultura, de las clases sociales y del sistema neoliberal y que más bien son víctimas de sus peores consecuencias, el llamado «lumpen», que actúa impulsivamente en el escenario generado por las marchas masivas pacíficas;

(Factor 3) La acción organizada de grupos anarquistas muy radicalizados cuyo objetivo es la demolición del Estado, de la sociedad de clases, de la burguesía, y que buscan canalizar en ese sentido la rabia de la población y la ira del «lumpen», y que desarrollan sus acciones en el escenario de las manifestaciones y marchas; y

(Factor 4) Operaciones psicológicas ejecutadas por organismos de inteligencia del Estado, o por «asociaciones ilícitas» de ultraderecha en su interior, cuyos «blancos» serían:

  1. (i)  la mente de los anarquistas y del lumpen para manipular sus impulsos, emociones, motivaciones, actitudes y conductas (Lanusse, 1968) (CIA, 1985) en pro de acciones como barricadas, incendios y saqueos;
  2. (ii)  la mente de las fuerzas policiales, para exacerbar su uso indiscriminado de la fuerza en las acciones represivas;
  1. (iii)  la mente de las amplias mayorías ciudadanas, cuya protesta pacífica se criminaliza y reprime, para que se atemoricen y finalmente cesen en sus protestas;
  2. (iv)  la mente de gobernantes, políticos y dueños del poder económico proclives al diálogo, para que desistan y retornen los «halcones» e instauren un régimen militarizado.

FACTOR IRA SOCIAL DESDE FUERA DE LOS MÁRGENES

Mientras los dos millones de ciudadanos que marcharon en Santiago, los 600 mil en Valparaíso y los miles de otras ciudades, protestan masiva, decidida pero pacíficamente en el interior de los márgenes del «orden social», márgenes que implican una cultura cuyos medios a usar para conseguir los objetivos individuales y sociales, son principalmente (i) el diálogo, las manifestaciones pacíficas, la desobediencia

civil, la democracia y el voto; (ii) el cuidado de los bienes públicos como el Metro, los microbuses, etc.; (iii) el actuar dentro de un «pacto social» o la búsqueda de otro mediante una asamblea constituyente, etc., hay otras personas y grupos que están por fuera de estos márgenes.

Estos «desmarginados» —producto de la dinámica propia de un sistema societal que genera muy pocos ricos y una inmensa mayoría pobre—, son sobre todo jóvenes, entre ellos el llamado «lumpen», en quienes se ha engendrado una cultura de la ira, del romper, del quemar todo aquello que jamás les ha pertenecido. Es la para ellos legítima cultura del hurtar, robar y saquear cuanto identifican con el sistema que los ha marginado. Es la consigna: “los de abajo contra los de arriba”. En momentos de gran agitación social, como los que hoy se viven en Chile, los de abajo, el lumpen, los sin clase y «desmarginados» suelen abrazar la causa del anarquismo, aunque en otros, se suelen poner al servicio del fascismo.

Desde «adentro» de los márgenes, se les ve como «violentistas», «vándalos», y como tales se los reprime, investiga y detiene, y a veces mata. Sin embargo, sin compartir en nada sus acciones, sin estar de acuerdo con ellas, condenándolas como contrarias a los movimientos sociales y funcionales al Estado

represor, no podemos sino comprenderlos. El cura Mariano Puga ha dicho “…habrá que preguntarse ¿¡Qué cariño les hemos tenido, qué hogar les hemos brindado!? ¿Qué amor les hemos dado? ¿Qué he hecho yo por afectar para mejor sus vidas?…”

Ellos son un desafío, una tarea para la futura sociedad solidaria que entre todos podamos construir. Pero también hay otros «desmarginados», conformados por pequeños burgueses, trabajadores, intelectuales, estudiantes, que adhieren al anarquismo.

FACTOR ANARQUISMO

El anarquismo plantea que una revolución contra la clase dominante que no termine con una destrucción del Estado y del poder político centralizado, no cambiará lo esencial. Ya que junto con consolidar el Estado engendrará una nueva sociedad de clases, una nueva clase dominante, una tecnocracia, de lo que darían cuenta los socialismos reales que no habrían sido sino «capitalismo de estado» y «democracias populares» antidemocráticas. Para el anarquismo, el poder debe ejercerse desde la base social, desde los territorios, con el ejercicio de un poder político autónomo, no centralizado ni verticalizado, pero coordinado. Su realización, plantean, es un proceso paulatino «junto con» y no «después de» la demolición de la sociedad de clases. Se trata de ir creando en la praxis democracias directas, participativas, autonomías territoriales en mayores o menores áreas, y movimientos sociales igualmente descentralizados y horizontalmente coordinados.

Sectores del anarquismo consideran la «acción directa» como un medio lícito contra el Estado (cuyo arquetipo es el Ejército, la Policía, los políticos) y la burguesía (representada por sus industrias, comercios, etc.), explicación política de las barricadas, pedradas, incendios y saqueos, particularmente contra objetivos simbólicos desde esta perspectiva.

Sin embargo, anarquistas como Godwin y Proudhon, o Tolstoi, eran contrarios a la violencia como medio. Bakunin, Kropotkin y Malatesta, entre otros anarquistas clásicos, la consideran un recurso extremo.

Parece contradictorio ejercer la violencia en medio de una manifestación pacífica y masiva, porque es un violento ejercicio de poder que afecta a la masa, la que debe plegarse o huir, pero los anarquistas responden que ello es sólo puntual y funcional, no un poder consolidado, como el Estado.

FACTOR GUERRA PSICOLÓGICA

En la guerra psicológica el «campo de batalla» es la mente de la población en general y, en ella, la mente de «blancos» específicos para manipular impulsos, emociones, motivaciones, actitudes y conductas que se traduzcan en acciones funcionales a los propósitos de quienes llevan adelante esta guerra; «blancos» como, por ejemplo, los sectores medios (a los que, en este caso de Chile, provocarles temor, y/o, rechazo a las protestas). Blancos como el lumpen (en el cual gatillar y desatar su ira acumulada para que saqueen

y provoquen desmanes que justifiquen la represión y criminalización de las protestas, y el miedo de los sectores medios). En casos extremos, como en el Manual de la CIA para la Contra nicaragüense, se ha recomendado contratar delincuentes: “De ser posible se contratarán criminales profesionales para realizar ‘trabajos’ específicos selectivos.” (CIA, 1985, pág. 84)). Misma página:”Se asignarán trabajos específicos a otros elementos, a fin de crear un ‘mártir’ para la causa…” Es decir, en las «operaciones psicológicas» doctrinariamente todo está permitido, a condición de que se haga en secreto.

Los manuales de guerra psicológica son usados por los ejércitos y policías desde hace décadas, en particular desde 1950, en el contexto de la Guerra Fría, cuando EE.UU. promovió y enseñó la «guerra de baja intensidad» para combatir el comunismo. Uno de los clásicos es el ya citado y usado por la CIA contra el gobierno sandinista. En este caso, quienes lo aplicaban eran los paramilitares de la Contra. Es decir, no necesariamente las operaciones psicológicas las realizan directamente las instituciones armadas, sino también, y según los escenarios, grupos civiles entrenados para ello, o grupos radicalizados infiltrados. En Argentina existió el Manual RC-5-2 de Operaciones Psicológicas (distribuido en noviembre de 1968 por el entonces Comandante en Jefe del Ejército, general Alejandro

Agustín Lanusse), y similares a éste, fueron enseñados en la Escuela de Las Américas, a militares de los demás países latinoamericanos, Chile incluido.

Las operaciones psicológicas se usan tanto para derrocar a un gobierno, volcando contra él a la población, como para criminalizar mayoritarias y justas protestas ciudadanas que quieren un cambio estructural, como podría estar ocurriendo hoy en Chile.

Entre las «acciones psicológicas» (AS) que están la difusión de rumores (como la “infiltración” de miles de venezolanos y cubanos en las marchas enviados por Maduro, lo que fue «informado» off the record a la prensa por supuestas fuentes de inteligencia y luego oficialmente desmentido); también se usan montajes, como fue el de la operación “Huracán”, en La Araucanía; desabastecimiento, como ocurrió en la conspiración contra Allende, y destrucciones que afecten a la población (como los incendios del Metro) y que hagan decir a las personas “paremos las protestas, démosle un espacio al gobierno para ver si las medidas resultan”, como declaró una mujer a la TV, “el Metro era una solución para Puente Alto y ahora vea, los más vulnerables pagamos los platos rotos”. Así, el objetivo estratégico de generar impulsos, emociones, motivaciones, actitudes y conductas funcionales a los objetivos de sus autores (institucionales, o asociaciones ilícitas dentro de las instituciones) van teniendo efecto. Ello es apoyado por la prensa funcional, en este caso, el diario El Mercurio:

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En resumen, creo que es necesario tener en cuenta la correlación de los cuatro factores hipotéticos que he señalado para tener una mejor idea de lo que está ocurriendo con el llamado «estallido social» de Chile, en lo que respecta a las acciones «vandálicas» que se atribuyen erróneamente, a mi juicio, a la rabia o indignación ciudadana. Estos cuatro factores están correlacionados, actuando unos y otros en distinta proporción. ¿Cuál predomina? Creo que las operaciones psicológicas, buscando funcionalizar la rabia social ciudadana, la ira del lumpen y las tácticas anarquistas. ¿Quiénes estarían tras las bambalinas o siendo los titiriteros de estas operaciones psicológicas? Imagino que lo sectores duros del Gobierno y la ultraderecha. Pero supongo que ello es materia de investigación.-

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(Del Manual R-C- 5-2, Argentina, 1968).

BIBLIOGRAFÍA

Cappelletti, A. J. (marzo de 2012). La ideología anarquista. Recuperado el 29 de octubre de 2019, de alezgz.files.wordpress.com: https://alezgz.files.wordpress.com/2012/03/cappelletti20c1ngel20j-20- 20la20ideologeda20anarquista.pdf

Castells, M. (30 de Octubre de 2019). “Encontrarán una salida a la crisis, pero no con la política actual”. La Tercera , pág. 25.

CIA. (1985). Manuales de sabotaje y guerra psicológica de la C.I.A. para derrocar al gobierno Sandinista. Madrid: Fundamentos.

INE. (13 de 08 de 2019). Ingreso-laboral-promedio-mensual-en-chile-fue-de-$573.964-en-2018. Recuperado el 30 de Octubre de 2019, de INE.cl: https://ine.cl/prensa/detalle- prensa/2019/08/13/ingreso-laboral-promedio-mensual-en-chile-fue-de-$573.964-en-2018

Lanusse, J. A. (noviembre de 1968). Manual de Operaciones Psicológicas RC – 5- 2. Recuperado el 29 de octubre de 2019, de Ruinas digitales: http://www.ruinasdigitales.com/revistas/dictadura/Dictadura%20-%20Manual%20RC-5-2.pdf

Puga, M. (23 de octubre de 2019). El despertar no tiene que terminar nunca más. Recuperado el 29 de octubre de 2019, de The Clinic.cl: https://www.theclinic.cl/2019/10/23/carta-del-cura-mariano-puga-el- despertar-no-tiene-que-morir-nunca- mas/?fbclid=IwAR0cxmIn8nRI3eSQTckgxNSSoOaZ73yMmaANfg1O3H5eqAcoSr0K0y_5qBo