por : *William Monsalve

1. La crisis capitalista es la clave para entender el proceso de remozamiento estructural del sistema político neoliberal. La disputa por la hegemonía del mercado sobre el Pacífico en clara competencia EEUU vs China- Rusia, son parte de los acontecimientos en desarrollo.

2.El constreñimiento económico de los aliados comerciales de EEUU y del propio imperio norteamericano, obliga a ajustar el agotado consenso neoliberal establecido en los años ochenta de la gobernabilidad Estado-Mercado- Sociedad.

3. Una regulación estatal, con reestructuración violenta del sistema político está en desarrollo. Es imposible redistribución económica (donde la hubo) y acumulación “pacífica” (donde se pudo), dentro de los límites políticos que el mercado permitió. Cuando se contrajo la economía, -curioso que el BID reconociera el decrecimiento económico del continente, salvo Bolivia-, se produjo la operación de reestructuración.

4. Lo común a la operación neoliberal de reestructuración violenta es el paquetazo económico, lo cual se conjuga con un variopinto elemento de contrarreformas estructurales de ajuste al sistema de subsidios estatales. Inició en Argentina destruyendo el subsidio de transporte que cobijaba las clases populares para acceder al metro y el bondi(bus) en 2016. Luego fue Brasil y la disminución de recursos a la educación y reducción de presupuesto de PETROBRAS en los ingresos del Estado para pagar la deuda social. Vino Ecuador y el recorte del subsidio a la gasolina. Chile y el recorte al subsidio del metro. Colombia y la adaptación a la apertura del mercado a través del Holding y demás ajustes estructurales. La clave para entender el movimiento interno de la reestructuración es la crisis capitalista.

5. En donde ha habido estrangulamiento directo de las reformas de ajuste, ha sido más violenta la reacción. Lo que fue una política de regulación por goteo, ahora es por torniquete. La asfixia explica la velocidad del constreñimiento neoliberal, es decir, se requiere aumentar la presión porque ella garantiza la salida, el afinamiento del modelo en tanto su salida política. Los tiempos de regulación son parte de la operación de reestructuración violenta neoliberal.

6. La salida política ha tenido derivas diferenciadas, pero al fin y al cabo todas coinciden en buscar soluciones, es decir regulaciones. En unos países ha sido activación constituyente, en otros, proceso destituyente (golpes de Estado), y alguno situaciones restituyentes como Argentina, sustituyente como Uruguay. Colombia como es la excepción, regulación por arriba, bajo el mecanismo conversacional o mejor: ampliación del consenso neoliberal de la reestructuración.

7. La movilización social ha sido efectiva en la reacción pero epidérmica en la solución. La ausencia de representación política de una vanguardia colectiva, capaz de lograr la sintonía entre indignación y rebeldía, antigobierno y antirreformas, se ha hecho notoria en las diversas

derivas de la acción social. La expresión del hartazgo es positiva pero insuficiente para una salida. Positiva porque recoge a todas las clases sociales afectadas. Es decir la elevación del conflicto neoliberal a todas las clases sociales y no solo a los sectores tradicionales antimodelo: sindicatos y estudiantes. Es insuficiente porque no logra conectar el carácter de la acción y en esos claroscuros surgen los monstruos del oportunismo de ultraderecha para disipar la acción social colectiva.

8. Lo novedoso de la movilización es la puesta en práctica de la contrainsurgencia social efectiva. La salvadorización pandillezca del vandalismo orgánico tipo “maras”, que son grupos pagos por el establecimiento para reorientar la acción colectiva de masas hacia el pánico de la seguridad. Reinvención paramilitar incrustada en la sociedad, afirmada por la ley en manos de la gente. Los vecinos de los conjuntos están armados, son un peligro colectivo que viven en el espacio común que se consideraba pacífico. La contrainsurgencia social está activa y se cohesiona con el discurso de autoridad del Estado, aunque este esté ausente a la hora de enfrentar el vandalismo.

9. El valor de uso de la seguridad y la legalidad es la puesta en marcha de la regulación. La sociedad en pánico está dispuesta a aceptar el terror y a ejercerlo, permite el abuso contra la protesta porque ese el objetivo: disolver la sociedad de la participación política en la sociedad de la seguridad.

10. Qué hacer, diría Ulianov. Los alcances no están dentro de la regulación, es decir, no es resoluble en la conversación, golpe o demás formas de fuerza sin un nuevo consenso social con las masas. La reinvención democrática del mercado requiere que el sistema político supere la ficción democrática del acuerdo neoliberal y conecte las formas de la intervención estatal sin reducir estas a la coerción y la coacción ,sino al consenso social como exigencia de la movilización en desarrollo.

Ante el pánico es necesario evitar el devenir en odio paramilitar, es decir, enfrentar la gente contra la gente. Las sensibilidades creadas a raíz de los modos de expresión social demuestran la disputa de la conciencia social: rearme social para reeditar la violencia, lo cual daría mucho campo a la dinámica de incrustar el modelo de contrainsurgencia social o la lucha por una salida política de cambio por reformas centrales en tres temas latentes:

A) nuevo modelo de seguridad que debilite al ESMAD y replantee la forma de contención social.

B) Solución a la crisis humanitaria y establecimiento de mecanismos inmediatos de atención estatal para la solución de la crisis.

C) Activación inmediata de las implementaciones de los acuerdos con los sectores en lucha. Estamos en una etapa que debe partir de lo avanzado, incorporar lo nuevo del consenso de la movilización y enfocar los esfuerzos para debilitar la gobernabilidad de la reestructuración.

A MANERA DE CONCLUSION

La crisis del modelo se expresa en el sistema político de representación y toma de decisiones:

hay incompatibilidad con la legitimación de la coerción esencial al sistema en su fase de reforma, con las demandas sociales que el mercado mantuvo reguladas dentro del consenso social neoliberal de la representación y la movilidad social (crédito, capital cognitivo, humano, focalización, entre otros).

De esto podemos anticipar como parte de los campos disputas en desarrollo:

1. Derrota política e ideológica de la voluntad del uribismo de expandirse por Latinoamérica. Falla el modelo de seguridad democrática de contrainsurgencia preventiva de masas y se asiste al ascenso del estallido social con métodos que están rompiendo el consenso de la legitimación de la violencia estatal y paraestatal. No obstante, Chile como hegemonía ideológica del modelo se debate en la reinvención de la regulación por otras vías.

2. Conflictividad social, política y cultural desborda los mecanismos de regulación pensados solo como agregación de individuos. El singular colectivo (Koselleck) se expresa en la masividad e integración de la sociedad movilizada. El redescubrimiento de la sociedad y los lazos sociales solidarios de la movilización.

3. Obstáculo a los acuerdos, porque son posibilidad efectiva de democratización social. 4. Imposibilidad de refundar el sistema político, sin cambios ideológicos profundos.

5. Reforma constitucional necesaria, porque no hay posibilidad de pensar la regulación institucional sin cambios estructurales.

6. Emergencia de planteamientos de crítica al neoliberalismo.

7. Deslegitimación de la clase política y del histórico pacto de guerra para garantizar la acumulación por despojo y regulación.

La clave es mantener la llama encendida, cualificar la acción social y ampliar la cohesión. He ahí el arte de la política!