En Colombia logro construirse un discurso y un orden de relaciones sociales que justifica el exterminio del otro. El concepto de minoría se ha hecho entender como sectores que no engranan en un avida normal.
El concepto de nación no existe y se ha evolucionado a un estado de cosas en las cuales no hay una idea de mismidad y futuro. Esto esta relacionado con el hecho que el genocidio ha avanzado hasta el punto de justificar que el llamado a proteger es el que causa la muerte, se considera que se debe matar para salvar. En este contexto las ideologías también muestran distorsiones dado que la igualdad como doctrina ha tocado sus límites. Se considera natural la postura de derecha con las implicaciones que conocemos respecto de la propiedad y ciudadanía. El proceso de discriminación se ha instalado desde hace mucho, de manera que se considera que la izquierda no tiene propiedad, ni identidad, colocando allí sectores sociales como intelectuales, sindicatos, desocupados indigentes y personas problemáticas cuya resistencia es necesario quebrantar, incapaces de apropiarse de su experiencia y practica y por su puesto de la victoria luego de la entrega de armas de las FARC y el incumplimiento de los acuerdos. En este momento parece que avanzamos a la consolidación de la transferencia de la culpa de su situación a estos sectores las victimas vienen resistiendo terminan soportando la culpa de los asesinatos. Esta logrando negar el carácter heroico incluso de la primera independencia cuyo bicentenario conmemoramos recientemente todo esto con el fin de de impedir que la resistencia se consolide y recupere espacios y luchas y tenga oportunidades de rearticulación y resistencia y por supuesto de futuras de victorias.
La implosión por extrema presión sobre la izquierda obliga al establecimiento a balancearse consigo mismo creando un sector, un saludable centro que no se encuentre a tal extremo satanizado que pueda ser usado para dar la ilusión de un referente ético y político que brinde un nicho a algunas facciones sociales dispuestas a combatir la realización de nuevos procesos de exterminio físico e ideológico; se ofrece un espacio que atrape la germinación de formas de conciencia que pudiesen enfrentar la hegemonía de la derecha.

 

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