Por Nancy De La Hoz.

 

La noción de propiedad privada ha sido internalizada por los sectores populares y la clase media, y actúa como una consigna máxima que no pasa por la reflexión  y se asume como axioma o mantrax. Para estos sectores el ser propietario  no está prohibido en la formulación de una ley  por el contrario es una aspiración el tener “una casita”. El tener un techo, una parcela, sería el hecho l que daría la entrada o capacidad de articularse socialmente.

En este momento estamos ante un fenómeno que ya no lo es tal porque es viejo, hemos asistido a una larga marcha de desheredados a lo largo de dos siglos, esta es una vieja forma de hacer política, las elites ahora con el sello narcotraficante tienen la visión de las grandes inversiones nacionales y extranjeras del mercado mundial, el cual se acerca con el discurso de la biodiversidad, para eliminar los asentamientos humanos y proteger el bosque, cuando en realidad a través de innumerables ONG el Banco Mundial y  ONU se protege el poder económico mundial.

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