El Polo Aritmético de Carlos Romero

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Alberto Pinzón Sánchez[1]

 

Poco después del fraude electoral contra la ANAPO en 1970, que colocó al dirigente del partido conservador Misael Pastrana como presidente de la república, se inicia un proceso intenso de agitación y movilización popular muy amplio, en torno a reivindicaciones tanto particulares como genérales, expresado en grandes marchas campesinas e indígenas, huelgas obreras y movimientos estudiantiles universitarios. Coyuntura no muy extendida, que finalmente se resolvió con el triunfo de la represión violenta desde el gobierno oligárquico : El pacto para la revancha terrateniente de Chicoral, la división y el descabezamiento de las principales organizaciones sindicales, campesinas e indígenas y, el cierre de la mayoría de universidades oficiales con la dispersión o el encarcelamiento de los dirigentes estudiantiles.

 

En ese ambiente de agitación y zozobra predominante, fui abordado en el portal de la facultad de Sociología de la Universidad Nacional de Bogotá donde cursaba estudios de Antropología por el secretario de la Juventud Comunista de la universidad, para que fuera (tal día a tal hora) a la casa de la calle 22 donde tenía su sede, pues el secretario general de la organización Carlos Romero Jiménez , deseaba hacerme algunas preguntas sobre mis actividades políticas en la universidad: un compañero de banca (hoy columnista de un periódico bogotano) me había denunciado como “euro-comunista” y debía responder.

 

Llegué a la sede el día señalado y después de subir unas escaleras de madera entré a un cuarto cuyo color predominante era el marrón, poco iluminado y oloroso a creolina. Detrás de una mesa desnuda estaba sentado en el centro Carlos Romero Jiménez, a quien pocas veces había visto en los mítines estudiantiles haciéndonos jurar fidelidad eterna a la Unión Soviética. Tenía su mirada guiñada característica y me saludó escuetamente. A sus lados estaban el secretario de la Juco en la universidad, quien me había citado y ocultaba su mirada verdosa bajo el ala ancha de un sombrero al estilo de un vaquero de moda en las películas de esos años, y al otro lado, estaba silencioso el pequeño secretario de organización.

 

Romero Jiménez, con su típico hablado samario y dominando absolutamente a escena, me solicitó que le contara cual era mi vinculación con los comunistas españoles durante mis tres años de estudios de medicina en la universidad de Sevilla en la España franquista. Por mi confianza no hubo dificultad inicial, pero pronto, muy pronto, me di cuenta que el asunto iba siendo llevado por él, hacia el esclarecimiento de quienes habían sido  los autores de una paliza que días antes le había dado con una tabla, al parecer su cuñado, porque Romero venía dándole a su esposa de esos años unas golpizas domesticas. Suspendí sin más la reunión. Le conté a mis compañeros cercanos de la universidad, guardé el incidente como anécdota intima y nunca más volví a cruzar una palabra con Romero Jiménez.

 

Obviamente un amago tan desconcertante de un mini-juicio de Moscú, volcó una curiosidad duradera hacia quien con su larga y sinuosa carrera electora de 9 (¡nueve!) periodos como concejal de Bogotá, ha logrado encarnar la ineficaz (y en algunos casos corrupta) táctica electorera de los últimos 40 años de la llamada izquierda democrática en Colombia.

 

Romero Jiménez, poco después de llegar de Argentina adonde había ido a estudiar medicina y con una experiencia política como militante de las Juventudes Peronistas, se vinculó a la juventud comunista colombiana (Juco) donde dando unas muestras (inequívocas) de ser un partidario muy firme de la Unión Soviética, pronto se hizo nombrar como su secretario general. Luego, secretario general del Regional de Bogotá, desde donde impuso su nombre para las elecciones locales al consejo de Bogotá durante 7 periodos consecutivos, sin que hasta ahora nadie sepa algún logro popular de su oscura participación burocrática en esa corporación.

 

En 1975 se hará nombrar secretario de la Unión Nacional de Oposición y en 1979, miembro directivo del recién creado Frente Democrático (FD), hasta cuando se forma la Unión Patriótica de cuya dirección formará parte, para reaparece en octubre de 1990,como su presidente. En ese 1990, es uno de los tres enviados por el presidente Cesar Gaviria a “Casa Verde” a pedirle a Manuel Marulanda Vélez que, abandone la resistencia armada al terror oficial, a cambio de tres constituyentes para redactar la nueva Constitución del 91.

 

Sobrevive al exterminio oficial de la UP renunciando a ella y al Partido Comunista, con la agria disculpa de que su idea genial de aplicar en Colombia la Perestroika rusa no había sido aceptada, pero de paso, se lleva los archivos de esa organización. A su salida, en 1992 conforma el grupo de Izquierda “Poder Democrático” y como su presidente impone nuevamente su candidatura al concejo de Bogotá. Poco después vuelve a captar la escena política bogotana, como miembro directivo de todos los intentos electorales “unitarios” de la llamada Izquierda Democrática colombiana realizados después del exterminio oficial de la UP. Y en el 2006, cuando se conforma el Polo Democrático Alternativo, logra ser directivo encabezando con su mujer Clara López, un grupo llamado “Polo que suma”, el que mejor debiera llamarse Polo aritmético porque suma resta multiplica y divide.

 

En 2007 rompe con su colega concejal polista Wilson Duarte y tras múltiples intrigas donde aparece confusamente el nombre de su mujer, es despojado en febrero de 2012 por el aparato electoral del Estado de la investidura de eterno concejal de Bogotá. Finalmente en este agosto del 2012, da el paso definitivo en su mezquina venganza contra sus antiguos camaradas del Partido Comunista empujando a su mujer Clara López, quien obnubilada con el cuento de que va a ser la candidata de la Izquierda democrática y haciéndole eco a los infundios del Procurador y del ministro de defensas sobre la Marcha Patriótica, ha presidido la camarilla electorera que sin ningún escrúpulo, ni ética terminó expulsando arbitrariamente y de la peor manera a todos los comunistas del Polo Democrático Alternativo.



[1] (Viernes, 24 de agosto de 2012; Especial para ARGENPRESS.info)