Desde las calles de Colombia

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BANCARROTA DE LA DIRECCIÓN EN LA IZQUIERDA ELECTORAL

Bayardo Ariza Olarte

Luego de dilapidar el capital político que representó el respaldo de más de dos millones setecientos mil votos en las elecciones de 2006, pasando por el catastrófico II Congreso de PDA (¡¡ Segundo Congreso, casi congreso fundacional  y ya con tal apoyo ciudadano!!), la dirección electoral de la izquierda colombiana volvió a las andadas del divisionismo rastrero y artero, signo inequívoco de la inmadurez y de la mediocridad políticas de sus cuadros, obteniendo a la fecha ( para no ahondar en las derrotas de 2010 y siguientes) una miserable “representación” política minoritaria si las hubiera  en el autodenominado “Congreso de la Paz”.

“Representación” por cuanto como es sabido desde siempre las propuestas de una tal minoría son indefectiblemente hundidas por la aplanadora Santo – uribista (totalmente unificada cuando de impedir cualquier asomo de figuración de la izquierda se trata, pero ahora devenidos tácticamente en contradictores gobierno - oposición), dígalo si no el impedimento a adelantar el debate propuesto por Iván Cepeda y Alirio Uribe, en representación del PDA, contra el “Líder de Ralito”.

Descartada la posibilidad de deslindar campos con Santos y con el “Líder de Ralito”, simultáneamente,  apoyándose claramente en los resultados convenidos a la fecha de las conversaciones de la Habana, en los días previos a las elecciones parlamentarias, tomando claro partido por el éxito de las conversaciones,  exigiendo su aplicación inmediata en tanto no requieren cambios constitucionales, y no contra los contradictores del proceso, ni a favor de Santos como supuesto “garante” del mismo, como “sibilinamente” se presentaron ante las fuerzas democráticas y populares que vienen dando la pelea claramente contra Santos y su modelo (recurrentemente presentados por quienes así llaman a apoyar el proceso de paz como indeseable y como identificatorio de los dos supuestos contendientes); se encuentran hoy en una situación calamitosa en la cual se quedaron sin banderas propias como espectadores estupidificados viendo como Santos se torifica ante las guerrillas, imbuido de su mandato mayoritario (obtenido con el concurso oportuno de la susodicha dirección electoral de la izquierda atomizada) y vuelve a agitar el sambenito de “patear la mesa” si las guerrillas no se aconductan dentro y fuera de la mesa.

Que los luchadores parlamentarios más connotados y coherentes contra la reacción criminal y guerrerista que sentó sus reales en el gobierno del “Líder de Ralito” pueden tener un respiro y tratar de avanzar en su denuncia y desenmascaramiento nacional e internacional, sin ser presa de los métodos criminales utilizados desde el gobierno, al ser derrotada la opción uribista,  pues no es resultado de poca monta.

¿Pero y la postración, el desencanto y la desmovilización de las fuerzas populares que no salen de su confusión ante tal comportamiento de la dirección electoral, no nos dice nada sobre a quién sirvió y sirve la tan “explicada y vuelta a explicar” táctica de apoyar al Santos de las conversaciones de la Habana, pero no al Santos de verdad: ese que hoy despliega su catadura y su caradura?

¿Es conveniente y correcto desgastarse en una campaña ciega y sorda disque por el reagrupamiento de las fuerzas así desmovilizadas y desorientadas en un “Nuevo” Frente, con los mismos, sin mediar una valoración seria de lo que pasó con  el PDA, solo con el prurito de tener candidato para la Alcaldía de Bogotá en 2015?

¿Será congénita y fatal la actitud de poner todo el futuro de nuestro país y de la ciudad de Bogotá en la expectativa eminentemente electoral, sin valoración de las experiencias recientes y sin evaluar a quién le ha servido este comportamiento?

¡¡ No !!

El desarrollo poderoso de los movimientos sociales de la última década no puede seguir siendo puesto en perspectiva electorera y desdibujado en el altar de las alianzas y acomodos a que nos tiene acostumbrados una dirigencia electoral incapaz de superar la miopía política y el inmediatismo utilitarista.

Los esfuerzos de paz de las guerrillas y su aplicación para obtener basas favorables al pueblo y al desarrollo de estos movimientos sociales y su cualificación política en la mesa de conversaciones no pueden ser dejados en manos de lo que pueda “conceder” el Señor Santos respaldado en su nuevo mandato por quienes se reclaman del lado popular, de la izquierda, la vanguardia esclarecida.

La construcción de un poderoso Movimiento de Paz al calor de la movilización por la constitución de Zonas de Reserva Campesinas en todas aquellas zonas en las que el campesinado está organizado alrededor de este modelo aprobado por la ley, por la reforma agraria individual allí donde sectores de campesinos sin tierra lo requieran, por el cumplimiento de las exigencias campesinas, étnicas y populares emanadas de la Cumbre Agraria: Campesina, Étnica y Popular plasmadas en el petitorio de 8 puntos, las exigencias de la ANSA por una verdadera reforma a la salud, las exigencia del movimiento educativo triestamental por una educación gratuita y al servicio del pueblo colombiano, plasmadas en el proyecto de ley presentado al Congreso, en fin, las exigencias de las víctimas de crímenes de Estado, de las organizaciones de mujeres y de jóvenes, de los pobladores urbanos, del movimiento obrero y pensional y del pueblo colombiano por condiciones equitativas para la participación política; este es el imperativo categórico que debe guiar el accionar organizativo y político del momento. En medio de esta batalla si se podrán sentar las bases ciertas y consecuentes para pensar en crear nuevos organismos políticos que permitan avanzar superando las deficiencias y los errores pasados basados en personalismos y grupismos mandados a recoger.

Solo un movimiento así construido permitirá ganar mecanismos idóneos y democráticos de ratificación y para la ratificación misma de los acuerdos de paz y avanzar en la construcción de la Nueva Colombia.

Que el embeleco parlamentarista, de probada inocuidad para las aspiraciones populares en condiciones de absoluta minoría,  no nos distraiga de las tareas fundamentales del momento.

Desde las Calles de Colombia. Agosto 2 de 2014.

 

Bayardo Ariza Olarte.