DESDE LAS CALLES DE COLOMBIA

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Para superar la exclusión política en Colombia

“En Colombia las vías legales están agotadas”

Camilo Torres Restrepo.1965

Apreciad@s compañer@s

Colectivo Comunista Walter Benjamin.

Quiero aprovechar parte del resumen que presenta Sergio del documento de Duncan, para la Mesa de Conversaciones de la Habana, para llamar su atención sobre la necesidad de profundizar y ampliar la lucha contra una matriz - “Frente Nacional: Al ubicar el conflicto colombiano en la década del ochenta del siglo XX y desconocer la historia anterior, el documento de Duncan no analiza el periodo del “Frente Nacional”. La única alusión a esta etapa de nuestra historia está al inicio y tiene por finalidad intentar mostrar que el régimen político colombiano ha permitido la “competencia democrática”. El argumento que sostiene es que el Partido Comunista que combina la actividad legal e ilegal, participó en la elecciones durante el Frente nacional, a través de alianzas con los partidos tradicionales.” - utilizada de vieja data por la oligarquía colombiana para sustentar su “Democracia más antigua de América”

Ello por cuanto si se llegare a un acuerdo para una paz estable y duradera, como muchos queremos, la lucha electoral se tornaría principal para las fuerzas revolucionarias y ello implicaría cambiar radicalmente todo el “ordenamiento” de participación – exclusión que dicha oligarquía a montado y perfeccionado durante los últimos 200 años.

Entonces es necesario sincerarnos en este tema: Es una verdad de a puño, soportada con documentos históricos, que el Partido Comunista Colombiano ha participado, casi ininterrumpidamente en la contienda electoral colombiana, no obstante producir todo tipo de documentos argumentando lo defectuoso, por decir lo menos, del sistema electoral y su favorecimiento total a las fuerzas del sistema y en contra de nuevas fuerzas alternativas. Amén de la criminalización y asesinato y desaparecimiento de líderes y dirigentes de la oposición política. Esto no se le puede desconocer a Duncan.

De tal manera que la forma de combatir esta matriz es, aceptando el argumento de la participación del PCC en las elecciones, mostrar que todas las prácticas clientelistas, corruptoras del sentir popular, la compra de votos con el erario público de manera ilegal e ilegítima, la utilización de todas las instituciones del estado para, engañando al pueblo, aparecer determinados candidatos como quienes sacan de su bolsillo para dar puestos, becas, construir caminos, carreteras, hospitales, escuelas, campos deportivos etc, etc, de tal manera que es así como logran que la gente los elija y los vuelva a elegir. Es mostrar pedagógicamente, sencillamente, que si bien se ha permitido, no siempre, participar en elecciones a todo el que quiera, las posibilidades de triunfo de las fuerzas alternativas son nulas, en una competencia tan desigual, en la que, además la propaganda y la exposición a los medios de comunicación es monopolio de quienes detentan el poder político.

Los sucesivos gobiernos de hace doscientos años para acá, jamás han aceptado que todo ello sea exclusión del opositor, del otro. Por el contrario argumentan, de lo cual Duncan hace eco en su escrito de la referencia, que en Colombia hay participación en política por lo que ello no justifica ningún conflicto y menos un alzamiento armado.

Es por eso que quiero insistir en que: ya que las Farc, en la Mesa de Conversaciones, han llevado a que la representación gubernamental acepte – por primera vez en la historia - que hay necesidad de efectuar cambios en varios de los temas que acá se relacionan como obstáculos para la participación equitativa en la cosa electoral y en la participación en general en la cosa pública y que no obstante dichas reformas no requieren cambios constitucionales; las fuerzas revolucionarias deberían negarse a participar en cualquier evento electoral – incluida la citación a una Asamblea Nacional Constituyente , tan cara a nuestras aspiraciones -  hasta tanto no se hayan efectuado dichas reformas, so pena de volver a perder y aparecer como que no fueran portadoras de los deseos de las grandes mayorías. (1)

Finalmente argumentar que visiones diferentes de este tema, en el campo de los revolucionarios, han llevado a divisiones históricas grandes e irreconciliables y parecería llegado el momento de que, aceptando responsabilidades, pudiésemos aunar esfuerzos para superar el abstencionismo consciente y el abstencionismo inercial, ampliar el espectro de candidatos y candidatas para superar los máximos niveles de representación logrados por dichas fuerzas en su mejor momento – 2006 PDA - 18 parlamentarios de un total de 270, que no permitieron ni permiten participación decisoria alguna – e ir logrando que en un nuevo escenario, en el que se respete la vida de los contradictores y se ilegitime el asesinato, el destierro y la desaparición del contradictor, podamos hacer florecer las nuevas mayorías que lleven a nuestro país por la senda que se abre paso en Latinoamérica.

Bayardo Ariza Olarte.

Desde las Calles de Colombia. Marzo 27 de 2015.

 

(1) Desde las Calles de Colombia. Agosto 13 de 2014: “La Bancarrota de la dirección electoral de la Izquierda” (http://www.fundacionwalterbenjamin.org.co/index.php?option=com_content&view=section&layout=blog&id=6&Itemid=7)