SESIÓN DEL 26 DE MAYO 2015

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Reseña Del Informe De Darío Fajardo A La Comisión Histórica Del

Conflicto Y Sus Víctimas

Santiago García Cabrera

Caracterización general del conflicto

 

Para el actual conflicto armado, el autor traza una línea de continuidad entre los conflictos agrarios de la primera mitad del Siglo XX, en especial los que se enmarcaron en el espíritu reformista que va de 1926 a 1936, la violencia bipartidista de mitad de siglo, las políticas en el marco de la Alianza para el Progreso y la Doctrina de Seguridad Nacional a principios de los 60s, y el surgimiento de las insurgencias armadas como respuesta a estas políticas. El autor comprende el actual conflicto armado como una instanciación militar de los intereses políticos que existen en torno a las disputas por la tierra y el territorio en el campo colombiano. En palabras del autor:

 

Las primeras expresiones del conflicto social ar­mado que continúa desarrollándose en Colombia con la participación directa del Estado, ocurrieron en la segunda y tercera décadas del siglo XX. Han estado vinculadas con las contradicciones entre los sectores beneficiados por la imposición de condiciones de sobreexplotación en las relaciones de trabajo y la exclusión del acceso a la tierra y a la participación política y las distintas formas de resis­tencia de las comunidades y demás trabajadores del campo a estas condiciones de vida. Estas relaciones sociales han sido impuestas mediante políticas de entrega reiterada de las tierras de la nación a grandes propietarios, conducentes a su monopolización y legitimadas y reforzadas a través de mecanismos políticos, militares e ideológicos.[1]

 

Cuestión agraria

La cuestión agraria es, como se dice arriba, el hilo conductor que le da sentido al conflicto armado. Esto es porque en Colombia ha existido una histórica concentración de la propiedad rural, bajo formas incluso precapitalistas como las haciendas o la aparcería. Esto ocasiona que los pequeños campesinos y los trabajadores del campo se organicen en la lucha por hacer más equitativa la distribución de la tierra.

 

Más que un texto sobre la historia del conflicto armado (el número de bajas, las motivaciones políticas de los actores de la guerra, etc.), el de Darío Fajardo es un texto sobre la historia de los conflictos agrarios. Menciona de forma acotada, pero acertada y profunda, la conexión entre éstos y la actual “guerra social” (término acuñado por Pierre Gilhódes y que él utiliza). Para hacer su análisis de la cuestión agraria en Colombia, hace la siguiente periodización:

 

 

  • Primer periodo reformista: Comienza en 1926 con la Sentencia de la Corte Suprema de Justicia, que favorecía la colonización campesina por medio de la recuperación de los baldíos por parte del Estado. Tiene su auge en 1936 con la Ley 200 sobre Tierras, la cual inició un proceso de Reforma Agraria, tomando como ejemplo al New Deal de Roosvelt, tras lo cual inicia un periodo de estancamiento en las reformas, que finalizaría en 1944 con la Ley 100, que dejó sin efectos la Ley de Tierras.

 

 

Citando a Marcos Palacios, en el texto se dice: “El antes de los años treinta fue la ratificación de un conservadurismo integral como consecuencia de la derrota Liberal en la Guerra de los Mil Días. El después marcó el triunfo de la contrarrevolución preventiva so pretexto de las revueltas populares del 9 de abril, que remachó la ideología política de La Violencia”[2].

 

 

  • Segundo periodo reformista: Este periodo se caracterizó por ser mucho más pálido que el anterior, por el alcance de sus reformas. Estas se dieron en el marco de la Alianza para el Progreso, y tuvieron su instanciación jurídica en la Ley 135 de 1961, que creó un marco institucional que diera inicio a una Reforma Agraria. A pesar de que sus objetivos no eran tan radicales, en 1972 se reunieron los líderes de los partidos tradicionales y acordaron el Pacto de Chicoral, que, como la Ley 100 de 1944, dejó sin efectos prácticos la Ley de Reforma Agraria.

 

 

Hay que anotar que en el periodo de entrerreformas hubo alzamientos campesinos muy fuertes en el marco de La Violencia bipartidista. Pero sobresale por muchas razones el liderado por Guadalupe Salcedo, con más de 50 mil combatientes. Es por esta serie de rebeliones posteriores al 9 de Abril, que se empieza a implementar la Doctrina de Seguridad Nacional, ante la cual emergen los actuales actores del conflicto contraestatales: las FARC-EP, el ELN y el EPL.

· En la actualidad, la composición social del campo, a grandes rasgos, sería la siguiente: 1, De una parte la estructura de la pro­ducción cafetera para la exportación, principal fuente de ingresos del comercio exportador durante más de un siglo y que fue construida a partir de una base de pequeños y medianos productores campesinos, férreamente controlados por el dispositivo económico, técnico, político e ideológico de los exportadores, la Federación Nacional de Cafeteros. 2, La estructura de las agroindustrias, basada en la gran propiedad expandida a costa de tierras de comunidades y baldíos de la nación y la gran pro­piedad ganadera que controla la mayor proporción de las tierras con potencial agrícola del país. Y 3, Un universo de medianos productores y pequeños campesinos y trabajadores sin tierras, distribuido en los intersticios de estos componentes de la estructura agraria, caracterizados por un limi­tado acceso a la tierra y a los demás recursos de la producción; todos estos últimos constituyen una población en condiciones de pobreza consideradas como alarmantes por analistas conservadores.

El autor expresa que la solución del conflicto armado, pasa necesariamente por la solución del conflicto agrario, o al menos una parte sustantiva del mismo.

 

Frente Nacional

En lo concerniente específicamente al Frente Nacional, el autor simplemente hace este comentario:

Los gobiernos del Frente Nacional debieron asumir los retos de la reorganización de la vida nacional, tareas que la nueva estructura política afrontó en un contexto de reducciones en los ingresos por expor­taciones que dificultaron tanto las importaciones de bienes para responder a las necesidades del desa­rrollo agrícola y manufacturero como la atención a las necesidades sociales resultantes de la guerra, en particular el abastecimiento alimentario.[3]

Pero, sin mencionar directamente al Frente Nacional, el autor dice que todo el paquete de políticas públicas que vinieron con la Alianza para el Progreso, trajo de la mano también la Doctrina de Seguridad Nacional, con la cual el Estado colombiano, con la ayuda del estadounidense, reprimió las llamadas “Repúblicas Independientes”, lo que supuso la respuesta armada del campesinado, lo que a su vez constituyó las tres grandes guerrillas colombianas: las FARC-EP, el ELN y el EPL. Todo esto da a entender que se debe revisar también la doctrina militar para dar pasos acertados en la solución del conflicto armado.

 

Responsabilidades del conflictO

Aunque no hace un juicio categórico sobre el asunto, sí  insinúa constantemente la responsabilidad del Estado colombiano y de los Estados Unidos por actuar en connivencia con los terratenientes para mantener la distribución de la tierra tal como está, decisión política que implicó la represión constante del campesinado en pie de lucha bajo la forma de la guerra contrainsurgente. Veamos lo que dice el autor:

Entre tanto y como resultado de la aplicación de la guerra contrainsurgente, las regiones en donde habían surgido organizaciones campesinas fueron arrasadas y el campesinado sometido a muy difí­ciles condiciones de existencia. En esas circuns­tancias, círculos político-militares norteamericanos diseñaron la iniciativa contrainsurgente de carácter “preventivo”, para aplicarla contra las comunidades campesinas refugiadas en las montañas, las lla­madas “repúblicas independientes”: sería el acom­pañante militar de la ley de reforma agraria. En prosecución de este propósito, el desarrollo de la doctrina de la seguridad nacional contemplaba la ar­ticulación y movilización de todo el “poder nacional”, incluyendo las formas institucionales: en primer lugar las fuerzas armadas, las demás entidades del estado, las organizaciones de la sociedad (gremios, medios de comunicación, iglesias) y “no institucio­nales” representados en particular por los grupos paramilitares. No obstante, la aplicación del Plan tuvo como respuesta el surgimiento de distintas expresiones de insurgencia armada, en particular las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Ejército Popular de Liberación (EPL).[4]

Señala (no tan directamente) a la Iglesia Católica de echarle leña al fuego del conflicto:

Cabe considerar los vínculos entre la valoración de la tradición hispanista católica, la defensa de la propiedad y de la propiedad de la tierra en particular, ante el papel jugado en especial pero no exclusivamente por la jerarquía eclesiástica durante los debates desatados frente a las propuestas de las reformas liberales y posteriormente durante las etapas más agudas de la guerra civil.[5]

Y, por último, señala a los medios de comunicación:

En el ámbito político-ideológico es necesario des­tacar el papel cumplido por los medios de comuni­cación vinculados a los centros de poder hegemó­nicos. En el desarrollo de este prolongado conflicto han asumido, de manera cada vez más extendida, la función de instrumentos de propaganda de la guerra contrainsurgente, aplicando técnicas de comunica­ción crecientemente sofisticadas. Sus espacios de acción comprenden desde la legitimación del orden dominante y la deslegitimación de cualquier expre­sión disidente que implique crítica al mismo hasta la sutil justificación y el encubrimiento de las formas ilegales de apoyo de este orden como es el caso de las organizaciones paramilitares.[6]

 

Justicia

El autor no toca el tema de la Justicia.

 

 



[1] Página 43. Fajardo, Darío, Estudio sobre los orígenes del conflicto social armado, razones de su persistencia y sus efectos más profundos en la sociedad colombiana. Publicación de Espacio Crítico.

[2] Página 18. Fajardo, Darío, Estudio sobre los orígenes del conflicto social armado, razones de su persistencia y sus efectos más profundos en la sociedad colombiana. Publicación de Espacio Crítico.

[3] Página 25. Fajardo, Darío, Estudio sobre los orígenes del conflicto social armado, razones de su persistencia y sus efectos más profundos en la sociedad colombiana. Publicación de Espacio Crítico.

[4] Ibídem, Página 29.

[5] Página 32. Fajardo, Darío, Estudio sobre los orígenes del conflicto social armado, razones de su persistencia y sus efectos más profundos en la sociedad colombiana. Publicación de Espacio Crítico.

[6] Ibídem.