Semanario

LAS ESTADISTICAS DE LA GUERRA

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Escrito por FUNDACIÓN WALTER BENJAMIN COLOMBIA Jueves, 03 de Febrero de 2011 20:37

El gobierno del Presidente Uribe con su asesor de cabecera, José Obdulio Gaviria, construyeron un enfoque particular para caracterizar el conflicto colombiano y comportarse conforme a ello en materia de seguridad y defensa. Su preocupación se centró en negar la existencia del conflicto armado y caracterizar el mismo como una amenaza terrorista.

Lo que sorprende de un país sin conflicto armado son las estadísticas del Ministerio de Defensa, donde los contactos militares contra el ELN y las FARC entre el 2002 y 2009 por iniciativa de la fuerza pública fueron 11.354, en pleno desarrollo de la política de Seguridad Democrática de Uribe, esto es 4.5 acciones por día durante siete años, con resultados de 13.494 bajas y 35.584 capturas. Si a esto se suman los 17.555desmovilizados  para el mismo periodo, según datos del mismo Ministerio, no cabe menos que preguntarse sobre qué tipo de estadística ridícula se está armando estos informes que nos señalan que entre capturados, dados de baja y desmovilizados de las dos organizaciones suman 66.633 efectivos por fuera de combate, de unas agrupaciones que podrían sumar entre ambas unos 24 mil efectivos bien contados en su mejor época. Estas estadísticas habrían acabado tres veces completamente a las FARC.  A no ser, que esas estadísticas estén contando como desmovilizados y capturados de las guerrillas a población civil que habita en las regiones y ha sido objeto de la estigmatización, señalamiento, persecución, encarcelamiento y ejecuciones extrajudiciales por parte de la fuerza pública. Hoy se considera, que después de los Planes Colombia, Patriota, Consolidación y de todas las operaciones que esos planes comprometieron (Fénix, Jaque, Camaleón…), los combatientes de las dos estructuras, en las estadísticas del censo oficial, están por el orden de los 7.000 efectivos (Farc) y 2.500 (ELN), esto es, las fuerzas fueron diezmadas en un cincuenta por ciento, según lo afirman las estadísticas oficiales del Ministerio de Defensa..

Las organizaciones insurgentes, no dejaron de operar en las estadísticas oficiales. Para el mismo tiempo analizado (2002-2009) desarrollaron 70 ataques a poblaciones, 441 ataques a instalaciones de la fuerza pública, 514 emboscadas, 1.479 hostigamientos y 2.125 actos de sabotaje. Como resultados de estas operaciones dejaron a la fuerza pública 14.017 heridos o bajas vivas y 4.504 muertos, esto es, un promedio diario de 1.7 muertos y 5.5 heridos.  En siete años de “no conflicto”,  de “no guerra” hay un total de bajas del destacamento oficial e insurgencia de 17.998 combatientes, soldados y policías muertos.

El desplazamiento forzado hace parte de las lógicas de la guerra y los registros al respecto no pueden más que ser el reflejo de su intensidad; durante el periodo en cuestión se generan  según la estadística del Ministerio 2.267.348 desplazados, el 30% son afrocolombianos e indígenas de la totalidad de población en situación de desplazamiento, estimada en 4.5 millones,  lo cual representa el 10% del total de la nación.

Las cifras son contundentes, durante un gobierno que no reconoció el conflicto armado en el país, se causaron 2.400.000 desplazados y 18 mil combatientes muertos, sin contar los asesinatos de civiles y grupos étnicos, por ejemplo, 766 indígenas y 578 sindicalistas durante la citada administración.

Las estadísticas presentadas de los estándares de eficiencia y calidad de las acciones de la fuerza pública, durante los primeros 100 días del gobierno del Presidente Santos, señalan 102 bajas, 492 capturas y 540 desmovilizaciones individuales, en el marco de una tendencia que sostiene los resultados de la confrontación en los promedios anuales de 1.600 bajas a la insurgencia y 5.700 capturas.  Según informes de prensa en el 2010 mueren más de 2.000 soldados en la guerra.

Estas estadísticas “oficiales” deben convocar la atención de analistas políticos, académicos, estudiosos del conflicto interno, la opinión pública y la comunidad internacional, en dos aspectos: la dimensión delNo conflicto armado en Colombia y la solidez de las estadísticas con que se justifican los indicadores de eficiencia y eficacia de la fuerza estatal y las demandas presupuestales para la guerra.

Pero, Igualmente estas estadísticas, independientemente de su solidez, muestran la urgencia que existe en persistir de manera obstinada, si se quiere, en detener el conflicto y encontrar el camino de la solución política negociada.

CARLOS MEDINA GALLEGO

14 de enero de 2011

 

Muere asesinado por paramilitares José Lenin Mayuza, ex concejal de la Unión Patriótica

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Escrito por FUNDACIÓN WALTER BENJAMIN COLOMBIA Jueves, 27 de Enero de 2011 18:58

Asesinado en Saravena Luis Mayuza,

Carmen Mayuza, hermana de José Lenin Mayuza, ex concejal de la Unión Patriótica, asesinado el 31 de diciembre, en el municipio La Unión (Valle del Cauca)

"Mi hermano era un hombre de 51 años de edad, quien hacía muchos años se había dedicado al comercio en el municipio de La Unión (Valle) luego de haberse retirado del campo político, donde fue un dirigente muy reconocido de la Unión Patriótica, llegando a tener cargos de concejal del municipio de Vistahermosa (Meta) de donde fuimos desplazados en el año 1988 a raíz de la guerra paramilitar contra todo militante de la Unión Patriótica. Mi hermano se encontraba en el municipio de La Unión (Valle) hacía muchos años trabajando digna y honradamente, como lo han reconocido en la ceremonia de su sepelio los comerciantes organizados, quienes sacaron un comunicado que dieron a conocer en la iglesia y nos entregaron a la familia, donde destacan las labores de comerciante, de una persona digna, trabajadora, y muy interesada en ayudar a las comunidades más necesitadas, colaborando con la posibilidad laboral y a la vez con los aportes solidarios que trataba de brindarle a las comunidades. Y el humor que lo caracterizó siempre, el ser una persona con muchos deseos de vivir y de que otros vivieran también con felicidad esta vida que a ratos es tan amarga.

Mi hermano fue asesinado el 31 de diciembre a las 5:30 por sicarios que se movilizaban en una moto. Uno de ellos llegó a la puerta del almacén y en el momento en que él llegaba en una moto, le pegó dos disparos en la cabeza y luego lo remató en el piso con 6 disparos más, a los ojos de la multitud que en ese momento transitaba por toda la calle principal del comercio de La Unión (Valle) donde celebraban la despedida tradicional de fin de año. Irónicamente a nosotros nos aterra pensar que en esas festividades siempre está el pueblo militarizado. Lo que nosotros pudimos ver cuando fuimos a su sepelio fue policía y ejército, pero, lamentablemente, hasta esta hora no hay detenidos ni nada que nos garantice que ese crimen, como tantos crímenes en mi familia, no va a quedar impune.

A nosotros nos preocupa muchísimo imaginarnos que, como en crímenes anteriores, no vamos a tener respuestas".

¿Por qué cree que asesinaron a su hermano?

"Yo creo que los móviles son políticos, ya que nosotros hemos sido persistentemente amenazados por fuerzas oscuras del Estado. Nosotros hemos sido víctimas de la violencia más atroz que vive este país durante décadas. Hemos sido víctimas de encarcelamientos, de penalizaciones injustas, de asesinatos constantes, selectivos. Lo que fue la familia Mayuza ya no existe. A los hombres de esa familia los acabaron prácticamente a todos. Nosotras las mujeres, las que quedamos todavía con vida, nos ha tocado no más que enterrar a nuestros hermanos. Nosotras consideramos que es como la parte que están poniendo las mujeres en este país, la parte del dolor por esa política de Estado que no hace más que buscar a la oposición, encuéntrese donde se encuentre  para exterminarla, para acabar con las posibilidades de oposición en este país. Nosotros creemos que sin hacerle daño a nadie y sin jamás haber utilizado las armas, hemos sido víctimas de una de las peores persecuciones que una familia colombiana pueda tener".

¿Ustedes han emprendido alguna denuncia a nivel nacional, municipal, o ante alguna entidad del Estado?

Nosotros hemos denunciado ante la Fiscalía General de la Nación las amenazas y los atropellos de que hemos sido víctimas, pero realmente nosotros nos damos cuenta de que no hemos tenido eco. El Estado no nos ha brindado ninguna clase de protección y muestra de ello es que luego del asesinato de mi hermano Luis el 8 de agosto del 2008, yo informé a la Fiscalía de su asesinato; le hemos informado que estamos amenazados de muerte por parte de grupos paramilitares. A mi hermano Lucho lo amenazaron antes de su asesinato y le dijeron que los demás también seríamos asesinados, y prueba de eso es que 2 años y 4 meses después del asesinato de mi hermano Luis en Saravena (Arauca), ahora, el 31 de diciembre de 2010 me asesinan a mi hermano José en La Unión (Valle), frente a su almacén, donde se desempeñaba como trabajador del comercio durante muchos años, desde que se retiró de la política. Él se fue a trabajar allí, y no hemos tenido apoyo en absoluto por parte del Estado. A nosotros nos han negado la posibilidad de vivir en este país. A nosotros constantemente nos siguen persiguiendo y nos siguen exterminando. Nosotros no entendemos cómo es que el Gobierno nacional no nos ha brindado absolutamente ninguna garantía de sobrevivencia en este país".

 

La sombra de los Borgia

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Escrito por FUNDACIÓN WALTER BENJAMIN COLOMBIA Jueves, 27 de Enero de 2011 10:42

EL JÚBILO SE APODERÓ DE LOS CATÓLICOS MÁS FIRMES

Por: Cristina de la Torre

El 18 de enero se confirmó que el testimonio de un milagro atribuido al difunto Juan Pablo II abría la puerta a  que la beatificación de este papa despegue de una carrera hacia su canonización inexorable. Tras estudio concienzudo del caso, teólogos, psiquiatras y neurólogos del Vaticano concluyeron que “no había explicación científica” en la sanación de la monja francesa Marie Simon-Pièrre, víctima de párkinson; que fue la mano de Juan Pablo la que obró el prodigio. La Congregación para las Causas de los Santos ratificó el hallazgo, y el papa Benedicto lo sancionó con su firma. Juan Pablo será Magno. Y santo.
Pero la feligresía desengañada de un papado que funge como la última monarquía despótica y corrupta de Occidente no asimila la extravagancia de beatificar a un hombre que se ha tenido por la sombra de los Borgia: mafias; sectas secretas; frenético agitar de sotanas por los sombríos corredores del Vaticano para encubrir la pedofilia de los clérigos y el lavado a raudales de dinero que hoy tiene a la jerarquía de Roma entre los palos de la justicia; discursos, homilías y una diplomacia de aliento a dictadores; mordaza a los inconformes que quieren volver a Jesucristo; y, ay, el que David Yallop denunciara como presunto asesinato de Albino Luciani por envenenamiento en el día 33 de su pontificado, por anunciar látigo contra la corrupción financiera de la Iglesia, por proponerse retomar la perdida senda liberal y evangélica de Juan XXIII. Juan Pablo II ocuparía el trono y porfiaría en hacer la vista gorda frente a los males que a tantos católicos han alejado de Roma.
Conocida de autos su predilección por sátrapas como Pinochet, Videla y la Junta Militar de El Salvador —que cobró la vida a 75 mil personas— Juan Pablo abandonó a monseñor Romero cuando éste se hizo voz de su pueblo. Según Yallop en su libro El poder y la gloria, al voluminoso expediente que Romero le había presentado, cargado de pruebas contra el gobierno militar de su país, y en la convicción de que el papa alzaría una voz de protesta, éste le respondió que no todo habría de ser la justicia social; que lo primero sería conjurar el peligro del comunismo; que le recomendaba prudencia y, en vez de denunciar “situaciones específicas (se acogiera) a principios generales”. Dos meses después moría Romero de un balazo en el pecho, en presencia de la multitud, mientras oficiaba misa. El cardenal López Trujillo, artífice del viraje ultra derechista de la Iglesia en la Conferencia Episcopal de Puebla en 1986 y favorito del papa, concluyó que a Romero lo habían asesinado izquierdistas interesados en provocar una revuelta.
Escribe nuestro autor que un informe de 2001 estimaba en 50 mil millones de dólares la lavatija del Banco Vaticano. Hoy abordan el caso los jueces. Tan desenfrenado como la venalidad financiera será el envilecimiento moral de la jerarquía eclesiástica, siempre lista a disolver en el secreto el abuso sexual de los curas. Y de obispos como Marcial Maciel, protegido del papa, aún a sabiendas de que sus crímenes sexuales se extendieron a los propios hijos del fundador de los Legionarios de Cristo.
En su libro Los pecados de la intransigencia, Álvaro Ponce recuerda que hace un siglo, cuando ya el clero colombiano instigaba a los conservadores a librar guerra santa contra los liberales, el padre Baltasar Vélez llamó a la cordura. Pero el obispo de Pasto, Ezequiel Moreno, prohibió terminantemente obedecerle. Un decreto pontificio de la Santa Romana Universal Inquisición ratificó la censura. En 1992, el papa Juan Pablo II proclamaría santo al obispo Ezequiel. Bueno, si se ha canonizado también a Escrivá de Balaguer, ¿por qué no elevar a los altares a López Trujillo, tan veloz en recibir platas non sanctas “para los pobres”? ¿O a Juan Pablo Magno?

 

   

Leer con pinzas a ALFONSO CANO

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Escrito por FUNDACIÓN WALTER BENJAMIN COLOMBIA Miércoles, 19 de Enero de 2011 17:29

Un discurso para cuatro auditorios


Una de las grandes dificultades de la dirigencia de los organismos insurgentes, FARC Y ELN, cuando hacen pronunciamientos públicos es crear un texto cuyo contenido por estar dirigido a múltiples auditorios no termine perdiendo sus propósitos comunicativos. Si de lo que se trata es de establecer un dialogo con la nación colombiana y el gobierno, los comunicados deberían ser dirigidos, temáticos y propositivos; pero una declaración que entre línea y línea, saluda a las estructuras de la agrupación y las invita a mantenerse firmes en cumplimiento de los planes estratégicos de la colectividad, reclama un proceso de solución negociada, una agenda legislativa de nueva sociedad, anuncia la continuación de la guerra hasta la victoria final, la construcción del poder popular y la nueva Colombia, echa por tierra cualquier tipo de iniciativa de paz y credibilidad. 

Una es la lectura que hace la clase política, los medios de comunicación  y las instituciones sobre esos documentos, generalmente en una coyuntura depolarización bilateral del discurso, de incredulidad y confrontación; otra, la cual se obliga hacer la academia y ese empecinado sector de la sociedad civil, que de manera testadura insiste en convocar a las partes a la búsqueda objetiva de un escenario de solución política negociada. Para permitir la profundización de la democracia, la convivencia y el impulso a procesos de desarrollo que favorezcan el bienestar general de la sociedad colombiana, en un contexto en que ambos sectores entiendan que un proceso de diálogo y negociación se hace para pensar el futuro de manera consensuada, concertar una agenda de soluciones posibles y, eso exige estar dispuestos a llegar a acuerdos y compromisos sobre lo pensado y hablado.

El saludo de Cano de fin de año tiene un primer auditorio, está dirigido a las estructuras de la organización para mantener su moral, cohesión, fijarle propósitos políticos y de guerra; reconoce que su tropa ha soportado una ofensiva institucional de grandes proporciones a lo largo de 12 años, con un alto costo en vidas y un grupo significativo de militantes inválidos por las mutilaciones producidas por las nuevas formas de guerra de la fuerza pública, centradas en lo esencial en los bombardeos. No son solamente los soldados y policías los que la guerra mutila, también lo hace con la guerrilla y la población campesina.

El discurso coloca como escenario futuro el proceso electoral, se compromete con su acompañamiento en la doble dinámica de la política y la guerra: En todas esas jornadas, señala Cano, seremos referentes o protagonistas desde la clandestinidad o desde la trinchera. No cejaremos un solo instante de luchar por la solución política del conflicto…, y a esta propuesta a punto seguido le suma la de la guerra, mientras no encontremos entre todos los caminos de la reconciliación y la convivencia democrática continuaremos desarrollando laguerra de guerrillas intensamente para resistir la agresión, participar dinámicamente en las luchas políticas y sociales y para abrirle caminos al poder popular y a la Nueva Colombia. Total el movimiento de la postura entre el énfasis en lo político y lo militar no se percibe con facilidad. Es necesario priorizar la política, devolver la guerra al escenario de la política.

El segundo auditorio lo constituye el gobierno y la clase política, al referirse a la agenda legislativa reclamando especial atención a los proyectos de ley de reparación de las víctimas de la violencia y la ley de tierras. Ambos fueron aprobadas en el parlamento, con insuficiente satisfacción de las partes. Canosolicita en relación con las víctimas un reconocimiento que ya nadie reclama y se ha dado por hecho: aceptar los partidos tradicionales y el Estado haber generado la violencia de los cincuenta,  entroncada ésta con la surgida en los sesenta y durante el periodo de la guerra fría, con la doctrina de la seguridad nacional, luego, con la lucha contra el terrorismo en la postguerra fría. No creo que la sociedad colombiana y el mismo estado tengan ningún problema en reconocer eso si ese reconocimiento desata  vertiginosamente un proceso de reconciliación basado en la verdad, como lo asegura Cano. Es necesariopriorizar la situación de las víctimas.

Otro tema es la reforma agraria, Cano, al igual que el país entero, considera quees inaplazable regresar las tierras usurpadas en todos estos años a sus verdaderos dueños, a colonos y campesinos, así como restituir las suyas a las comunidades indígenas y entregar las que pertenecen a las comunidades negras. El problema de la reforma agraria y rural por el que debe transitar el país es una discusión que compromete un nuevo mapa de territorios y tierras, de producción agrícola y ganadera, del desarrollo agroindustrial, de propiedad y uso de la tierra, entre un centenar de nuevas necesidades ambientales, de protección y conservación de cuencas, bosques, selvas, páramos y ordenamientos territoriales.

El tema  agrario es central a la solución del conflicto, pero es necesario pensar en el mundo de hoy qué seria la reforma agraria más allá de expropiar a los latifundistas y distribuir la tierra. Una ley de tierras moderna y con visión estratégica, sembradora de paz, señala Cano, deberá incluir inexorablemente ayudas económicas y tecnológicas, facilidades para el mercadeo, vías, pero ante todo y necesariamente armonizar en ella lo social, lo territorial, lo cultural, lo ambiental y lo espacial en todos sus considerandos y prospecciones. ¿Cuál es el significado exacto de esta proposición?... ¿por qué no la desarrollan y se la formulan al país si la reforma agraria ha sido la causa de la guerra y de ella depende la paz?... Expresen en un documento la propuesta de las FARC al país en materia de reforma agraria. No lo que plantearon en el Caguán, si no lo que formulan hoy, en el contexto de la realidad presente. 

Digamos que un documento así, serviría como punto de partida para pensar una reforma agraria- rural que se comprometa a redistribuir tierra, apoyar técnica y financieramente a los campesinos y colonos, pequeños y medianos propietarios, e incluso a propietarios y empresas agroindustriales con importantes desarrollos sociales; conocer con claridad el pensamiento de las FARC sobre la propiedad territorial rural, uso adecuado de aguas y suelos, protección del medioambiente, respeto por la vocación y sustentabilidad productiva de las regiones, su idea sobre soberanía alimentaria de la nación, la relación con el mercado, el re-poblamiento del campo…la sustitución de los llamados cultivos ilícitos, el nuevo ordenamiento territorial entre otros muchos aspectos.

El tercer auditorio lo conforman los presos políticos y sus familias, con el discurso del canje humanitario, cada vez más lejano por dos razones prácticas: Una, las FARC perdieron el botín político útil para el canje, en los rescates hechos por el Estado, en las fugas y deserciones de sus militantes con prisioneros. Un alto costo político y de legitimidad ha tenido que pagar la organización por la acción de los medios de comunicación, las marchas contra el secuestro, los testimonios y escritos de los liberados. Lo mejor que han hecho y deberían seguir haciendo son las liberaciones unilaterales.

Dos, no son muchos los prisioneros de las FARC, dispuestos a conformar las listas de Canje, conforme a las conversaciones tenidas en las cárceles con los mismos, algunos de los más importantes han esperado más de diez años y muy seguramente si no salieron ya, están por quedar libres. Los auténticos prisioneros de guerra están en las cárceles norteamericanas, solamente un proceso de paz que comprometa a los Estados Unidos en el mismo, podría arrojar algunas luces al respecto. El gobierno Colombiano debía liberar unilateralmente a los presos de las FARC, en particular a aquellos que estuvieron bajo responsabilidad y mando de sus comandantes, muchos de esos jóvenes campesinos que llegaron a la organización sin otras opciones de vida y, establecer la lista de canjeables para mirar la dimensión de esa solicitud.Resolver el problema de los prisioneros.

El cuarto auditorio lo constituye la sociedad colombiana en su conjunto y el discurso hacia la misma tiene dos propósitos, ratificar el carácter político de la organización, su compromiso por las luchas sociales y políticas de los distintos sectores, y refrendar su obligación con las búsquedas de una salida política negociada, justicia social y profundización de la democracia. El actual gobierno debe retomar el camino de la solución política negociada.

El mensaje de Cano resulta importante si se lee de manera positiva sobre temas vertebrales de un posible proceso de solución política negociada, sirve para que el mismo sea repensado en las actuales condiciones del país. Los problemas que deben convocar la atención de la sociedad colombiana y la comunidad internacional, más allá de la demanda de los juicios de responsabilidad criminal del gobierno anterior, o de los mutuos descalificativos con el actual, sonvíctimas, tierras, presos y democracia.

La demanda a la insurgencia es que coloquen en la agenda de discusión nacional las temáticas para la solución negociada, con las cuales está dispuesta a llegar acuerdos de paz con el gobierno, y a éste, que disponga de toda su capacidad institucional y voluntad política para dar curso a un proceso que le garantice a la nación colombiana el mandato constitucional de Paz. El 2011 debe ser el año de la voluntad compartida de paz.

Carlos Medina Gallego

Enero 10 de 2011

 

La pobreza, la verdadera cara del “progreso” de Colombia

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Escrito por FUNDACIÓN WALTER BENJAMIN COLOMBIA Martes, 18 de Enero de 2011 17:59

Carlos Tobar, Diario del Huila, Neiva, enero 11 de 2011

 

Si alguien dudaba de la realidad social de Colombia, el invierno inclemente que ha azotado al país, ha desnudado la agobiante pobreza en que se debate la mayoría del pueblo. Los de a pie, del campo y la ciudad, sufren no solo los embates de la naturaleza, sino las ineficiencias y estropicios de los malos gobiernos que, por décadas, hemos soportado y tolerado los colombianos.

Porque no es solo que seamos pobres, que el 60% o más de los habitantes estén sumidos en la pobreza, o que entre un 15 y un 20 por ciento se encuentren en la indigencia, sin empleo ni trabajo digno, sin vivienda adecuada, sin educación, desnutridos y enfermos, en fin no solo abandonados “de la mano de Dios” sino también abandonados de la mano de los hombres, o mejor dicho, de los gobiernos.

El cuadro de vergüenza que presenta el desastre del invierno es un baldón para el gobierno actual y todos los anteriores: 2’200.000 damnificados, 280 muertos, 278 heridos, 61 desaparecidos, más de 3.000 viviendas destruidas, cerca de 250.000 viviendas averiadas, decenas de carreteras interrumpidas por pérdida de la banca, caída de puentes o derrumbes, miles de hectáreas inundadas con pérdidas cuantiosas en ganadería y agricultura, etc. Una verdadera catástrofe nacional.

Pero lo que se ahoga no es solamente la gente y sus escasas pertenencias, es el régimen, como lo denominara Álvaro Gómez Hurtado. Un ordenamiento jurídico y político diseñado para servir, genuflexo, al capital financiero extranjero y nacional. En este país la legislación y las políticas económicas, desde siempre, pero de manera especial desde la Constitución del 91, se han expedido para favorecer al gran capital. Empresas petroleras, mineras, de la banca, del comercio, de la industria, de los servicios –incluyendo los servicios públicos domiciliarios–, del transporte, de la construcción –vivienda e infraestructura–, de la agroindustria…son las grandes beneficiarias de los recursos y de la legislación, estatales. Los gobiernos de Colombia eligieron que el país creciera económicamente de la mano exclusiva de los monopolios a quienes consiente, protege y favorece. Para ellos todo a manos llenas, con generosidad ilimitada, porque según los ideólogos del neoliberalismo “si ellos prosperan prosperamos todos”.

No obstante, la vida que es tan tozuda va desnudando la falacia del modelo, la mentira del régimen. Fuera de un porcentaje muy pequeño de personas vinculadas, directa o indirectamente, al servicio de esos monopolios quienes reciben una pequeña parte de la danza de la riqueza, el resto de habitantes del país, estamos al margen del “progreso”. A nosotros todo se nos escatima, todo hay que lucharlo a brazo partido, trabajando de sol a sol: que lo digan los empresarios no monopolistas de la ciudad y del campo, o los obreros y trabajadores, o los campesinos. Nos dejan caer a cuenta gotas una pocas migajas tipo familias en acción o el emprendedurismo del rebusque para que mitiguemos el hambre, la sed y las necesidades.

Esta contradicción de las dos Colombias es la que ha emergido con este invierno. La implacable realidad, inocultable, tangible, permanente. Y seguirá asomando con crudo dolor para recordarnos en los próximos veranos, o inviernos o crisis económicas que la sociedad colombiana es insostenible e inaceptable.

polomoir@listas.moir.org.co

   

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