Columnistas

Entrevista con Dimiter Yonchev

Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirE-mail

Escrito por FUNDACIÓN WALTER BENJAMIN, COLOMBIA Domingo, 05 de Junio de 2016 18:40

“Mañana Tengo que Poseer más que Hoy”

 

 

Entrevista con Dimiter Yonchev

Experto en Seguridad Nacional

Profesor de la Nueva Universidad Búlgara[1]

 

Revista Aspecto: Señor Yonchev, se han oído muchas cosas después de los atentados de París, desde llamados a aislarnos por completo con paredes o muros, hasta ideas “nuevas” de vuelta al colonialismo. ¿Queda algo que no se haya dicho?

Dimiter Yonchev: Lo más importante es que debemos echarle tierra a los 25 años de intervenir militarmente donde nadie nos ha llamado y entender que, cada día que pasa, el mundo está más interrelacionado, como convirtiéndose en un bote donde viajamos todos. La idea idiota de dirigir al otro, de amenazarlo, de patearlo, hará naufragar el bote. Ahora no se sabe de dónde se les ocurrió que hay que resolver los problemas con la participación de Rusia. Pero los comentarios tontos (con perdón por la palabra) están orientados hacia el asunto de si está bien “negociar” a Ucrania a cambio de atraer a Rusia a la lucha contra el terrorismo islámico. De hecho, ponen a Ucrania en una balanza, en uno de cuyos brazos está un comerciante y en el otro un cliente. Lo que en esencia es cierto. Así se decide la suerte de la gente y de los Estados.

Escuché a un presentador de televisión presentar el contraste del cuadro del mundo actual: Gentes pacíficas que caminan por las calles de París y quieren pasar un día agradable de repente son acribilladas en montonera por unos animales de aspecto humano. Hace unos años Gadafi instaló su tienda de campaña frente al Palacio de los Campos Elíseos y realizó una transacción por dos millardos de francos con Sarkozy y pocos meses después, por iniciativa de su amable anfitrión, lo descuartizaron como a un animal. ¿Cómo cree que se sintió su familia? Supongo que igual que los parisinos de la sala deportiva. ¿Y qué de los libios que fueron sacados de una vida relativamente normal y equilibrada para convertirlos en emigrantes en su propio país? ¿Y el millón y medio de asesinados en Irak como resultado de la exportación de “Democracia” y en la cual participamos “para mayor gloria de las armas”? Cuando los bombardean, les incendian sus casas, los cuelgan, ¿cómo se sentirán – guerreristas o pacifistas? ¿Hay algún nexo entre todos estos acontecimientos? ¿Son cerebros inteligentes los que hacen posible esos nexos? No sé si todavía esté vivo para poder escuchar a algún personaje de alta responsabilidad decir: no debimos haber intervenido en Irak.

RA: Tal vez siguen buscando las armas químicas de Saddam…

DY: Es lo que faltaba. La semana pasada oí a Donald Trump —quien, para mí, no es precisamente un modelo de político— cuando balbuceó: “Este, parece que, si esos dos dictadores del Medio Oriente estuvieran vivos, nosotros tendríamos un control más sólido de la región”. Desde un punto de vista operativo, él entiende que han desbaratado algo que funcionaba. Con gobiernos laicos se puede hacer algo. Con gobiernos fundamentalistas no se puede hacer nada, eso es un caos, un desbarajuste. Y cuando Rusia propuso una variante para salir de la crisis en Siria contando con Assad y después luego sacarlo electoralmente, la respuesta de Occidente fue: “No, hay que derrocarlo”.

RA: En su opinión a quién estaban dirigidos los atentados: ¿A Francia o a la civilización occidental?

DY: Francia es como todos los imperios coloniales. Y como tal, con muchos pecados. La situación en Vietnam era un cuadro muy triste. El norte de África, Marruecos, Túnez. ¿Y dónde deja a Argelia? Esos actos terroristas, esas matanzas… Aún hoy en día en el Estado Mayor francés se pueden ver mapas de sus intereses allende el Mediterráneo; se aceptan a sí mismos como una potencia mundial. Francia actúa como si no pudiese encontrar el equilibrio del mundo actual porque se sobreestima. ¿A quién le sirvió lo que ocurrió en Libia? Bueno, no se van a recuperar los dos millardos, pero ¿por qué asolar el país? Durante 45 años un territorio de tribus dispersas vivió como un Estado. Cierto, con un hombre tiránico al mando, pero el peor orden es preferible al mejor caos. El problema es que Francia se comporta de manera muy prepotente con respecto a esos territorios. Es atractiva por su encanto cultural, pero quien haya vivido allí y la conozca, sabe que la xenofobia no es ajena a esa sociedad, así disfruten con las declaraciones y las poses. En mi opinión el símbolo del gallo es muy preciso.

Lo cínico tiene que ver con que, cuando eres fuerte, puedes explicar sus intereses con ideologemas. Si eres débil no te lo puedes permitir. Cuando Sarkozy expulsó a los gitanos búlgaros de París hemos debido enviar dos escuadrones para poner en el poder a alguien más humano y así lograr que Francia renunciase a su particular concepción de los derechos humanos y de los valores liberales. ¿Qué esconden estos hermosos ideologemas? Pues ellos son el traje de smoking de la fuerza bruta, la misma que ya por más de 25 años domina las relaciones internacionales.

El objetivo de los golpes terroristas es sin duda francés. No se trata de una competencia entre civilizaciones. Para mí la crisis es mucho más seria y se encuentra en el seno de nuestra propia civilización. No hemos dejado piedra sobre piedra de los valores humanos. Todo tiene que ocurrir bajo el mandato del mercado liberal mundial. Ahora el valor fundamental de nuestra civilización occidental es “mañana tengo que poseer más que hoy”. La avaricia no conoce límites. Usted puede ser Bill Gates con 15 mil millones de dólares, pero para el año que vine tienen que ser más. Entre más poseas, más grande eres. ¿Y por qué tienes que ser más grande, cuánto necesitas para eso? Una vez le preguntaron a Rockefeller cuánto dinero necesita para ser feliz y él respondió: “Un poquito más”.

Pero, este principio está devorando al planeta, pulveriza culturas, destruye las virtudes humanas. En el mercado no hay nada ligado al humanismo, porque lo que nos hace humanos no tiene precio comercial. Y el mercado no reconoce nada que no tenga precio. ¿Y de dónde a acá esta avaricia es algo positivo? La situación es catastrófica. Los economistas tienen tan desfigurado en pensamiento que no son capaces de decir “el desarrollo se detuvo”. Solo dicen que ¡el crecimiento es cero! Y cuando la economía va de para abajo, entonces tenemos “crecimiento negativo”. Esta manía alrededor del tema del crecimiento es un salvajismo que viene a mostrar todo lo que hemos retrocedido moralmente. Veamos, por ejemplo, el asunto de los libros más vendidos: “cómo hacer mucho de nada”, “las fórmulas de éxito”, “cómo derrotar al enemigo en su propia cama” …En el Oriente la fórmula es, al contrario – cómo derribar el espíritu comercialista del Occidente. Pero nosotros no nos damos cuenta de esto y menospreciamos sus sociedades porque son diferentes a las nuestras. Llegamos con nuestras botas llenas de lodo a explicarles cómo deben vivir. ¿Por qué hacemos todo esto?

RA: ¿Tiene que cargar el liberalismo con toda la culpa de lo que está pasando en el mundo? ¿No es él mismo víctima de su letal doble, o mejor, de su opuesto, el neoliberalismo?

DY: Estoy hablando del mercado liberal global que no admite fronteras, que no soporta la moral y que subyace al principio mencionado: mañana tengo que poseer más que hoy.

RA: Pero esto es neoliberalismo y no tiene nada en común con el liberalismo de Petko Karavelov[2], vale decir, que de ninguna manera es posible establecer semejante paralelismo.

DY: Sí, porque si hablamos de la época de Karavelov, ser liberal significaba liberarse de los tradicionalismos, de los patriarcados, del espíritu cerrado, del provincialismo, o sea, abrirse al mundo. Pero si se transfiere todo esto mecánicamente a la economía, lo único que significa es libre competencia. Pero el asunto es que la libre competencia, en su forma más pura, no es posible y el mundo lo está demostrando. Se utilizan las palancas del Estado o de la fuerza para conseguir un monopolio.

Para entender cómo se percibía el capitalismo en su periodo romántico, hay que leer el libro de Max Weber “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”. Es decir, del liberalismo. Actualmente no hay liberalismo sino una versión envilecida del mismo, ligada al comercio. Para Weber el verdadero capitalista no persigue la ganancia por la ganancia misma. Él desea responder a la dura exigencias de la Biblia, según la cual es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico atraviese las puertas del Paraíso y es así como busca respuesta al interrogante que se le plantea al cristiano devoto (dentro de los cuales se cuentan a los mercaderes): ¿Cómo seguir siendo devoto? Responde de la siguiente manera: cada ser humano debe hacer aquello para lo cual Dios lo envió a la Tierra. Si puedes hacer dinero, hazlo; la mejor forma de servir a Dios es hacer de la mejor manera lo que puedes realizar. Pero para que el dinero no te nuble la razón, no lo consideres como el fin último, sino como un indicativo de qué tan bien estás haciendo las cosas. Más cuando se esté acercando el fin de tus días y hayas acumulado millones, entrega tu dinero a la sociedad y que tus hijos empiecen de cero. Es que el dinero no es un fin en sí mismo, ya que corrompe. Debes tratar a tus trabajadores como si fueran tu familia, entregar el dinero a la sociedad y el éxito que alcances que sea la forma de honrar a Dios. Este, según Weber, es el espíritu del capitalismo. Y yo sinceramente me siento feliz porque él no esté vivo, ya que el capitalismo que describe es como para enamorarse, pero lamentablemente eso no existe.

Cuando mis amigos de Europa Occidental me dicen a veces que en sus sociedades todos empiezan con iguales oportunidades, yo les replico: Muy bien, ¡hagan entonces como Weber! De hecho, por ahí quedan algunos mormones que no les dejan su dinero a sus hijos, sino que lo donan a la sociedad. Sin embargo, como dicen los franceses, democracia es democracia, y si naciste en una familia obrera, lo normal es que seas obrero, pero si tu padre es banquero entonces llegarás a ser banquero.

Así es como al liberalismo ya le pasó su cuarto de hora histórico. Nos encontramos en una época de avaricia ilimitada que está ligada al neoliberalismo, si hemos de hablar de teoría. En la práctica estamos bajo el dominio de una moral bastante primitiva, limitada, consumista, que corrompe fuertemente. No llamaría a esto teoría, ya que no he leído ninguna teoría de la corrupción. Pero las teorías siempre son hermosas. Cuántos ganadores del Nobel se ganaron un millón de dólares gracias al mercado ideal que “regula todo y corrige todo”.

RA: ¿Ve usted alguna esperanza de mejoramiento, de cambio con base en los resultados de la reunión del G-20 poco después de los atentados?

DY: El G-20 va a ser más interesante que el G-7 porque ahora ahí está Rusia. Hay que saber que, cuando cambian los vientos, en Bulgaria aparecen gentes que se quieren mover “en la dirección correcta”. Son los así llamados “chorbadzhii”[3], que corren donde el “Gran Hermano” a decirle cuánto lo queremos. Pero a la gente común nadie le pregunta. El año pasado, unos tipos inteligentes como estos, que no aparecen por las pantallas, salieron a organizar dizque una conferencia sobre Ucrania. Muy solemnemente se les explicó que Rusia es una fuerza regional que será colocada en su sitio por los Estados Unidos. Mas ahora creo que algunos están buscando “ayuda regional” de Rusia para arreglar el mundo y colocarlo en su sitio porque las cosas como que no están marchando. ¿Qué se hicieron nuestros profetas, esos que tienen todo claro?

Nos hemos ubicado tras la posición turca, tras Merkel, tras los EE.UU., ejecutamos saltos mortales y hemos llevado las cosas al punto de no poder hablar de política exterior búlgara. Últimamente, adonde quiera que vaya, me llama la atención una expresión contenida en nuestra Estrategia de seguridad, que afirma que, en relación al Cercano Oriente, Bulgaria ¡apoya la política pacifista de los Estados Unidos! Esto fue aprobado por el Gobierno y votado en el Parlamento y así permanece hasta el día de hoy. En dos ocasiones me referí al tema en un programa de la televisión e incluso he ganado una apuesta acerca de la realidad de esa frase. Pero la vergonzosa expresión sigue ahí.

RA: En esos casos el público exige conocer al autor...

DY: Pero esos autores son anónimos, mundialmente desconocidos. Bueno, yo más o menos tengo idea quiénes son, pero esos son chismes. Puede ser un funcionario de tercero o cuarto nivel por debajo del vice-ministro. Cuando Shalamanov[4] fue ministro, un grupo de gentes de las que hacen las leyes copiaron el texto en cuestión y lo hicieron pasar como un “mico” [5] Esto fue aprobado, porque es bien sabido como ocurren las cosas en el Consejo de Ministros y en la Asamblea Nacional: nadie sabe exactamente qué está votando[6]. Cuando estábamos en la órbita soviética no había textos tan vergonzosos en un documento oficial. Ahora lo hay y cuando nos preguntan cuál es nuestra posición en el Cercano Oriente, no hay nada qué responder.

RA: ¿Qué debemos exportar en adelante al Cercano Oriente y a África – guerra con el islamismo, democracia, auxilios o inversiones?

DY: Les estamos mandando productos, mercancías, lujos, modo de vida de Hollywood, les enviamos soldados, pero no les recibimos nada cambio porque no los consideramos nuestros iguales. Y ellos nos devuelven los “regalos” con uno que otro atentado, pensando que así alcanzan algún equilibrio.

Nos debe interesar el apoyo a gobiernos laicos, a considerar países en cuyos matices culturales contemplen una forma de economía y que retengan a sus gentes en su territorio. Líbano era uno de los lugares más hermosos del mundo antes de que lo destrozaran y Beirut era la perla del Cercano Oriente. Hablando de geopolítica es una ceguera mortal considerar estúpido al que no piensa igual que nosotros.

Creo que solo tenemos una oportunidad. Si todos estamos en un solo bote y con una dependencia mutua, lo normal es ver un mundo donde todos nos tenemos que tolerar. ¿Cuál fue la respuesta del público francés ante los acontecimientos de París? “Hay que aplastarlos”. El hígado lleva una batalla épica con el pulmón y al final resulta vencedor. ¡Pero qué triunfo! Cundo somos un solo organismo debemos actuar como tal. No es posible preferir a ninguna de sus partes.

Hasta ahora la gente siempre ha buscado refugio en su cultura. Ella nos ayuda a no salirnos de casillas. No obstante, ahora estamos en una dependencia mutua por el espacio donde no hay una cultura global. Surge entonces el asunto de no vivir bajo una cultura, sino vivir con los ojos bien abiertos junto con otras culturas. Lo que se estudia en las escuelas diplomáticas de políticos y clásicos como Kissinger ya no es válido. El mundo ahora es totalmente diferente.

RA: ¿En lugar de multiculturalismo es mejor un pluriculturalismo?

DY: Sí, un equilibrio entre diferentes culturas. No es difícil, porque para guardar un equilibrio con el otro debes renunciar a algo, despojarte de algo. No resulta adecuado discriminar al vecino. Es como el viejo chiste de la gallina que le propuso al cerdo llevar a cabo una integración. “¿Y cómo es eso?” “Pues vamos a vender huevos con jamón. Yo pongo los huevos y usted el jamón”. Así es como están las cosas.

 

 



[1]Este material fue publicado el 19 de noviembre de 2015 en la revista virtual búlgara Aspecto, con permiso para ser reproducido por cualquier medio.

Traducción del búlgaro: JAIME SANABRIA T. Todas las notas al pie de página son del traductor.

[2] Petko Karavelov, político búlgaro de los primeros años después de la liberación del Imperio Otomano, presidente del país en tres ocasiones a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Firme ideólogo del liberalismo.

[3] “Chorbazhii”: Ricachones de origen campesino que, durante la época de la dominación otomana, colaboraron con el opresor. Actualmente se pueden asimilar a una oligarquía.

[4] V. Shalamanov – especialista en asuntos de la OTAN y ministro de defensa de Bulgaria en 2014.

[5] Cualquier parecido con Colombia es pura casualidad.

[6] Nuevamente casi como en Colombia.

 

REEFLEXIÓN

Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirE-mail

Escrito por FUNDACIÓN WALTER BENJAMIN, COLOMBIA Miércoles, 07 de Octubre de 2015 15:54

Ensayo Psicoanalítico sobre Crónica de una Muerte Anunciada

 

Nancy De la Hoz, Md, Psq.

UNO

Los maravillosos personajes de Gabriel García Márquez han producido profundo impacto emotivo y formativo no solo sobre los colombianos familiarizados con el entorno en que discurren sus vidas, aventuras, epopeyas y rutinas más básicas, sino, en general, en todos los lectores de su obra.

Los profundos conflictos internos que se originan por la colisión entre las demandas externas, como los ideales, normas y metas, y nuestros impulsos primarios, se traducen en su obra en los sentimientos y estados mentales grupales que nos son familiares, la soledad, la reflexión, el darse cuenta, el descubrimiento, la pérdida, la tenacidad, el amor, la incertidumbre, el estigma y, en el caso de Crónica de una Muerte Anunciada, en la fatalidad, lo ineluctable, la culpa grupal y su devenir a siguientes generaciones, en marcos magistralmente construidos que permiten nuestra aproximación con placer y curiosidad, algo de temor y mucha entrega; son la entrada en nuestro propio interior satisfaciendo necesidades de conocimiento, verdad y estética.

Todas sus obras se inscriben en el contexto social propio de nuestra historia, reconocemos nuestro país y nuestra propia subjetividad, también encontramos nuestras proyecciones de existencia. Las crisis psicosociales están imaginativamente representadas, como portadoras de información, elaboración, atravesando nuestra realidad nacional; esto nos es presentado en formas elaboradas, pero también descarnadas, secuelas de la guerra, la pobreza, la prosperidad. El interior de sus personajes, en donde vemos el nuestro, fluctúa entre lo maravilloso y lo ominoso. Me pregunto, si esta presentación artística de la realidad logra impulsarnos a hacernos cargo de ella; de logarlo, ¿implicaría toma de conciencia? La no repetición de las fatalidades podría estar ante nuestros ojos ya que, como en la novela, sentimos que vendrán nuevas oportunidades y sentidos de vida o una eternidad de aislamiento y soledad.

El cronista es el guía, el investigador, el acompañante valiente que nos conduce a observar lo destruido, a recoger sus pedazos, a organizarlos y tener una perspectiva de la historia; es una invitación a tolerar lo ya sabido, la inminencia de la tragedia y la tiranía cruel de una autoridad, el Superyó, una autoridad que bien podría ser burlada, mitigada o enfrentada, o que confiamos en que podría serlo, pero ocurre que se despliega en toda su potencia u omnipotencia, ante la cual se ofrenda un cuerpo para pagar no se sabe qué deuda. Tal vez la experiencia personal de Gabriel García Márquez, de estar en peligro, de ser objeto de persecución política en ese momento, fue conducida a la creación artística y el pensamiento, ofreciendo oportunidad de reparación y, a la vez, de comprensión de lo que hemos ido dejando abandonado, porque no tenemos otra opción, por ahora. Muere su personaje, pero él sobrevive.

Sus personajes, de mayor dimensión que los humanos que los inspiraron, pueden ser situados, desde la óptica de la psiquiatría, en el contraste de un pesimismo con características de enormidad y el tímido optimismo de los cuentos de hadas, de manera que, los personajes que vamos a examinar, han cobrado vida con la virtud de los héroes, pero pueden vivir también en la derrota o en la pequeñez de la rutina diaria, la vida entre ideales y la propia insignificancia humana. Las relaciones que se tejen, dejan ver lo filicida, lo ambivalente y omnipotente, el sentimiento, resentimiento y anclaje en el pasado, el conflicto fratricida, el doble ominoso e ideal, el conflicto con la identidad que se encuentran dibujadas en la fantasía de la gemelidad de los homicidas de Santiago Nasar.

Podemos considerar las instituciones y situaciones como personajes con vida propia; me refiero a la Iglesia, la milicia y guerra. Estos son marcos que dan tránsito de un pasado inicuo y tormentoso hacia un horizonte de tiempo que nos permite imaginar vivamente un porvenir, es vivir en un momento inter-crisis; en nuestra realidad histórica, vivir entre dos guerras, tiempos que se borran. Por eso, su frase Cien años de soledad condena, sin segundas oportunidades, la relación más sintética y estética de nuestra realidad nacional.

Crónica de una muerte anunciada es memoria, sacrificio, ultraje, victimización, justicia y reparación truncada, repetición, ajenización e identidad de lo que hoy podemos nombrar en el psicoanálisis como enfrentamiento entre Eros y Tánatos, con el indudable triunfo del dios de la muerte.

DOS

El homicidio de Santiago Nasar, pueden enmarcarse en la dinámica fatalista de la víctima sacrificial, todo esto desde el horror de la Crónica roja y la Novela negra, que parece no tener sentido inicialmente, pero que tras su elaboración, el cronista rescata para que podamos hablar de la sucesión de muertos, de asesinados de todos los tiempos y las formas. La crónica es un proceso de historización colectiva entretejida en una historia singular cuyas huellas en el cuerpo de la víctima van juntando fragmentos que nos permiten darle nombre al horror. Santiago Nasar, finalmente, es nombrado como cerdo destazado, o conejo destripado, pero estos no son las referencias que van a traer el sentido, si es que lo hay, a su homicidio.

Santiago Nasar soñaba, así inicia la novela, "atraviesa un bosque donde hay una llovizna tierna y por un instante fue feliz en el sueño, pero al despertar se sintió por completo salpicado de caca de pájaros". Con este sueño, el autor nos introduce en lo que va a ser la pesadilla de su personaje; el descorrimiento del velo del trabajo del sueño y el dolor que será pensar en este hecho, ¿está representado por el dolor de cabeza que comparte con su madre, antes de salir de su casa para el sacrificio, un dolor con que se paga una deuda? También esto es un ejemplo de Identificación Proyectiva, un tipo de comunicación inconsciente y, por lo tanto, no verbal que se usa entre madre e hijo, entre personas muy cercanas: su madre portará el dolor en forma física, así es como queda unida a él por siempre.

El despertar de este sueño, trae en sí mismo el anuncio de su muerte, es la crónica de un día concreto en el que cabe una eternidad de tragedia. La pesadilla es el medio en que se anuncia la muerte, es un sueño que no puede ser soñado, se interrumpe súbito, su contenido es desagradable incomprensible aunque alcanza un nivel de simbolización, el sueño le comunica que va a ser sacado de su entorno feliz, de un tacto suave, erótico a uno de repulsa. Las víctimas tienen nociones de su papel, no es una elección consciente, pero están profundamente comprometidas en la lógica del sacrificio. Santiago Nasar es la víctima perfecta, debe ser inocente, es un continente limpio dispuesto a recibir “cosas” destruidas que el colectivo se niega a tramitar de otra forma, es un hecho de evacuación estructuralmente tiránico.

Santiago es alegre, bien parecido, con una fortuna, amado por la madre, con un futuro económico y de trabajo construido, un hombre de fiestas, que se enamora de la prostituta con que él se acuesta por primera vez, es esta una primera transgresión algo que puede poner en peligro una forma de comprensión y relación individual y social.

Santiago, el escogido para el sacrificio es ¡la mejor oveja del rebaño! En la dinámica de víctima sacrificial, no existe una aceptación o reconocimiento de pesar social por el dolor padecido por las víctimas, durante generaciones, lo cual es un indicador de su éxito como mecanismo para restablecer cierto equilibrio interno (personal) y externo (grupal), y que hace del sacrificio un acto trascendente; un ejemplo de este tipo es el cordero sacrificial, Jesucristo, la víctima por excelencia. Freud, en el malestar en la cultura, texto de 1930, señala, que con la víctima se pretende redimir a la humanidad; el sentimiento de culpa en este contexto es llamado pecado, esa culpa se adquiere en el momento en que se crea la cultura.

La víctima es incómoda, porque el silencio social la determina; se ponen de presente ideales narcisistas. En lo social el silencio sobre el sector victimizado también resulta esencial constituye un punto de giro para las acciones por ejemplo del terrorismo de Estado; nadie habla de los discapacitados, desempleados, vagos o habitantes de la calle, por ejemplo, en nuestra actualidad, cuando se trata de los llamados falsos positivos que son en realidad ejecuciones flagrantes del terrorismo de Estado; parece no hablarse de las personas sino de la equivocación y las justificaciones que se tejen en torno a las maneras como opera la máquina de la muerte. Robada la identidad, estos jóvenes se adhieren al grupo satanizado que luego diluirá la culpa del sector mayoritario de la población, aterrada por los cambios que se anuncian y que se creen contrarrestados por el sacrificio colectivo.

Dos elementos saltan a la vista: el primero, la relación del término sacrificio con lo sagrado, en el cual se sublima la muerte (víctima propiciatoria) en este caso, y la segunda acepción, que es la pasividad, el protagonista no necesariamente es agente pasivo sino que, eventualmente puede ofrecerse como voluntario, tal vez rezago de una antigüedad, en que los sacrificios humanos eran la norma aceptada, con el fin de restablecer el Cosmos, apaciguar la ira de los dioses; la noción y el estatuto de víctima es bastante preciso, aunque derivado de su pasado ritual, por lo tanto, se muestra impregnado de elementos religiosos de carácter teológico. En la obra, esto queda representado en la visita del Obispo que atraviesa la descripción del sacrificio de Santiago Nasar, dado que ese día, el religioso se acercaría al pueblo; sin embargo, el autor muestra esta circunstancia como deleznable, pues el Obispo resulta en un sujeto distante, despectivo, extraño a la comunidad, con un apetito perverso que evoca la mutilación (gusto por la sopa de crestas de gallo).

La víctima también debe tener un estado de inocencia e indefensión, desvalimiento que estimula sádicos apetitos. Santiago se había vestido de blanco, no almidonado y sin sus elementos de trabajo, como su cuchillo, e implementos de cuero (de animal) evoca lo espiritual; todo esto para ver al Obispo, es en realidad su preparación para su muerte negada por el que solo quería desayunar con amigos, luego seguir su rutina.

La obra nos señala, cómo la madre, la empleada acosada y vejada por el padre de Santiago, destripa conejos y le desea la muerte y al igual que su hija, quien podría correr su mismo destino, no ven el sobre que trae la advertencia; parecen trabajar para sellar la última posibilidad de escape, su novia llevada por los celos lo confronta, los vecinos y los más distantes, todos aportan a la gran creación del escenario y acto sacrificial en el mayor estado de inconsciencia, lo cual trae la sensación de que existen fuerzas superiores, la fatalidad que derrota la esperanza y crea la atmósfera que atraviesa Santiago Nasar hacia su casa, en cuya puerta cerrada por su madre, segundos antes, será inmolado.

TRES

La violencia, además de producir víctimas, supone la presencia de un otro exterminador, es decir, de quién o quienes asumen el objetivo; el perpetrador en Crónica de una Muerte Anunciada cobija a toda la comunidad, los aspectos concretos son expresados por los gemelos Vicario, Hermanos de la mujer vejada, Ángela Vicario, pero los aspectos más oscuros recaen sobre el personaje de Bayardo San Román.

Este personaje ¿introduce el desequilibrio de la homeostasis social? El contenido manifiesto es la pérdida del honor de la familia Vicario, porque Ángela Vicario no llegó virgen al matrimonio. Ella contiene los aspectos latentes de la tragedia. A Ángela no se le permitió disfrutar de sí misma, no experimenta la libertad, dando la impresión de no haber sido querida por su madre, como lo fue Santiago por la suya, sino de estar sofocada y sobreprotegida lo que significa desprotegida y vulnerable. Pasó a de ser víctima a verdugo; el control del que fue capaz en toda su vida, se encarna en la guarda del secreto sobre la identidad de su “¡autor!” Y la falsa revelación, que no convenció a nadie, abrió la puerta al sacrificio de Santiago Nasar. Teniendo en cuenta la fría distancia de sus padres y el desconocimiento de la posibilidad de que hubiese tenido relaciones previas al matrimonio, debemos sospechar una situación de incesto.

Nos dice el autor que Ángela Vicario en una forma fría y rígida frente al suceso encuentra el nombre de Santiago Nasar por al azar, la situación sobre esta parte la tragedia tiene que ver con la imposibilidad de comunicar el incesto pero con la necesidad liberadora de hacerlo, desplaza el personaje del padre hacia uno que puede no ser tocado por su importancia y porque nadie podría creerlo como ocurre en estos casos.

El reproche sobre la virginidad perdida, puede darse por mecanismos de disociación, y proyección, disociación entre la virgen y la no virgen, lo bueno y lo malo, el yo y el no yo; y al revestir al otro con lo inaceptable y convertirlo en perseguidor, funciona a nivel social como un delirio, como una formación paranoide que solo se enfrenta con acciones como el homicidio ritual. Existió entonces, un prejuicio, es decir, un concepto previo a un juicio: no hay pensamiento ni palabra, hay acciones, de ahí la fatalidad. La falla en el uso del proceso secundario para pensar, que es correlativo al principio de realidad y de una instancia yoica capaz de contener la descarga impulsiva inhibiendo la acción, no tuvo lugar, el prejuicio reemplazó al juicio y se da la condenación. Falla la posibilidad de representación verbal y, con ella, la construcción y respeto de normas éticas; los personajes que encarnan al asesino quedan sin justicia y elevados a héroes al hacer puente sobre la imperfección, incompletud y defecto que supone la llamada pérdida de la virginidad.

Las grandes catástrofes sociales llevan en sí la muerte anunciada, los genocidios trascienden impunemente a otras generaciones, porque un yo arrogante social (clases dominantes) no logra aceptar que su satisfacción, su sobrevivencia depende de otro, un prójimo, un yo que no acepta la capacidad del objeto externo de procurar la vida y que estaría dotado de altas cualidades de ser admirado y honrado pasa a ser depositario de la hostilidad; de otro lado, en estas posturas arrogantes no existe la compasión, es una emoción inestable, que necesita traducirse en acciones o se marchita; las víctimas nos despiertan compasión solo un instante, así nos lo revela García Márquez en casi todos los personajes: cada uno quiso hacer algo para evitar la muerte de Santiago Nasar pero ninguno lo logró, por tiempo, distracción, equivocación ineficacia o subestimación de las circunstancias.

 

¿Por qué se necesita un ritual, con tanto despliegue y vistosidad como el matrimonio, para dar paso a la vida de casada? Porque para la comunidad resulta indispensable la existencia de la virginidad en la recién casada, de una cierta completud; porque la universalidad de este hecho para nuestra cultura lo registra como una (“la”) gran virtud, así como otros derivados de esta, como la belleza. Freud, en su artículo el Tabú de la virginidad, trata de manera muy amplia y profunda el fenómeno; pero me referiré solamente al aspecto de la desfloración, que constituye un elemento de mucho temor para el varón; es vivida como una mutilación y, por lo tanto, debe ser ritualizada, para no sufrir las consecuencias de haber infligido daño. Las vicisitudes propias de la pérdida de un órgano, el dolor físico, la herida narcisista, similar a la pérdida un miembro, que causa el pasaje de virgen a desflorada, pueden serles cobradas al varón que tiene la primera relación sexual; de otra parte, de manera tal vez antagónica, encontramos que las vírgenes son tratadas como recipientes pulcros perfectos para ser usados y manipulados, al igual que una víctima sacrificial: el papel de las mujeres en el contexto social nos reafirma esta hipótesis, dado que son ellas las llamadas a atravesar las contingencias de la pobreza y de la guerra, y de su victimización en la guerra. De otra parte… ¿Por qué necesita la mujer ser virgen?, ¿lo necesita?

Fantasías extremadamente extravagantes se han tejido través de los siglos alrededor de la menstruación, la desfloración, el embarazo, parto, puerperio, todo ello de tipo fóbico, que en el peor de los casos deviene en fanatismo. La postura del grupo frente a este acontecimiento, puede considerarse de tipo ambivalente, es decir, puede causar sentimientos contrarios pero presentes al mismo tiempo, que permiten pasar de la idealización de la denigración de la figura femenina, manteniéndose imágenes contradictorias sin conflicto. Este es el estado de la mujer en la Crónica: Los personajes gozan con las prostitutas, pero veneran a las novias y madres; así escinden en ellos mismo las demandas instintuales prohibidas de las exigencias sociales. La mujer, dividida entre madre y prostituta en el contexto de la virginidad perdida previa el matrimonio, está representada en las mujeres de la casa de prostitución, en la que los jóvenes se inician sexualmente. Un objeto deseado, pero degradado; con ello se sostiene la relación de objeto parcial; no son seres totales, como tampoco lo son las madre y novias.

En este sentido, propongo que el sentido de la tragedia en Crónica, es la amenaza de que se mantenga la disociación; dicho de otra forma, la amenaza de que las imágenes de madre y virgen se unan o se integren con la de prostituta, lo que sería una afrenta al Narcisismo y las idealizaciones que conlleva; esta amenaza esta evidenciada en la indignación de Bayardo San Román y en la entereza de Ángela al no echar mano del engaño para suplantar la desfloración. La mente grupal elige el refugio fanático para no pensar, no cambiar, así queda marcado el destino trágico de todo el pueblo, que no es otro que el inicio de otro ciclo de sinsentido que sobrelleva la muerte, pero una sin sufrimiento, duelo ni cierre: se impone la escisión.

CUATRO

El asesinato de Santiago Nasar fue solamente un intento de los muchos que habrían de venir para poder evitar los cambios de mentalidad grupal que conllevaría el fin de la producción de víctimas sacrificiales. El contexto sociológico sería el de no tener que utilizar las matanzas, el genocidio, para el manejo de las relaciones sociales, para poder vivir en la incompletud, pero no en la humillación; en las limitaciones con expectativa tolerable y estimulante; en la fealdad digna y noble, que es hermosa; en la carencia transitoria; vivir en la esperanza en la actividad en el tiempo y el movimiento, en el recuerdo, pero en el presente. No en la riqueza o pobreza, divergentes en sus destinos, en el lastre de la acumulación, el deseo insatisfecho eterno infinito, la voracidad y excitación sin fin en el pasado. Vivir con y en los vencidos de todo tipo de guerras.

Freud en 1920 planteó su tercera teoría, la de la pulsión, en la que propone que la vida es el resultado de un intenso juego entre dos poderosos impulsos: el de vida y el de muerte. Esta lucha, y la victoria de los impulsos de muerte, se expresan claramente también en el caso de lo ocurrido a la novia de Santiago Nasar. Tras su muerte, su destino fue el de ser prostituida: en este caso, la pareja del asesinado y la prostituta caen en los márgenes sociales de los vencidos, de aquellos que no aparecen con voz propia por ninguna parte; si se pensara en transformar esta situación, sería necesario integrar a estas personas; tendríamos que convivir con los hijos de los asesinados, los hermanos/hijos de las prostitutas, los mutilados, con todos aquellos que han sido borrados, los que hemos perdido. Adicionalmente, el reconocimiento de lo perdido trae la recuperación del tiempo-historia; dispara un proceso creador y confrontador, que sería, de una parte, vertical, la confrontación con los padres, es decir, con el pasado; y de otra horizontal, con los hermanos, en el presente; así, esa generación, al igual que la antecesora, tendría derecho a la divergencia, a la posibilidad de pensar distinto, a defender su marginalidad, su atipicidad, su divergencia, sus juegos de imaginación, y así, fundar una nueva visión de un nuevo orden que dé testimonio de su verdad.

Esto no ocurrió en Crónica de una muerte anunciada. Es solo una posibilidad en el horizonte de un porvenir deseado, pero es el motor de la vida.

Santiago Nasar se enamora para siempre de una bella prostituta llamada María Alejandrina Cervantes, a lo cual ella corresponde con la instalación de barreras de pudor, haciendo cambios en sus rutinas de amor vendido, siendo este pudor un intento de sacar el amor del terreno de Tánatos. Un interesante hecho de fantasía, mencionado en la Crónica, corresponde a las travesuras que realizaban el cronista sus amigos al trastocar o intentar trastocar la identidad de las prostitutas, cambiando sus atuendos; es una alusión a confundir la identidad, debido precisamente a lo significativo que es la identidad de con quién se hace el amor, sobre quién recaen deseos sexuales, que de forma inconsciente recaen sobre la madre; amar a los padres sexualmente y no consumarlo es una primera barrera que crea civilización y hace necesaria una compleja vida social, en la que quedan remanentes de esos primeros amores, Tánatos y Eros continúan midiéndose en estos complejos escenarios.

CINCO

¿A qué vino Bayardo San Román a este pueblo perdido? A mi modo de ver, es el mayor misterio de la novela. Para intentar una respuesta, tenemos que profundizar en las caracterizaciones de su familia, sujeta a un ambiente militar, portador de medallas y de un aura de normalidad sospechosa; este personaje era hijo de militar masacrador, perseguidor, que venció Aureliano Buendía, mítico y positivo personaje en la obra de Gabriel García Márquez. Este personaje se daba lujos que hoy en día solo podrían darse las personas de la cultura narco, como comprar una casa por capricho, convirtiendo el amor y los recuerdos en un elemento comercial. Se trata de un vencedor.

Bayardo San Román es de la estirpe perpetradora, la productora de víctimas, de aquellos que pueden retener todo el poder para sí y lo exigen todo del otro. Saber esto no está al alcance de las verdades que se le ofrecen al pueblo, por ello es inflexible, enigmático, es extraño, ajeno a la región, rico; podría estar ocupando el lugar del autor intelectual del crimen, el ordenador o tal vez ni siquiera tenga que ser autoridad en ese asunto, sino propiciar las condiciones para que este tipo de cosas ocurran. Es demasiado decente y hermoso, no puede ser asociado a un asesino y termina siendo o, por lo menos, pareciendo víctima, él también.

El autor material, como personaje está dividido en dos aspectos: los gemelos Vicario, quienes tomarán la decisión de “ejecutar extrajudicialmente” a Santiago Nasar, el chivo expiatorio sacrificial; esto ocurre luego de una gran lucha interna entre ellos dos, y luego de agotar todo recurso por no realizar el sacrificio; es el gemelo que prestó el servicio militar y que hizo pareja con Prudencia Cotes, quien, por cierto, de prudencia no tenía nada; es la compañera y esposa fiel quien lo anima y torna legítima la defensa del honor, como un acto de dignidad; este es un ejemplo de la crueldad femenina agazapada, que nos estremece cuando se expresa.

Es por todo eso que la guerra puede consagrar otro personaje en la obra de García Márquez. Este personaje hace presencia en Crónica, en alusión a la llegada de los padres de Santiago Nasar a la región, y a sus aires guerreristas, con la dignidad y majestad que confieren uniformes y adminículos curiosos de los militares; se alude a que el drama se desarrolla en una región con un pasado de guerra pero que en este momento vive en paz; es solo un interludio. Pero, como nos lo propone Freud, en Porqué de la Guerra de 1932: “Los conflictos entre los hombres son solucionados con el recurso de la fuerza, tal cual ocurre en el animal, del cual el hombre no habría de excluirse; pero en el caso de este, se presentan conflictos de opiniones que alcanzan los mayores niveles de abstracción y que parecían requerir otros recursos para su solución, abstracciones expresadas en como la minoría de la clase dominante, a través de la influencia de escuelas y prensa así como también la Iglesia, permite organizar y gobernar emociones y sentimientos a las masas inconscientes.” Es por eso, que todo parece tan normal en la sociedad y como las relaciones sociales tejidas entre los personajes se presta perfectamente para este tipo de homicidios.

SEIS

Me referiré, finalmente, al aspecto puramente teratológico, la descripción de la autopsia, que ubica la muerte en el mero escenario investigativo. Se trata del abordaje de una muerte violenta, una muerte sin aparente sentido o con un sentido tan fútil como es el del honor ultrajado. Es una explicación del porqué no se logra devolver el sentido a través de actos médicos científicos, que se quedan en lo puramente técnico, lo cual no es difícil que ocurra en la gran mayoría las muertes violentas, resalta eso sí magistralmente los aspectos psicológicos individuales y grupales donde los mecanismos de defensa conocidos como minimización y justificación aparecen a la matriz de opinión dados por los técnicos, es decir como el lenguaje científico normaliza y minimiza, la pérdida, con frases como “de todas formas le quedan pocos años de vida”, con su propia madre que cerró la puerta porque creyó que ya había entrado

También, aparecen en el contexto social y de la guerra los dispositivos de manipulación para la aceptación pasiva de la realidad asignada; es así como la persuasión, sugestión, compulsión quedan consignadas en las diversas declaraciones que llegan a conformar el sumario; una de las más significativas es traída al final de la crónica, cuando Ángela Vicario de Bayardo Sanromán se reencuentran solo para encadenar los sucesos a manera de rompecabezas, buscando lo que ellos llaman su rol en un evento fatal.

El efecto final de esta muerte intenta ser contrarrestado con la construcción de una crónica, y resaltando los anuncios de la muerte como una evidencia de la Fatalidad. Es el sentimiento de soledad, desconfianza, exclusión, marginación y satanización, que envuelve a los sobrevivientes.

Y es el éxito del sacrificio lo que nos queda revelado en dos escenas; la primera, cuando la gran mayoría de las personas conocedoras de que en pocos minutos Santiago Nasar moriría, no se atreven a acercarse a él a menos de un metro, formando en torno suyo un anillo de vacío. Y la siguiente, esa descripción sobre las hermanas de Bayardo Sanromán, que llegan en barco, vestidas de negro, con sus cabellos sueltos, los cuales arrancan de raíz y que, según el narrador, lanzan gritos de dolor que parecían de júbilo; finalmente, nos comenta, que “esta escena era fingida, no podría haber ningún sentimiento auténtico que se expresara de esa manera". Estas expresiones de dolor-júbilo corresponden al triunfo sobre el conglomerado humano, que fallida e inconscientemente, intentó evitar el sacrificio humano de manera casi heroica, pero que en esta oportunidad fracasó; la derrota final es el hecho que marca el retorno a la “normalidad”. Queda solo un hilo de esperanza de curiosidad y de inquietud señalada años más tarde al sacrificio de Santiago Nasar y que corresponde al encuentro entre Ángela Vicario años más tarde con Bayardo Sanromán, este encuentro será mediado por lo que podríamos llamar un masoquismo moral, siendo este un epifenómeno de la violencia una erotización del Tánatos.

El Tánatos, así erotizado, también puede encontrarse en hechos marginales, como cuando la madre del cronista, cuyo único rol en la novela fue el de haber alucinado los cuchillos ensangrentados antes de que ocurriera la muerte Santiago, y que son a mi manera de ver la forma en que el autor trae el pasado histórico a través de las huellas de otras muchas violencias similares, de muchos otros acuchillamientos, destripamientos y masacres.

 

Todas las complejas situaciones cuidadosamente descritas, que pudieron haber llevado a evitar el sacrificio, corresponden al intento de liberar la mente grupal de prejuicios, de las tradiciones como la de la conservación de la virginidad al momento el matrimonio; el matrimonio vendría a ser una solución fallida, un ritual que contendría todos los significados de la sexualidad; eliminado el ritual, tendría que aparecer el conocimiento y el enfrentamiento de pensar, por ejemplo, que una prostituta puede ser una buena madre o que una mujer virgen no puede ser una buena esposa, que no hay ningún motivo válido para matar, que el honor no depende de terceros, que un hombre mujeriego no necesariamente es un violador. Serían los laberintos fanáticos de la ansiedad de castración, de donde habría que rescatar la sexualidad, rescatando la sexualidad podrían pensarse las emociones y podría ser humano está listo para transformar los conflictos, mediante el pensamiento y no mediante un acto de evacuación muscular. Por lo tanto, la construcción del relato de la Crónica de una muerte anunciada, es un trabajo artístico que se convierte en un elemento para soñar una pesadilla, para que construyamos ideogramas, que puedan ser tolerados y transformados en ideas que merecen ser adecuadamente alojadas en nuestra mente y que generen otras ideas que nos permitan conservar los vínculos, la función vincular, la capacidad organizarnos para tener la posibilidad de vivir la experiencia humana desde Eros. De lo contrario, caeremos en la compulsión a la repetición, que magistralmente nos regaló en el solo título de su obra maestra los inolvidables Cien años de soledad, que son cien años de olvido y una eternidad que, sin sentido, logramos ver con un acercamiento microscópico a la arquitectura de Tánatos en Crónica de una muerte anunciada.

 

IN MEMORIAM

Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirE-mail

Escrito por Administrator Lunes, 14 de Septiembre de 2015 19:25

   

PDA: Sobre la Necesidad de un Rigoris Mortis

Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirE-mail

Escrito por FUNDACIÓN WALTER BENJAMIN, COLOMBIA Lunes, 18 de Mayo de 2015 15:08

PDA: Sobre la Necesidad de un Rigoris Mortis

Una Terapia Ex Post Facto Contra los Progresismos

La unidad diluye las pequeñas ambiciones y engrandece los sueños colectivos

 

Alfredo Holguín M[1].

¿Acaso la técnica no “Traicionó a la humanidad y convirtió al lecho nupcial en un mar de sangre”?

María De Las Nieves Agesta[2]

El IV Congreso del PDA y el Mito de Sísifo

Mucha agua ha corrido desde esta Conferencia Ideológica del PDA, que en realidad fue un pulso político; en parte, las palabras de instalación del compañero Carlos Gaviria daban testimonio de ello, al expresar que el Polo, “[...] de ser el partido que recogía a todas las tendencias de izquierda democrática, [...] hemos pasado a ser un sector minoritario; [...] el objeto de este encuentro ideológico no es engañarnos a nosotros mismos [...] sino hacer un análisis crudo de qué es lo que ha pasado. No se trata de adjudicar responsabilidades ni de hacer juicios de residencia como los que se hacían en la Colonia, ni mucho menos, pero sí de que juntos identifiquemos y detectemos qué es lo que ha pasado. ¿Estará la izquierda colombiana condenada eternamente a repetir la parábola del Mito de Sísifo?, ¿de subir la roca hasta la cima y luego echarla a rodar, a ver si tenemos alientos de volver a echárnosla a cuestas montaña arriba, volver a la cima? Eso es lo que se nos ha propuesto y ese reto vamos a aceptarlo”.

Pues bien, desgraciadamente, a pesar de los aplausos de la plenaria, ni fuimos sinceros ni acogimos la advertencia del Maestro sobre la parábola; por el contrario, entre todos los sectores contribuimos a echar aún más abajo la roca de la unidad. Meses después sucedió uno de los atropellos que más indignación ha generado entre un grupo significativo de militantes del Ideario de Unidad: la exclusión del PCC. Esta medida, poco sensata, de prescindir de una parte significativa del acervo de la izquierda, verificó un paso atrás en la tarea unitaria, reviviendo irresponsablemente épocas de bárbaras confrontaciones, convirtiéndonos en ese momento en comidilla de las fuerzas reaccionarias de diversa estirpe. Se olvidaron, los sectores que impulsaron esa medida, que la cena totémica del padre asesinado simboliza también la internalización del mismo, y que el miedo al incesto político puede conducir a una anomalía mayor: la neurosis política.

Los errores metodológicos cometidos por el PCC[3], nunca debieron utilizarse como excusa, ni como argucia para ahogar discusiones y decisiones propias del III Congreso. No debemos olvidar, que el mensaje del PDA, como un parte de unidad de la izquierda, fue premiado en su momento con el respaldo de importantes sectores de la población. Tampoco deberíamos haber olvidado, que de la misma manera, los desatinos políticos también han sido castigados, y en últimas, como ya se ha experimentado, quienes salen profundamente lesionados son los intereses de los trabajadores y las bases populares en general. Por fortuna, y no es frase de cajón , los pobladores del distrito fueron superiores a las incongruencias de la dirigencia de la izquierda, pues no mordieron el señuelo inoportuno de la candidatura a la alcaldía de Aurelio Suarez, entonces la candidatura oficial del PDA a la alcandía Mayor de Bogotá, como al parecer tampoco lo harán ahora con la candidatura de Hollman Morris, pues por lo que ha conquistado la izquierda en Bogotá y solidez de la candidatura de la compañera Clara López, todo indica que ese contingente popular tampoco en esta ocasión va a morder el señuelo de las revanchistas candidaturas del progresismo petrista.

No obstante las dificultades internas y, en alguna medida, la pérdida de confianza como factor unitario, el Ideario de Unidad no ha perdido vigencia, y eso es lo más significativo. Independientemente de las decisiones tomadas, el Ideario toma cuerpo en la lucha política y social del país, pues el PDA encarna la oposición al sistema y el avance del proceso de paz ha hecho que el PDA, con no pocas dificultades, vuelva a colocar la lucha por la paz como un componente esencial de su quehacer político.

El papel dinámico que se jugó en la pasada contienda electoral de las presidenciales, donde el PDA, con una inesperada alianza con la UP, arrojó al menos tres grandes conclusiones: 1) El mensaje de unidad de la izquierda es premiado por los sectores populares y de avanzada, pues basta observar los dos Millones de la fórmula Clara-Aída. 2) La audacia política, el cerrarle el paso al guerrerismo uribista, así genere naturales discusiones, permitió visibilizar el proyecto PDA y romper el esquema de esconder la cabeza frente a los grandes temas del país. 3) El mensaje de unidad sumado a la audacia política, arrojó un respaldo impensable para propios y extraños en las elecciones internas. Los 420.000 votos y los 766 delegados elegidos por voto popular ubican al PDA como una fuerza seria, con democracia interna, alejada del tradicional dedazo de gamonales, seudodirigentes y del sainete de las encuestas. 4. Unidad, Audacia y reconocimiento quita fuelle a los grupismos y personalismos, lo que ha redundado en que en esta etapa los principales dirigentes no se presten al festín de los medios de la burguesía, y por el contrario enriquecen el debate interno, cuidan la unidad y no dan combustible para que desde afuera se atente contra el PDA.

Es por lo anterior que, a pesar de la salida de Progresistas, los escapes a los Verdes, la irrupción e incidencia de Marcha Patriótica y el haber “perdido” la alcaldía de Bogotá, no se materializaron en el augurio de derechas y de algunas voces desde la izquierda en cuanto a la bancarrota del PDA; por el contrario, sobrevivió en duras circunstancias. Tras mantener una pequeña pero cualificada y honesta bancada en el parlamento, además de los aspectos arriba enumerados, el PDA se ha afianzado de nuevo como un actor político de primer orden en el campo nacional e imprescindible para cualquier proyecto de alcance mayor. En tal sentido, atendiendo a que por fortuna para el pueblo colombiano el PDA quedó mal muerto, como militante comunista hago este ejercicio, separando la hojarasca de los sentimientos primarios, priorizando lo importante para la unidad, y en algunos momentos, pisando los márgenes de la lucha ideológica.

Rigor mortis en el Lecho de Procusto[4]

Así como la derecha colombiana permanentemente ha vociferado ‘el fin del fin’ de la insurgencia, en los últimos tres años, paradójicamente desde la misma derecha y los progresismos de corte centrista e izquierdista, en extraña y triste coincidencia, vaticinaron ‘el fin del fin’ del PDA.


Lo sabemos, no es fácil en las actuales circunstancias ser doliente del Ideario de Unidad, luchando a contracorriente y al tiempo contra las variantes de la derecha y contra dos variantes del progresismo que, hasta hace poco, se identificaban con el PDA. Hoy, las circunstancias son complejas y no podemos negar las dificultades que atraviesa el único proyecto político unitario parcialmente exitoso de la izquierda colombiana.

Muchos análisis, unos años atrás, dieron por fin parte positivo, en el sentido que la izquierda colombiana había superado el canibalismo, el vanguardismo y muchos ismos más (ver esquema)[5]. Tales análisis se sustentaron en la ardua tarea que significó durante años juntar a quienes primero no cuadraron en la AD-M/19 y que posteriormente confluyeron en el PDI y, por otro lado, a quienes vieron estrecho al Frente Social y Político y confluyeron en la Alternativa Democrática, para finalmente consumar la inédita síntesis que dio origen al PDA, de la cual no participó la izquierda en armas, por las razones conocidas, ni pequeños grupos puristas.


Pero, como en el Rey Lear de Shakespeare, en el PDA sus hijos se deslizaron hacia otros proyectos con el género, dejando al núcleo que mantiene las banderas con los pecados y claro, con algunos pecadores de peso en su seno. Petro, los garzón, De Roux y demás progresistas centristas alcanzaron la pubertad política en el PDA, pero una vez vieron la oportunidad empacaron maletas, se endosaron lo positivo que había construido el PDA en Bogotá y, con astucia, la carga negativa se la trasladaron proyecto matriz. De la misma manera, algunos progresistas de izquierda, ya con las sienes plateadas, recuperaron presencia nacional, levantaron su imagen, e igualmente ante la primer

Así las cosas, Petro, progresista de centro, que detesta al ANAPO y a quienes no condenan la combinación de las formas de lucha, se fue del Polo y, algunos progresistas de izquierda que detestan a Petro y también a la ANAPO, en la práctica tomaron el camino de Canossa, alejándose del PDA. Los Moreno fueron expulsados del Polo y seguramente hoy la Capitana, que no abandona a sus hijos, quizá detesta al PDA, y a los otros progresistas del M-19, parte de su sangre y con quienes alentaron proyectos conjuntos en los 70. Mejor dicho, pareciera que en la izquierda colombiana, como en la canción de los Van Van se podría decir que: “Nadie quiere a nadie… se acabó el querer”.a oportunidad se encaramaron sobre los hombros de otros proyectos políticos y desde posiciones artificiosamente adquiridas le gritaron al PDA los pecados del electoralismo y el inmovilismo que ellos mismos, de una u otra manera, ayudaron a cultivar.

Pero, en medio de lo terrible, siempre es bueno prepararse para conocer lo peor; pues, como al progresismo de Petro le salió bien su aspiración individual, hubo nuevos deslizamientos y se acomodaron temporalmente allí mientras progresaban en su liberalismo, pero como a algunos progresistas de izquierda con la Marcha Patriótica, no les fue tan bien en su ilusión y cálculos fallidos de ver la Plaza de Bolívar repleta de pueblo, no tuvieron la adhesión esperada de más progresistas de izquierda que acompañaron de palabra al PCC hasta la alambrada. Muchos no dieron el salto, otros por sensatez o quizá por oportunismo se mantuvieron dentro del PDA, pero incluso hay quienes, sin ruborizarse, sin siquiera desearle buena suerte al PCC regresaron y están de nuevo en la foto ampliada del PDA, como si nada hubiese pasado, sin explicación alguna. Lo paradójico es que como los progresismos salientes tuvieron éxitos parciales, se confirmó que al campo de la izquierda en general le iría mal, pues por poco regresamos casi una década o más, teniendo hoy, en el escenario institucional, al menos cuatro núcleos significativos en el campo de la izquierda, cada uno con sus respectivos progresistas adentro generando tensiones entre los núcleos principales; eso sí, y esto es lo peor, ninguno con posibilidad real de acercarse al gobierno ni mucho menos al poder nacional como lo constata la experiencia reciente.

Vistas así las cosas, es necio negar que el PDA ha padecido serios problemas; sin embargo, hay razones y circunstancias en el escenario político para atreverse a defender lo que queda del Proyecto Unitario. Hoy, cuando la efervescencia de la Marcha Patriótica ha bajado y Petro comienza a ver la otra orilla de su administración, a la defensiva y sin proyecto político, se puede constatar que los restos del PDA reposan, aún con vida, en el Lecho de Procusto, donde los progresismos de diferente estirpe lo mutilaron a su medida, en beneficio de sus propios intereses, y en detrimento de un proyecto político que, a pesar de las cuchilladas laterales, incluidos “verdes” en barrena y la derecha en general, sigue siendo la oposición visible que lucha dentro del sistema y en contra el establecimiento.

Los progresismos ex-PDA, de centro e izquierda, no lograron la tarea de ganar el reconocimiento político como nuevas expresiones de izquierda en la arena política nacional, ni construir un Ideario o algo parecido a un programa. De allí que la crónica de la muerte tan anunciada y deseada del PDA todavía tiene capítulos por conocerse, pues el Polo, aun estando en el incómodo Lecho, requiere que se le repita el pronóstico del Rigor mortis, pues al parecer, a pesar de las dificultades y viendo los desarrollos del escenario político, salió de cuidados intensivos, y ha recuperado el rumbo trazado en el Ideario de Unidad. Basta nombrar los éxitos con el hundimiento de la reforma a la justicia, la lucha en defensa de las víctimas, el importante papel jugado en las elecciones presidenciales en alianza con la UP y el posicionamiento en primera línea de cara a la alcaldía de Bogotá.

El progresismo de centro se ha deshojado antes de florecer. Las improvisaciones, el autoritarismo y la pérdida temprana de dos de sus más experimentados jardineros, Navarro y García-peña, auguraron un duro verano que erosionó el terreno, lo que impidió más trasfuguismo desde el PDA hacia el Movimiento Progresista. Los intentos por pintar la alternativa de verde, tristemente ha terminado en una amalgama verduzca, abrevadero de los más disimiles intereses.

Por otro lado, el progresismo de izquierda que buscó a la Marcha tampoco la tuvo fácil, ya que los dirigentes genuinos de la Marcha Patriótica siempre han expresado con claridad que el eje de su accionar político es el proyecto por la Paz. En tal sentido, su protagonismo político se ha centrado en la lucha social por ella. Quienes, desde el origen, concibieron como tarea central de Marcha la lucha social, a diferencia de pescadores de ocasión, no colocaron la lucha parlamentaria en primer plano. En ese sentido, hay que recordar que muchos de los vocero/as advenedizos de la Marcha Patriótica, provenientes de sectores del PDA, tenían en común haberse quemado en elecciones anteriores. Los resultados de las pasadas elecciones parlamentarias mostraron con claridad que quienes quedaron por fuera de la foto reducida del PDA, no les bastó ponerse una nueva casaca y, por el contrario, las corrientes significativas que se mantuvieron en el PDA alcanzaron sus objetivos.

Las expresiones más relevantes de la izquierda, que luchamos actualmente desde la institucionalidad, no podemos hacer cuentas alegres con los resultados obtenidos en los últimos años. No nos podemos olvidar que la oligarquía colombiana tiene una capacidad grande para reacomodarse, solucionar las crisis por las alturas y reconducir la inconformidad popular, rencausándola bajo su control, usando no solo la astucia, la corrupción, la cooptación, sino además el terrorismo de Estado. El hecho de que el PDA haya roto los guarismos marginales de la izquierda colombiana, que los progresistas hayan ganado la alcaldía de Bogotá en cuerpo ajeno y que la Marcha Patriótica haya irrumpido con su espectacular movilización, no significa que tengamos fuerza suficiente, cada uno por su lado, para asumir las tareas pendientes. Pues la praxis política en Latinoamérica indica que la unidad de la izquierda es conditio sine qua non para dar saltos significativos y, nos está reconfirmando que, ni las urnas ni las grandes movilizaciones, por sí solas, son suficientes para darle el vuelco a la correlación de fuerzas.

Las contradicciones no antagónicas en las alturas del establecimiento, y la complicación de males abajo, paradójicamente se convierten en una oportunidad para que el PDA tome oxígeno. Pues, a diferencia de hace unos años el Polo puede luchar más radicalmente por la solución política sin que le caiga todo el peso de la estigmatización por parte de la derecha, pues los trogloditas, huérfanos temporalmente del poder, de manera temeraria lanzan sus garras contra la Marcha Patriótica, aspecto sobre el cual la izquierda en su conjunto debe cerrar filas solidaria e incondicionalmente. El Polo ya tiene pericia para sortear las crisis internas, mientras que los demás sufren y soportan los dolores que conlleva nacer de nuevo al escenario político abierto, minado de dificultades como lo son las provocaciones, los señalamientos y la persecución. Hoy ante las dificultades del gobierno de Bogotá, y sin esconder los pecados cometidos, en la memoria colectiva gozan de buena imagen los seis meses del gobierno de Partido en cabeza de la compañera Clara López; esto no hay que perderlo de vista.

En la lucha popular, salvo algunos momentos unitarios y esperanzadores, sabemos que las bases populares, políticamente marchan con la izquierda en las movilizaciones por las reivindicaciones económicas, pero regularmente votan con la derecha. A estas alturas, no podemos sustituir la realidad socio-histórica con consignas volitivas, pues una cosa es su contenido y otra proclamar con el deseo una sociedad del amor, política de amor y paz, otro mundo posible, o la Segunda independencia

Enseñanzas del PDA que dejan huellas de esperanza

Toda iglesia es ortodoxa frente a sí misma, pero a la vez herética frente a las otras.

John Locke, Carta sobre la tolerancia

La derecha y parte de los adversarios en el campo democrático se han encargado de difundir los aspectos negativos del PDA. Sin embargo, con beneficio de inventario, todos, tanto polistas como sus contradictores no antagónicos en la izquierda, tenemos que reconocer que el PDA ha construido un legado al cual es muy difícil renunciar si de verdad se está comprometido con construir una alternativa al modelo vigente. Desde luego, hay una herencia a la cual también hay que renunciar, y sobre todo tener en cuenta que cada que un proyecto de alternativo se involucran oportunismos de todos los pelambres. La corrupción de los Moreno, los personalismos y sectarismos siempre están al acecho. Pero dado que los errores de la izquierda ya han sido abundantemente resaltados por los adversarios, en muchos casos de manera tergiversada, a continuación esbozo sietes enseñanzas que hoy dejan huellas en positivo y a las cuales no hay que renunciar por el bien de la izquierda colombiana.

1. Los trabajadores y los sectores populares han premiado la unidad. Por primera vez en nuestra historia reciente nos atrevimos a construir un ideario y comenzamos a superar la idea de frentes electorales coyunturales o frentes de izquierda para el asalto al poder.

La inmensa mayoría de las expresiones abrimos voluntariamente nuestros compartimentos al aceptar reglas de juego que rompieron y enriquecieron tradiciones y costumbres políticas, según el caso. Si hacemos un balance escueto, salvo por sus propias responsabilidades internas de grupo, a nadie le ha ido mal en el proceso PDA. La experiencia unitaria ha sido premiada, a pesar de que fuimos inferiores para canalizar y convertir los 2’600.000 votos (2006) en organización, movilización y representación parlamentaria. Pero, incluso con las crisis internas por el tema de la corrupción, y después que Petro le ganó la consulta interna al maestro Carlos Gaviria, las bases de izquierda en Bogotá dieron un voto defendiendo sus conquistas, así fuera en cuerpo ajeno, lo que permitió que el Movimiento Progresista ganara la alcaldía de Bogotá. Hoy podemos constatar que hemos ganado confianzas, que la unidad es premiada y, en alguna medida las visiones vanguardistas no son de buen recibo.

1. A todos nos estallaron en las manos las concepciones positivistas y liberales de la lucha de clases. Quienes coqueteaban con la idea de los consensos de clase y su teoría sociológica, han advertido que, en lo social, la oligarquía colombiana ni es generosa ni mucho menos da regalos; sino que, hay que arrancarle las conquistas en los diferentes escenarios de lucha. Quienes venimos de la concepción que concibe la lucha de clases como un choque de bloques monolíticos, por fin empezamos a entender que esta es la dinámica la relación social contradictoria entre el capital y el trabajo[6].

El proceso PDA nos ha educado en el sentido que el sujeto social se ha ensanchado y enriquecido, yendo mucho más allá de las estrechas concepciones obreristas o agraristas, al punto que hoy, además de las consecuencias de la catástrofe del neoliberalismo, contamos con sujeto social robusto, en la medida que el modelo ha empujado a millones de colombianos a la condición de proletarios, y así mismo, por convicción o necesidad nos ha correspondido recrear el instrumento político para la lucha. No hay duda de que, a pesar de la crisis, hasta hoy, la experiencia del PDA es lo más cercano a ese instrumento para la época, aunque otros añoren experiencias más estrechas, para otro tiempo y para otro tipo de sujetos políticos.

2. El reconocimiento a las minorías no ha sido un tránsito fácil, pero es aleccionador. Fue fuerte la gastritis ideológica para aquella dirigencia patriarcal de la izquierda, que en los orígenes del PDA tuvo que aceptar a regañadientes la discriminación positiva a través del mecanismo de cuotas para mujeres y jóvenes. Más aun, una vez les tocó aceptar las diversas expresiones agrupadas en el LGTBI, la gastritis a algunos les devino úlcera, pues para la izquierda conservadora ha sido muy duro y aleccionador aceptar compartir espacios de dirección con minorías étnicas, mujeres, jóvenes y sectores diversos del movimiento popular.

Los acuerdos consensuados en el PDA se han filtrado por todas las grietas, han significado un salto de calidad y cada agrupación o corriente ha ido superando aquellos párrafos de relleno de sus documentos en cuanto a los temas de género y diversidad. Hoy, por ortodoxa que sea la corriente interna PDA sus militantes no aceptaran, salvo que quieran ser una secta, volver atrás y ver a lo diverso como raro. Aunque hayan aceptado a regañadientes la diversidad, los resultados están a la vista y ante cualquier acto de discriminación etaria, sexual o étnica sonaran las vuvuzuelas de la conciencia.

3. Estamos aprendiendo a no instrumentalizar el asunto de la paz. En este aspecto las lecciones son muchas, pues algunos de los integrantes del PDA que decían que no suscribían la lucha por la paz con el peregrino argumento que ellos no le habían buscado guerra a nadie, hoy lo tienen como un elemento más de su discurso, pero lo tienen. Otros, además alcanzaron la coherencia de reconocer en la insurgencia un acumulado político e, independientemente de las diferencias frente a sus métodos, no tienen dudas que la insurgencia hace parte de un conflicto en el cual son, a la vez, parte de la solución. Quienes idealizaban la insurgencia comenzaron a aceptar críticas a algunos de sus métodos. Al PDA, la experiencia de las marchas del 4 febrero de 2008 le enseñaron que, en un tema tan serio, no podíamos tener ambivalencias, prácticas de instrumentalización ni ningún tipo de cálculo político, y hoy en el Polo se verían como insólitos a aquellos que no conciban el tema de la paz como uno de los ejes centrales del accionar político. Además de lo anterior, asumir colectivamente el tema de la paz, ha enriquecido la visión en la lucha por los Derechos Humanos y comprender la dinámica de empoderamiento de las víctimas del Terrorismo de Estado.

4. La reconciliación con la Naturaleza es algo más que una consigna. También el tema ambiental ha sido tratado como un tema de moda en muchos proyectos políticos; sin embargo, a pesar de ser un tema poco desarrollado, la vinculación a campañas como el apoyo al referendo del agua, que va más allá de un concebirle como servicio público, o la lucha contra la minería trascendiendo aspectos economicistas, indican una maduración en la lucha colectiva por la defensa del medio ambiente. Con el PDA hemos comenzado a dar algunos pasos adelante en el sentido que la esperanza de construir una sociedad diferente pasa por la lucha contra el productivismo y el consumismo.

5. Las libertades individuales y el accionar político. Por primera vez en Colombia una colectividad política tuvo el coraje de defender abiertamente libertades individuales como la dosis mínima, aspecto que ha ganado amplios consensos en el conjunto de la sociedad. Y en esa misma dirección y superando posiciones pacatas, se ha desafiado la concepción conservadora frente a aborto y la posibilidad de la mujer de decidir sobre su propio cuerpo.

6. La dura y rica experiencia de gobernar desde lo local y ser oposición en lo nacional. La izquierda y sectores democráticos antes del 2004 habían tenido pequeñas experiencias en gobiernos locales, pero desde que el PDA ganó la alcaldía de Bogotá hubo un salto de calidad. El gobierno de una ciudad como Bogotá o de un departamento como Nariño ha permitido que sectores la izquierda pasen de ser mera oposición, o constructores de programas generales a ser generadores de planes de gobierno. Gobernar donde las oligarquías han sumergido a la sociedad en una trampa de deshonestidad, no es un reto fácil, pues por un lado, al principio, es casi imposible prescindir de las burocracias tradicionales que están dispuestas a violar la ley para conseguir sus objetivos; pero por el otro, también hay que lidiar algunos que, usando el nombre la izquierda, han aprovechado el avance de la misma para usos y abusos particulares. Pero, con la lección que se está construyendo, podemos citar:

a. Los planes del PDA a asistir en un primer momento a los ciudadanos que viven en la miseria, el mejoramiento sustancial de la educación, entre otros indican que si es posible materializar planes en favor del pueblo.

b. Son cientos de personas que desde la izquierda hay han vivido la experiencia de dirigir un gobierno local, lo que permite, en adelante, que los programas son más aterrizados, de cara a las realidades sociales.

c. la experiencia de Bogotá ha logrado avanzar en el empoderamiento de las mujeres, en el reconocimiento del movimiento LGTBI y

d. se han dado pasos gigantes en la comprensión del significado de la lucha por la defensa del Medio ambiente.

No repetir la Historia, reconstruyámosla y retomemos el rumbo unitario

Comparto abiertamente los documentos que han circulado, donde se señala que uno de los grandes errores de esta etapa es no haber dado el salto a la construcción abierta de los Comités base del PDA. El sueño del profesor Orlando Fals Borda de tener una escuela moderna de formación política está por realizarse, y sin estas dos herramientas, será muy difícil recuperar y profundizar reglas y prácticas para un buen funcionamiento de la democracia interna y superar así el grupismo, el parlamentarismo y el corporativismo.

Es necesario defender la unidad independientemente de la sigla, nuestras razones éticas deben ser superiores a cualquier prejuicio individual o de grupo. No es suficiente el optimismo voluntarista y la justificación teórica, para recomponer el proyecto. Hay que dar el debate franco y vehemente para evidenciar que la inmensa mayoría de los integrantes de las diferentes vertientes de la izquierda colombiana son gente honesta. Hemos de ser cuidadosos a la hora de abrir heridas y ser conscientes que con quienes discutimos hoy, tarde o temprano nos encontraremos para reconstruir un proyecto unitario y es por ello que independientemente de las diferencias que no podemos hacerle el juego a posiciones mezquinas. Debemos discutir a fondo los diferentes temas, pero sin perder del horizonte de la esperanza, en el sentido que la unidad es un imperativo y por ello hay que recordar a Sartre al expresar que, “[…] cuando decimos que el hombre es responsable de sí mismo, no queremos decir que el hombre es responsable de su estricta individualidad, sino que es responsable de todos los hombres”[7] . Al fin y al cabo, en el corto plazo y mientras damos pasos significativos para construir un instrumento político colectivo del pueblo colombiana, no hay problema en ampliar el PDA a un frente como PDA-P, donde la P, decimoséptima letra del alfabeto español, es tan generosa que nos servirá al tiempo para decir PDA – Patriótico, Progresista y de los Pueblos.

 

ANEXO

Progresismos, más similitudes que diferencias

Articular históricamente lo pasado no significa conocerlo ‘tal como realmente ha sido’;

significa apoderarse de un recuerdo tal como refulge en el instante de un peligro.[8]

Walter Benjamin

En lo ideológico

Para poder rescatar al PDA de la paradigmática situación entre la Escila del progresismo de centro y la Caribdis del progresismo izquierdista, es menester referirnos, así sea de manera breve, al significado teórico de los progresismos, dado que el PDA o cualquier alternativa de izquierda, para sobrevivir, tiene que transitar en equilibrio por un delgado hilo trazado entre estos extremos.

Hay que tener presente que la ideología del progreso es la ideología liberal burguesa, colocada como principal estandarte de la modernidad. Pero al mismo tiempo, la idea de progreso fue adoptada por el socialismo vulgar, que permutó la concepción materialista de la historia por el historicismo.

Walter Benjamin nos legó la crítica a la concepción historicista, donde el tiempo y la historia se afirman en la fe del progreso. Para los progresistas de todos los pelambres, la Historia es la suma de acontecimientos muertos y solamente el progreso nos mueve teleológicamente hacia un futuro inasible, anclado en un presente monumentalizado, contingente y estático a la vez, huérfano del pasado y de su rica carga originada en el conflicto.

El desarrollismo, la expansión económica, los avances de la ciencia occidental y el culto a la técnica y la tecnología, son partes del dogma, que de la mano con la concepción lineal del tiempo, se suman al despojo que ha hecho el capitalismo del carácter histórico y social del ser humano. Los progresismos de la orilla del fin de la historia como de aquel que habla de la inevitabilidad del socialismo, privan al Ser humano de su condición de actores capaces de influir en el curso de los acontecimientos sociales y por el contrario lo atan a la suerte concluida de la Democracia liberal o lo anudan de manera positivista al desarrollo ‘natural’ de los acontecimientos.

La Historia, desde un pensamiento crítico -en el sentido de Walter Benjamin-, ha de permitir ver dialécticamente lo actual en el pasado y en la búsqueda de momentos de alumbramiento. Quienes se fían del progreso, yd por tanto en la evolución automática de la historia, no perciben la ruptura en el pasado ni el estallido de la historia como claves para las transformaciones del presente. En la tesis XIV, Benjamin nos lo dibuja de esta manera:

[…] Así, para Robespierre, la antigua Roma era un pasado cargado con tiempo-ahora que él hacía que saltara del continuum de la historia. La Revolución Francesa se interpretaba a sí misma como una nueva Roma regresada. Citaba la antigua Roma exactamente igual que la moda cita una vestimenta del pasado. La moda tiene olfato para lo actual dondequiera que esto se mueva en la espesura del otrora. Es el salto de tigre hacia lo pasado. Sólo que tiene lugar en un terreno que comanda la clase dominante.[9]

En tal sentido, es contradictorio adoptar, de manera expresa o tácita, la idea del progreso para venderse como izquierda moderna o como portadora de la verdad y la pureza. Pues ambas visiones niegan la posibilidad deuna contra-historia hecha desde los vencidos, desde la memoria de los desastres socio-culturales, y el resultado de su proceder será más de lo mismo; es decir, quienes se disfrazan de izquierda moderna desde el progresismo terminarán siendo unos maquilladores y administradores de segunda del neoliberalismo salvaje, muy por detrás de Keynes que sabía lo que estaba haciendo; por otro lado, el socialismo vulgar, en dirección equivocada, reditará el error, tal como lo expresó Samir Amin, la construcción de “un capitalismo sin capitalistas”, pues el voluntarista marxismo soviético ya vio la escena trágica en la cual muchos miembros del Comité Central se convirtieron ‘de la noche a la mañana’ en los grandes capitalistas.

El derrumbe del campo socialista y la bancarrota del keynesianismo dejan lecciones claras, en el sentido que izquierdas arropadas en la fe en el progreso distan mucho de convertirse en alternativas al sistema. Nuestros progresistas extra e intra PDA han de recordar estas palabras de la tesis IX a propósito del Angelus Novus[10] y la irresponsabilidad política que encarna soplar en la dirección del huracán del progreso moderno:

Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. Representa un ángel que parece a punto de alejarse de algo a lo que mira atónito. Tiene los ojos desorbitados, la boca abierta y las alas extendidas. El Ángel de la Historia debe ser parecido. Ha vuelto su rostro hacia el pasado; donde ante nosotros aparece una cadena de acaecimientos él ve una única catástrofe que acumula sin cesar ruinas y más ruinas, y se las vuelca a los pies. Querría demorarse, despertar a los muertos y componer el destrozo, pero, del Paraíso sopla un vendaval que se le ha enredado en las alas y es tan fuerte que el Ángel no puede ya cerrarlas. El vendaval le empuja imparable hacia el futuro, al que él vuelve la espalda, mientras el cúmulo de ruinas ante él crece hacia el cielo. Ese vendaval es lo que nosotros llamamos progreso.[11]

Lo que tienen en común en el quehacer político

Para los Progresistas, la Democracia es como una especie de consigna para usar según la circunstancia. Los progresistas de todos los pelambres se rasgan las vestiduras exigiendo democracia a sus adversarios y contradictores, pero se auto justifican cuando se les pregunta por qué ellos llevan décadas en la dirección de sus agrupaciones, partidos y/organizaciones sociales. Es decir, actúan exigiendo Democracia hacia afuera pero desconociéndola hacia dentro.

Proclaman el pluralismo como una forma de llegar a acuerdos entre diferentes corrientes y grupos de presión, pero una vez se consolidan como ‘poliarquías’, se olvidan del sentido colectivo de las bases, y sin discutir, rompen o pactan por arriba, recriminándose mutuamente y señalando al o los otros como responsables de los fracasos.

Los Progresistas de centro, son maximalistas, al considerar la lucha parlamentaria cómo la única vía de construcción democrática del Estado; por otro lado, los de izquierda ven en el corporativismo social la única manera de hacer democrático al Estado. En esa dirección, Petro y sus adláteres se conciben a sí mismos como los próceres de la democracia, hiperbolizando la Constitución del 91, mientras, por otro lado, el progresismo de izquierda cae en la esquizofrenia de creerse los voceros de cuanta expresión social, organizada o no, hay bajo el firmamento patrio. Según esta apropiación religiosa de la verdad, el PDA ni da importantes debates políticos en el escenario parlamentario ni tiene presencia en las organizaciones sociales, ergo, su existencia es inocua, y su fin está cerca, según estos progresismos.

El caudillismo es una grave anomalía. Los dirigentes progresistas se autojustifican, de manera no expresa, en la experiencia histórica del papel de los caudillos en nuestra historia, pero en realidad es la más clara expresión del individualismo burgués, práctica que inevitablemente coloca al individuo por encima de la sociedad y al dirigente por encima de la colectividad. Esta anomalía es origen de la práctica sectaria, en la cual, cuando el dirigente manipula a los a colectivos, la unidad pende de la subjetividad de los dirigentes, pues cuando se sienten a gusto y logran sobresalir, la alianza o frente sirve, pero donde no sobresale prefiere la consigna ramplona de ser cabeza de ratón, reeditando discusiones donde siempre el cúmulo de errores se indilgan a los demás y tal situación conduce a las rupturas recurrentes.

 

 



[1] Miembro de la Coordinación Europea del PCC; Integrante de la Fundación Walter Benjamin; balan_quiche@yahoo.com. Noruega, junio 20 de 2012;

[2]Memorias de un tiempo recobrado. Teoría de la historia y crítica al progreso en la obra de Walter benjamín. Tomado en forma de pregunta de http://www.unizar.es/historiografias/numeros/2/agesta.pdf. También se puede encontrar el texto Dirección Única de Walter Benjamin en http://es.scribd.com/doc/52561997/Direccion-Unica-Walter-Benjamin

[3] En ENTRE EL PDA y LA MARCHA PATRIÓTICA: LAS AMBIVALENCIAS POLITICAS DEL PCC, un documento interno que fue filtrado y que generó una amplia discusión, he tratado ampliamente este tema en el 2012.

[4] En la mitología griega, Procusto (del griego antiguo Προκρούστης Prokroústês o Procrustes, literalmente ‘estirador’), también llamado Damastes (‘avasallador’ o ‘controlador’), Polipemón (‘muchos daños’) y Procoptas, era un bandido y posadero del Ática (o según otras versiones a las afueras de Eleusis). Según la mitología, obligaba a los huéspedes a acostarse en una cama que según el caso los estiraba o les serraba los pies (de ahí “estirador”). Algunas versiones dicen, que la cama tenía un mecanismo que se alargaba o achicaba según el deseo del verdugo. Teseo lo capturó y después de sufrir varias veces la misma tortura, Procusto terminó su vida de la misma manera que sus víctimas. Imagen: Lecho de Procusto: (…)Teseo (vestido con ropas transparentes) y Procusto (casi acostado en su famoso lecho); lado A de un ánfora ática de figuras rojas (470 a. C.) pintada por Alquímaco, proveniente de Nola (cerca de Nápoles) tomada de: http://es.wikipedia.org/wiki/Procusto/

[5] Esquema tomado de Holguín, Alfredo. Ellos son grises, nosotros el arco iris, lo que piensa la izquierda colombiana en torno al surgimiento del PDA. Contacto Editores, Bogotá D.C. Diciembre de 2007.

[6] Gunn, Richard. Notas de Clase. Compilado en CLASE=LUCHA, antagonismo social y marxismo crítico. Compilado por Jon Holloway. Ediciones Herramienta 2004.

[7] Sartre, Jean-Paul. El existencialismo es un humanismo ver en: http://www.uruguaypiensa.org.uy/imgnoticias/766.pdf

[8] Tesis VI consultada en http://guindo.pntic.mec.es/~ssag0007/hemerotecal_archivos/n2digital-feb2011-pdf/josesanchez-pedropiedras-WalterBenjamin.pdf

[9] Tesis XIV consultada en http://guindo.pntic.mec.es/~ssag0007/hemerotecal_archivos/n2digital-feb2011-pdf/josesanchez-pedropiedras-WalterBenjamin.pdf

[10] Imagen tomada de http://www.comunita.unita.it/gofranco/2012/03/20/langelus-novus-disegnato-da-paul-klee/

[11] Tesis consultada en http://guindo.pntic.mec.es/~ssag0007/hemerotecal_archivos/n2digital-feb2011-pdf/josesanchez-pedropiedras-WalterBenjamin.pdf

 

DESDE LAS CALLES DE COLOMBIA

Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirE-mail

Escrito por FUNDACIÓN WALTER BENJAMIN, COLOMBIA Lunes, 30 de Marzo de 2015 10:05

Para superar la exclusión política en Colombia

“En Colombia las vías legales están agotadas”

Camilo Torres Restrepo.1965

Apreciad@s compañer@s

Colectivo Comunista Walter Benjamin.

Quiero aprovechar parte del resumen que presenta Sergio del documento de Duncan, para la Mesa de Conversaciones de la Habana, para llamar su atención sobre la necesidad de profundizar y ampliar la lucha contra una matriz - “Frente Nacional: Al ubicar el conflicto colombiano en la década del ochenta del siglo XX y desconocer la historia anterior, el documento de Duncan no analiza el periodo del “Frente Nacional”. La única alusión a esta etapa de nuestra historia está al inicio y tiene por finalidad intentar mostrar que el régimen político colombiano ha permitido la “competencia democrática”. El argumento que sostiene es que el Partido Comunista que combina la actividad legal e ilegal, participó en la elecciones durante el Frente nacional, a través de alianzas con los partidos tradicionales.” - utilizada de vieja data por la oligarquía colombiana para sustentar su “Democracia más antigua de América”

Ello por cuanto si se llegare a un acuerdo para una paz estable y duradera, como muchos queremos, la lucha electoral se tornaría principal para las fuerzas revolucionarias y ello implicaría cambiar radicalmente todo el “ordenamiento” de participación – exclusión que dicha oligarquía a montado y perfeccionado durante los últimos 200 años.

Entonces es necesario sincerarnos en este tema: Es una verdad de a puño, soportada con documentos históricos, que el Partido Comunista Colombiano ha participado, casi ininterrumpidamente en la contienda electoral colombiana, no obstante producir todo tipo de documentos argumentando lo defectuoso, por decir lo menos, del sistema electoral y su favorecimiento total a las fuerzas del sistema y en contra de nuevas fuerzas alternativas. Amén de la criminalización y asesinato y desaparecimiento de líderes y dirigentes de la oposición política. Esto no se le puede desconocer a Duncan.

De tal manera que la forma de combatir esta matriz es, aceptando el argumento de la participación del PCC en las elecciones, mostrar que todas las prácticas clientelistas, corruptoras del sentir popular, la compra de votos con el erario público de manera ilegal e ilegítima, la utilización de todas las instituciones del estado para, engañando al pueblo, aparecer determinados candidatos como quienes sacan de su bolsillo para dar puestos, becas, construir caminos, carreteras, hospitales, escuelas, campos deportivos etc, etc, de tal manera que es así como logran que la gente los elija y los vuelva a elegir. Es mostrar pedagógicamente, sencillamente, que si bien se ha permitido, no siempre, participar en elecciones a todo el que quiera, las posibilidades de triunfo de las fuerzas alternativas son nulas, en una competencia tan desigual, en la que, además la propaganda y la exposición a los medios de comunicación es monopolio de quienes detentan el poder político.

Los sucesivos gobiernos de hace doscientos años para acá, jamás han aceptado que todo ello sea exclusión del opositor, del otro. Por el contrario argumentan, de lo cual Duncan hace eco en su escrito de la referencia, que en Colombia hay participación en política por lo que ello no justifica ningún conflicto y menos un alzamiento armado.

Es por eso que quiero insistir en que: ya que las Farc, en la Mesa de Conversaciones, han llevado a que la representación gubernamental acepte – por primera vez en la historia - que hay necesidad de efectuar cambios en varios de los temas que acá se relacionan como obstáculos para la participación equitativa en la cosa electoral y en la participación en general en la cosa pública y que no obstante dichas reformas no requieren cambios constitucionales; las fuerzas revolucionarias deberían negarse a participar en cualquier evento electoral – incluida la citación a una Asamblea Nacional Constituyente , tan cara a nuestras aspiraciones -  hasta tanto no se hayan efectuado dichas reformas, so pena de volver a perder y aparecer como que no fueran portadoras de los deseos de las grandes mayorías. (1)

Finalmente argumentar que visiones diferentes de este tema, en el campo de los revolucionarios, han llevado a divisiones históricas grandes e irreconciliables y parecería llegado el momento de que, aceptando responsabilidades, pudiésemos aunar esfuerzos para superar el abstencionismo consciente y el abstencionismo inercial, ampliar el espectro de candidatos y candidatas para superar los máximos niveles de representación logrados por dichas fuerzas en su mejor momento – 2006 PDA - 18 parlamentarios de un total de 270, que no permitieron ni permiten participación decisoria alguna – e ir logrando que en un nuevo escenario, en el que se respete la vida de los contradictores y se ilegitime el asesinato, el destierro y la desaparición del contradictor, podamos hacer florecer las nuevas mayorías que lleven a nuestro país por la senda que se abre paso en Latinoamérica.

Bayardo Ariza Olarte.

Desde las Calles de Colombia. Marzo 27 de 2015.

 

(1) Desde las Calles de Colombia. Agosto 13 de 2014: “La Bancarrota de la dirección electoral de la Izquierda” (http://www.fundacionwalterbenjamin.org.co/index.php?option=com_content&view=section&layout=blog&id=6&Itemid=7)

   

Página 1 de 9