Resumen Internacional

Resolución 2261 Organización de las Naciones Unidas

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Escrito por FUNDACIÓN WALTER BENJAMIN, COLOMBIA Miércoles, 27 de Enero de 2016 20:07

Naciones Unidas /2016/67

Provisional 23 de enero de 2016                                                                                                  

Consejo de Seguridad

Español

Original: inglés

Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte: proyecto de resolución

 

El Consejo de Seguridad,

Subrayando su pleno compromiso con el proceso de paz en la República de Colombia y su apoyo al Acuerdo General para la Terminaci6n del Conflicto y la Construcci6n de una Paz Estable y Duradera, firmado en La Habana (Cuba) el 26 de agosto de 2012 por el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), Acogiendo con beneplácito los progresos realizados en el proceso de negociación, el compromiso asumido por el Gobierno de Colombia y las FARC-EP de poner fin cuanto antes al conflicto armado, y las medidas de fomento de la confianza aplicadas con miras a generar los primeros dividendos del proceso de paz para el pueblo colombiano,

Reconociendo la solicitud presentada por el Gobierno de Colombia en la carta de fecha 19 de enero de 2016 dirigida al Secretario General y al Presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por el Presidente de Colombia (S/2016/53), en la que adjuntaba el Comunicado Conjunto del Gobierno de Colombia y las FARC-EP

Observando que el Gobierno de Colombia y las FARC-EP prev6n que el Acuerdo Final de Paz incluya un mecanismo tripartito para vigilar y verificar el cese del fuego y de las hostilidades bilateral y definitivo, y la dejación de las armas; y reconociendo la contribuci6n que puede hacer una misión de observación de las Naciones Unidas en el contexto de ese mecanismo tripartito,

Reconociendo también, que en la solicitud presentada por conducto del Gobierno de Colombia se contempla la participación de las Naciones Unidas como componente internacional de dicho mecanismo tripartito durante un periodo limitado,

Reconociendo, además, el papel fundamental desempeñado por la República de Cuba y el Reino de Noruega como garantes y por la República de Chile y la República Bolivariana de Venezuela como países acompañantes en el proceso de paz en Colombia,

Reafirmando los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, y reafirmando también la soberanía, la integridad territorial, la independencia política y la unidad de Colombia,

Reconociendo la responsabilidad de Colombia en la aplicación del Acuerdo Final de Paz,

 

1. Decide establecer una misión política que participará en el proceso por un periodo de 12 meses, como componente internacional y coordinadora del mencionado mecanismo tripartito (la Misión), y que estará encabezada por un representante especial del Secretario General de las Naciones Unidas;

2. Decide también que la Misión será una misión política, integrada por observadores internacionales desarmados, que se encargará de vigilar y verificar la dejación de las armas y formará parte del mecanismo tripartito que vigilará y verificará el cese del fuego y de las hostilidades bilateral y definitivo, de conformidad con el Comunicado Conjunto, y que comenzará todas las actividades de vigilancia y verificación, con lo que empezará a contar el periodo de 12 meses, tras la firma del Acuerdo Final de Paz por el Gobierno de Colombia y las FARC-EP;

3. Solicita al Secretario General que inicie los preparativos de inmediato, incluso sobre el terreno, y que presente recomendaciones detalladas al Consejo de Seguridad, para su examen y aprobaci6n, en relación con el tamaño y los aspectos operacionales y el mandato de la Misión, de conformidad con el Comunicado Conjunto, lo antes posible y luego en el plazo de 30 días a partir de la firma del acuerdo de cese del fuego por el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, teniendo en cuenta las disposiciones de ese acuerdo;

4. Espera con interés las contribuciones de los Estados miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y caribeños (CELAC) a la Misión;

5. Solicita, también al Secretario General que, sobre la base de la información comunicada por el representante especial del Secretario General, informe al Consejo de Seguridad sobre el cumplimiento del mandato de la Misión cada 90 días a partir del comienzo de sus actividades de vigilancia y verificación y después de la terminación de la Misión;

6. Expresa su disposición a considerar la posibilidad de prorrogar la Misión a petición conjunta del Gobierno de Colombia y las FARC-EP.

 

http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/descargas/comunicado-onu-2016/comunicado-onu-2016.pdf

 

The Act of Killing

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Escrito por FUNDACIÓN WALTER BENJAMIN, COLOMBIA Martes, 24 de Septiembre de 2013 11:44

El genocida Anwar Congo (centro), en un fotograma del documental 'The Act of Killing'.

Un director de cine pide a un asesino que recree para una película las torturas y crímenes que cometió en su vida real. Éste, encantado con la oferta, se dispone a ello con entusiasmo y diligencia. El resultado del experimento es una alucinación cinematográfica que adquiere proporciones épicas cuando se descubre que el criminal es uno de los líderes más sanguinarios de los escuadrones de la muerte de Indonesia, bandas de carniceros que en 1965 acabaron con la vida de un millón de personas en menos de un año. The Act of Killing, de Joshua Oppenheimer, es la consecuencia de ese espeluznante delirio de fama de los genocidas indonesios, que hoy todavía viven como héroes en su país. La película se estrena el 30 de agosto en España.

 

Werner Herzog, uno de los cineastas que más genialidad ha aportado al cine documental, ha demostrado públicamente su asombro ante The Act of Killing. "No he visto una película tan potente, surreal y terrorífica en al menos una década", ha dicho y, desde luego, ha dado en el clavo con los adjetivos y con el orden en que los ha mencionado. Tan pasmosa, tan demencial es la historia de esta película, que la primera reacción ante ella es de sorpresa. Una especie de estupefacción que se convierte en aturdimiento y confusión antes de transformarse en espanto y, finalmente, en algo muy parecido a la angustia física.

 

Los escuadrones de la muerte

Anwar Congo, uno de los cabecillas de los escuadrones de la muerte que actuaron en Indonesia tras el golpe militar contra el presidente Sukarno, es la estrella de esta película. Verdugo responsable, según sus palabras, de la tortura y asesinato con sus propias manos de más de mil personas, escenifica ante la cámara los crímenes que cometió, explica cómo perpetraba sus agresiones y se vanagloria de haberse inspirado para ello en las películas de gángsteres que estrenaban en el cine.

 

Werner Herzog: "No he visto una película tan potente, surreal y terrorífica en la última década"

 

Matón de cine, en su juventud él y sus amigos controlaban el mercado negro de entradas. El ejército les reclutó tras el golpe para los escuadrones de la muerte porque sabía que odiaban a los comunistas -principales boicoteadores de las películas de EEUU, las más rentables en los cines- y ya habían demostrado que eran capaces de cualquier acto de violencia. Hoy, casi cincuenta años después, Anwar Congo es una figura venerada en Indonesia.

 

Fundador de una poderosísima organización paramilitar (Juventud de Pancasila), en la que figuran públicamente ministros del Gobierno, se le trata con todos los honores. Es la imagen, el símbolo, de un país demente, que aplaude la corrupción y la violencia. Un país en el que los genocidas son invitados de lujo en los programas de televisión, donde se explayan sobre sus proyectos cinematográficos y sobre sus aterradores asesinatos reales. Un país donde una buena parte de la población sigue viviendo completamente aterrorizada y a la que da la espalda el resto del planeta.

 

Palabra de genocida

"Matar está prohibido, por tanto, todos los asesinos son castigados, a menos que maten en grandes cantidades y al sonido de las trompetas". Son las palabras de Voltaire con las que se abre esta película, en la que conviven las escenas del pavoroso rodaje en el que trabajan los criminales, con imágenes de ellos en otras situaciones y ante la cámara contestando a las preguntas del equipo de Oppenheimer.

 

- ¿Cómo exterminó a los comunistas?

 

- Los matamos a todos. Eso fue lo que pasó.

 

"No importa si acaba en la pantalla grande o en la televisión", dice Anwar Congo refiriéndose a la película que están rodando y antes de añadir: "Tenemos que demostrar que ésta es la historia, que esto es lo que somos, para que la gente en el futuro lo recuerde". Un esfuerzo tardío después de hablar ante las cámaras de este documental, pues es absolutamente imposible olvidar lo que cuentan, cómo lo cuentan y, lo peor, cómo lo celebran.

 

Anwar Congo baila vestido como un gangster de película después de mostrar el sitio donde llevaba a cabo las torturas. "Al principio los apaleábamos hasta la muerte, pero había muchísima sangre (...). Cuando limpiábamos, el olor era terrible. Para evitar la sangre, teníamos un sistema". Y dicho esto, unos pasos de chachachá. Estremecedor.

 

"Matar a gente que no quería morir"

Testimonios como éste se suceden a lo largo de toda la película y no solo procedentes del recuerdo de Anwar Congo. Un editor de prensa -"mi trabajo era hacer que el público odiase a los comunistas"-, un líder paramilitar local que hace ante las cámaras una ronda de extorsión en el mercado exigiendo dinero, el mismísimo vicepresidente del país, otro verdugo de la época, un miembro del Parlamento de Sumatra del Norte o el subsecretario de Juventud y Deporte hacen sus personales aportaciones al documental, dejando constancia de una de las cosas más sorprendentes de todas, la absoluta banalidad con que todos perciben el genocidio cometido y la perfecta impunidad que han construido a su alrededor.

 

Anwar Congo reconoce que torturó y mató a mil personas con sus propias manos

"¿A cuántas personas mató?" pregunta a Anwar Congo con una sonrisa deslumbrante una presentadora de la TVRI, televisión pública de Indonesia. "A unas mil", contesta él también sonriente. Espeluznante y, al mismo tiempo, lógico. Al fin y al cabo, Anwar Congo y sus colegas torturadores están ahí haciendo publicidad, promocionando la película que han rodado describiendo sus asesinatos.

 

La aberración ha llegado aquí a su punto culminante. Han pasado casi dos horas desde que comenzara la película y el espectador ha asistido al grotesco espectáculo de la fanfarronería de unos asesinos de masas. En todo ese tiempo se habrá preguntado, seguramente varias veces, ¿cómo es posible vivir con ello y ni siquiera arrepentirse? La respuesta es que probablemente no es posible.

 

"Sé que mis pesadillas las causa lo que hice, matar a gente que no quería morir", dice en un momento del documental Anwar Congo, cada vez más afectado por el proceso de rodaje de la película y a quien la cámara de Oppenheimer graba también mientras interpreta el papel de víctima en una de sus recreaciones. Momento clave para el genocida y para The Act of Killing, éste en que el asesino se pone en lugar de sus víctimas. Es una secuencia que conduce al final de este documento. Y aquí, las turbulencias emocionales por las que ha pasado el espectador son tantas y tan profundas que ya es muy difícil decidir si ese hombre -en el que algo ahora  ha cambiado- está arrepentido o si lo que siente es asco ante la marea de sangre provocada o si es que realmente no quería entender y ahora, por fin, ha entendido lo que significa el acto de matar.

 

"UNA TÉCNICA  DE RODAJE PARA INTENTAR COMPRENDER"

Ganadora de múltiples premios, esta película se gestó después de tres años que el director Joshua Oppenheimer dedicó a rodar a los supervivientes de las masacres de 1965 y 1966. En ese tiempo, el equipo de la película fue amenazado, acosado y advertido para que abandonara. Sin embargo, "los asesinos estaban más que dispuestos a ayudarnos y, cuando los filmamos fanfarroneando sobre sus crímenes contra la humanidad, no encontramos ninguna oposición. Se nos abrieron todas las puertas". Y ahí, en medio de lo que Oppenheimer llamar "esa extraña situación", se inició un segundo punto de inicio de la película.

 

Propusieron a los gángsteres que rodaran su propia película y que se interpretaran a ellos mismos y a sus víctimas. "Los protagonistas se sentían seguros explorando sus recuerdos y sentimientos más profundos; y su humor más negro. Yo me sentía seguro desafiándolos continuamente sobre lo que hicieron, sin miedo de que me arrestaran o me golpearan".

 

"He desarrollado una técnica de rodaje con la que he intentado comprender por qué la extrema violencia, que muchos consideramos impensable, no solo es posible, sino que se ejerce rutinariamente. He intentado comprender el vacío ético que hace posible que los responsables del genocidio sean homenajeados en la televisión pública con vítores y sonrisas -dice el director-. Asimismo intentamos arrojar luz sobre uno de los capítulos más oscuros en la historia humana, tanto local como global; y expresar los costes reales de la ceguera, el oportunismo y la incapacidad para controlar la codicia y el ansia de poder en una sociedad mundial cada vez más unificada. Finalmente ésta no es una historia sobre Indonesia, es una historia sobre todos nosotros".

 

 

EL GOLPE MILITAR DE 1965

En 1965, el Gobierno indonesio fue derrocado por los militares. Sukarno, el primer presidente de Indonesia, fundador del movimiento no alineado y líder de la revolución nacional contra el colonialismo holandés, fue destituido y reemplazado por el general Suharto. El Partido Comunista Indonesio (PKI), que había apoyado firmemente al presidente Sukarno, que no era comunista, fue prohibido de inmediato. La víspera del golpe, el PKI era el partido comunista más grande del mundo fuera de un país comunista.

 

Después del golpe militar de 1965, cualquiera podía ser acusado de ser comunista: sindicalistas, granjeros sin tierras, intelectuales, la etnia china... "En menos de un año y con la ayuda directa de ciertos gobiernos occidentales, más de un millón de estos comunistas fueron asesinados", asegura el equipo de The Act of Killing.

 

Estados Unidos aplaudió la masacre, que se consideró "una grandiosa victoria sobre el comunismo". La revista Time informaba diciendo que era una de "las mejores noticias para Occidente desde hace años en Asia", mientras que The New York Times titulaba: "Un destello de luz en Asia".

 

CARTA DE RAFAEL CORREA A SANTOS

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Escrito por Àlvaro Botero C. Corrector Miércoles, 04 de Abril de 2012 10:27

Señor Doctor

Juan Manuel Santos

Presidente Constitucional de la República de Colombia

Estimado Presidente y amigo:

Valoro y agradezco profundamente su gentil y reiterada invitación a la VI “Cumbre de las Américas”, a celebrarse en la hermosa Cartagena de Indias los días 14 y 15 de abril. Lamentablemente, pese a que en la V Cumbre de las Américas, celebrada en Trinidad y Tobago del 17 al 19 de abril de 2009, se rechazó la incomprensible exclusión de la República de Cuba de las cumbres americanas, una vez más, este país hermano no ha sido invitado.

Por definición, no puede denominarse “Cumbre de las Américas” a una reunión de la cual un país americano es intencional e injustificadamente relegado. Se ha hablado de “falta de consenso”, pero todos sabemos que se trata del veto de países hegemónicos, situación intolerable en nuestra América del Siglo XXI.

De igual manera, es inaceptable que en estas cumbres se soslayen temas tan fundamentales como el inhumano bloqueo a Cuba, así como la aberrante colonización de las Islas Malvinas, los cuales han merecido el rechazo casi unánime de las naciones del mundo.

Jamás buscaríamos ocasionar el más mínimo problema ni a su gobierno ni a nuestra querida Colombia. Se trata, como decía Bolívar, de sentir verdaderamente que la Patria es América, y en algún momento comenzar a denunciar y enfrentar con fuerza estas, repito, intolerables y hasta aberrantes situaciones. Por ello, después de haber reflexionado detenidamente, he decidido que, mientras sea Presidente de la República del Ecuador, no volveré a asistir a ninguna Cumbre de las “Américas”, hasta que se tomen las decisiones que la Patria Grande nos exige.

Nuestros pueblos bien pueden cansarse de que sus mandatarios estén en tantas cumbres, mientras todavía existen demasiados abismos por superar, como la pobreza e inequidad que todavía mantienen a América Latina como la región más desigual del mundo; la ineficaz estrategia de lucha contra el problema mundial de las drogas; la profunda transformación del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, hoy celador de intereses ajenos a sus principios fundacionales; la vigencia de una verdadera libertad de expresión que no se encuentre reducida a los intereses de los negocios dedicados a la comunicación social; o, la completa supremacía del capital sobre los seres humanos, como lo demuestra la crisis hipotecaria en España, que afecta a centenares de miles de ciudadanos, entre ellos muchos migrantes latinoamericanos.

Esperamos que nuestra ausencia sea una cordial invitación a debatir lo esencial y a actuar en consecuencia, ratificando el aprecio y respeto que sentimos por todos nuestros colegas, Jefas y Jefes de Estado del Continente, queridos amigos con quienes compartimos sueños de mejores días para nuestros pueblos.

Deseamos, por el bien de la región y del mundo, que la Cumbre de Cartagena sea exitosa. El deseo de acompañarles es enorme, sólo superado por la firmeza de nuestras convicciones.

¡Hasta la victoria siempre!

Rafael Correa Delgado

Presidente Constitucional de la República del Ecuador

Quito, abril 2 de 2012.

   

Declaración CUBA Cumbre Américas

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Escrito por FUNDACIÒN WALTER BENJAMIN, COLOMBIA Miércoles, 21 de Marzo de 2012 16:17

La exclusión de Cuba por parte del gobierno de los Estados Unidos de América es inaceptable e injustificable
Conferencia de prensa ofrecida por el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, el 8 de marzo del 2012, "Año 54 de la Revolución".
(Versiones Taquigráficas- Consejo de Estado)
Gustavo Machín(Moderador).-Buenos días a todos los presentes.
El ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez Parrilla dará una conferencia de prensa, para lo cual le cedo la palabra.
Bruno Rodríguez.-Buenos días.
¡Cálidas felicitaciones a todas las periodistas que se encuentran hoy con nosotros!
Es un placer estar aquí con ustedes. Me excuso por haberles avisado con tan poca antelación; pero seguramente ustedes siguieron las noticias del día de ayer y comprenden que estamos encontrándonos lo más temprano posible, una vez que los acontecimientos permiten sostener este intercambio.
Como ustedes conocen, ayer tuvimos el placer de recibir en nuestro país al presidente Santos, de Colombia, acompañado de su Canciller. El Presidente nos ha dicho, de forma muy respetuosa y cordial, que no ha logrado el consenso del hemisferio para invitar a Cuba a la VI Cumbre de las Américas de Cartagena, que será el mes próximo.
Ha explicado que Colombia quiere que esta situación sea discutida en la Cumbre de Cartagena. Expresó respeto por la posición de los países que consideran una necesidad que Cuba haga parte de estas cumbres. Señaló que es un tema que lleva muchos años sin solución e hizo votos para que esta incómoda situación no se repita.
Deseo agradecer la gestión de Colombia, para quien Cuba siempre desea y quiere lo mejor.
No ha habido ninguna sorpresa, ha sido "la crónica de una exclusión anunciada". Con un enorme irrespeto por Colombia y por América Latina y el Caribe, los voceros norteamericanos desde el primer día habían decretado la exclusión de Cuba.
El vicepresidente Biden, la secretaria de Estado Clinton, un subsecretario y otros voceros del Departamento de Estado expresaron su veto antes de que la anunciada consulta ocurriera.
Estados Unidos, con su desprecio y arrogancia, ofende la dignidad de la Patria Grande de Bolívar, de Nuestra América de Martí.
Expreso enérgica denuncia de que la exclusión de Cuba por parte del gobierno de los Estados Unidos de América es inaceptable e injustificable. Es parte de una política de bloqueo económico, político y mediático que es genocida, ilegal, que viola los derechos humanos de los cubanos, y que quedó claro en aquel memorando infame del señor Mallory, de abril de 1960, que fue decretado para causar hambre, desesperación y enajenar el apoyo del pueblo a nuestro gobierno.
El bloqueo es un crimen y un error que dura ya más de 50 años.
Estimados colegas:
Cuba nunca pidió ser invitada a ninguna de las llamadas Cumbres de las Américas, nunca lo hizo en el pasado, a esta tampoco. Se limitó a responder que, de ser invitada en igualdad de condiciones y con plenos e iguales derechos, actuaría con apego a los principios y a la verdad, con todo respeto, como hace siempre.
La posición de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América (ALBA), es unánime y firme, aunque algunos intriguen al respecto. Es unánime y firme en la exigencia del cese del bloqueo a Cuba y del cese de la exclusión de Cuba de cualquier mecanismo hemisférico, como esta llamada Cumbre de las Américas. Es sólida y unánime en demandar, de manera inequívoca, que cese esta exclusión y que este tema se trate a profundidad durante la VI Cumbre de Cartagena. Es también unánime en la postura de continuar observando, como declaró públicamente en su reunión del 15 de febrero, el Consejo Político o la Reunión de Cancilleres del ALBA, el resultado que se produjo ayer de aquellas consultas entonces en curso.
Corresponde al Consejo Político del ALBA, como enfatizó en solidarias y valientes declaraciones el presidente Chávez, en el día de ayer, que por encargo de la Cumbre de Jefes de Estado del ALBA, los Cancilleres continúen analizando esta situación, coordinen sus acciones y reinicien sus consultas dentro del ALBA y con el resto de los gobiernos de América Latina y el Caribe, sin excepción.
La posición de Cuba es la que expresó el presidente Raúl Castro Ruz el 4 de febrero, en Caracas, en la Cumbre de Presidentes del ALBA. Dijo allí que Cuba jamás lo habría reclamado, pero que apoya el planteamiento del presidente Correa, de Evo y de otros Presidentes de actuar para que cese la exclusión de Cuba, posición que consideramos muy justa.
Dijo él: "Yo quiero agradecer a ustedes, presidente Correa, a Evo y a todos ustedes, estos planteamientos... de vital importancia. Tienen toda la razón. Nosotros jamás hemos reclamado que se tome una medida como esa, pero no por eso vamos a dejar de apoyar esta, que consideramos muy justa".
Estas cumbres, como se conoce, surgieron en Miami, en 1994. Era la plataforma política para el desarrollo del Área de Libre Comercio de las Américas, el ALCA, el proyecto de los Estados Unidos de América para la anexión económica de nuestra Patria Grande.
En el 2005, en Mar del Plata, los presidentes Chávez y Néstor Kirchner, con apoyo de otros y de toda Nuestra América, enterraron el ALCA.
En abril del 2009, en Puerto España, el presidente Obama prometió una nueva política hacia América Latina y el Caribe. Sobre Cuba expresó su deseo de encaminar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba en una nueva dirección. ¿Qué dirá el presidente Obama en la próxima reunión de Cartagena?
Estas cumbres, como la Organización de Estados Americanos (OEA), de triste fama, solo sirven para que Estados Unidos ejerza su dominación. Los hechos más recientes lo demuestran.
Conviene, además, precisar que se ha hablado de la posibilidad de que durante la Cumbre de Cartagena los Jefes de Estado, en un segmento supuestamente privado, a puertas cerradas, traten este tema.
Debo decir que no es interés de Cuba. Para Cuba no es aceptable que en una reunión privada entre el gobierno de Estados Unidos y América Latina y el Caribe se trate este tema en su ausencia.
América Latina ya no lo acepta y construye un proyecto de soberanía e integración regional, que Estados Unidos no puede impedir, aunque tratará de hacerlo. La presencia de Cuba en Cartagena, desde la distancia, será inocultable, como ocurrió en el año 2009.
Ya Martí, refiriéndose a la I Conferencia Panamericana de Washington, que concluyó precisamente en 1890, por esos días de abril, el 19 de abril, había escrito: "...después de ver con ojos judiciales los antecedentes, causas y factores del convite, urge decir, porque es la verdad, que ha llegado para la América española la hora de declarar su segunda independencia."
Si esta exclusión sirve para ahondar la conciencia de los pueblos latinoamericanos y caribeños, para la acción firme y concertada de Nuestra América y para avanzar más resueltamente hacia nuestra completa y definitiva independencia, bienvenida sea.
Por esos días, los cubanos estaremos aquí, confiados y serenos, como un símbolo estaremos conmemorando la epopeya de Girón, que no sabemos por qué, los asesores del Presidente de Estados Unidos hacen coincidir otra vez con la "Cumbre de la América Incompleta".
Muchas gracias.
Moderador.-El Ministro accederá a responder algunas preguntas sobre el tema al cual se ha referido. Les pediría a aquellos que quieran preguntar, que utilicen los micrófonos que están a los lados y se identifiquen por el medio que representan.
Andrea Rodríguez (AP).-Buenos días, Ministro.
Bruno Rodríguez.-Buenos días, Andrea. ¡Felicidades!
Andrea Rodríguez.- Gracias.
Señor, se ha hablado del consenso y se ha hablado de que no se llegó al consenso para que Cuba sea invitada, pero lo cierto es que parece demostrarse también que no hay consenso en los países del ALBA. Esto es: ¿Ustedes creen que el caso Cuba y esta situación especial que se ha presentado en Cartagena ha roto el consenso del ALBA, dejando en una posición distanciada al presidente Correa? ¿En qué momento entonces los países del ALBA se encuentran frente a Cartagena?
Gracias.
Bruno Rodríguez.-Yo no he hablado del consenso, yo he citado al Presidente de Colombia explicando su posición con relación a este asunto. Pero he dicho, y reitero, que el ALBA tiene una posición sólida y unitaria en el reclamo del cese inmediato del bloqueo a Cuba, que es lo fundamental; en el reclamo del cese inmediato de la exclusión de Cuba de estos mecanismos, llamados hemisféricos, como la Cumbre de las Américas, y que el ALBA tiene una posición firme y unánime de concertar acciones y, como declaró —es pública la Declaración de la Reunión de Cancilleres del 15 de febrero—, que reanudaría su coordinación de acciones y sus contactos una vez que se conociera el resultado de aquella consulta que estaba en curso.
La postura del presidente Correa es totalmente apoyada por todos los presidentes del ALBA, por toda la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, en el reclamo del cese de esta exclusión inaceptable, y en lo que es más importante, en la exigencia de que pare ya, inmediata e incondicionalmente, el bloqueo político, económico y mediático a Cuba. Y los cancilleres del ALBA en estos días continuaremos concertando posiciones en relación con la manera en que estos asuntos se aborden en la VI Cumbre de Cartagena.
Rosa Tania Valdés (REUTER).-Buenos días.
Canciller, lo que quisiéramos saber: Al principio, cuando comenzó toda esta reclamación del ALBA en relación con que Cuba debía participar, algunos países dijeron que hasta estarían dispuestos a ausentarse en caso de que Cuba fuera excluida, como finalmente ha ocurrido.
Lo que quiero saber: ¿Pedirá Cuba a los países del ALBA alguna posición en relación con esto? ¿Irán los países del ALBA a la Cumbre o no irán?
Bruno Rodríguez.-Este tema no es nuevo, ni es nueva la posición de los países del ALBA. Ustedes podrían buscar la Declaración de la Cumbre de Presidentes del ALBA, que se realizó en Cumaná en los días de abril del 2009, en vísperas de aquella V Cumbre que se efectuó en Puerto España. La postura del ALBA de estos momentos es exactamente aquella, es sólida, es firme, es consistente en el tiempo.
Como dijo el Presidente Raúl Castro Ruz, el 4 de febrero, Cuba jamás habría reclamado una medida de esta naturaleza; pero la apoya firmemente porque considera que es justa y legítima la reclamación enérgica del presidente Correa, con apoyo de todos los Presidentes del ALBA, de que cese esta situación.
Néstor Pardiño.-¿Cómo se interpreta este nuevo fenómeno donde un grupo de países de América Latina están enfrentando a Estados Unidos por el tema Cuba? ¿Qué comentarios puede hacer al respecto?
Bruno Rodríguez.-Cuba se expresó ya en el año 2009. Fidel, tan temprano como en los años noventa, alrededor de los anuncios con bombo y platillos de aquella Cumbre de 1994, en Miami, se preguntó para qué servirían estas cumbres. Ya Cuba estaba siendo excluida. Dijo entonces: Si estas cumbres sirvieran para discutir los problemas reales de América Latina y el Caribe, los problemas de la paz, los problemas del desarrollo, los problemas de la deuda, los problemas de una relación justa y equitativa, los problemas del acceso a los mercados, los problemas del subsidio, que destruye las economías caribeñas, por ejemplo; si se discutieran los problemas reales del terrorismo, del narcotráfico; si se discutieran en un plano de igualdad entre Estados Unidos y América Latina y el Caribe, quizás esas Cumbres, aunque hubieran excluido a Cuba, servirían para algo; pero no si lo fueren para expandir la dominación de Estados Unidos, para extender esa presencia intervencionista, injerencista en nuestros Estados; si fueran para extender y profundizar esa relación de expoliación de nuestras economías y de nuestros recursos, habría que resistir. Hoy ya, años después, la realidad está totalmente clara, todo el mundo sabe, nadie tiene dudas después de haber enterrado el ALCA, para qué sirve este tipo de cumbres, y la exclusión de Cuba es, probablemente, el símbolo más notorio, más evidente de que son cumbres hechas a imagen y semejanza del dueño, que es el gobierno de Estados Unidos, y que son su instrumento para ejercer dominación de una manera nada democrática y con mucho irrespeto por países que son iguales, soberanos, y que no aceptan ser tratados como traspatio.
Patrick Hoffman (CNN).-Buenos días, ¿cómo está?
Si Cuba no quiere participar en la cumbre, ¿por qué están luchando algunos países del ALBA, algunos Presidentes para que ustedes estén allá?
Bruno Rodríguez.-Cuba ha dicho desde el año 1994 que su exclusión de estas cumbres es injustificable y que es inaceptable. A Cuba se le ha preguntado si, de ser invitada, asistiría a esta Cumbre; se le preguntó también en el 2009. Cuba siempre ha respondido que, de ser invitada en igualdad de condiciones y pleno derecho, asistiría a la Cumbre desde sus posiciones de principio de política exterior, con apego a la verdad y con todo respeto.
Los países del ALBA están denunciando una exclusión arbitraria e insostenible, propia de la Guerra Fría, impropia de estos tiempos, impropia de la relación que supuestamente el gobierno de Estados Unidos quiere construir ahora con América Latina y el Caribe que es distinta a aquella de los años noventa.
Roberto Hernández (Prensa Latina).-Buenos días, Canciller.
¿Existe fecha y lugar para una próxima reunión de cancilleres del ALBA?
Bruno Rodríguez.-Todavía no, estamos en contacto, de hecho hemos estado ayer en contacto, y en los próximos días continuaremos intercambiando impresiones.
Sarah Rainsford (BBC).-Hola. Quería preguntarle, ¿cuál es la probabilidad, cómo lo ve usted, de que Cuba sea incluida en la próxima Cumbre, de qué depende y cuáles son las condiciones?
Bruno Rodríguez.-Creo que todos comprendemos que una eventual invitación a Cuba, tal como ha explicado el Presidente colombiano, depende del consenso. Todos entendemos qué quiere decir "el consenso". El consenso para este tema quiere decir la autorización de Washington, y esa es una pregunta que podría dirigírsela al gobierno norteamericano. No sé qué hará el gobierno norteamericano. Se ha anunciado qué ha hecho hasta ayer mismo, que es reiterar una vieja política fracasada, que ha durado 50 años, que no funciona y que alguien debería pensar en revisar.
Les agradezco mucho su presencia esta mañana.
Muchas gracias.

 

MAPIRIPÁN: ‘ABERRANTE’ SÍMBOLO DE IMPUNIDAD EN COLOMBIA

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Escrito por CORRECTOR DE ESTILO, ÁLVARO BOTERO Jueves, 15 de Diciembre de 2011 16:23

Por: Manuel Gil, Magil

Han sido diversas las opiniones encontradas respecto a las revelaciones que hizo la Fiscalía General de la Nación, sobre falsas víctimas en la masacre de Mapiripán, lo que ha llevado a que la Canciller y el Ministro de Justicia de Colombia se desplacen hasta San José de Costa Rica, con el propósito de que el alto tribunal de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, que los condenó a indemnizar a las víctimas, por la masacre, ahora los exonere de tal responsabilidad; lo que resulta un contrasentido, si se tiene en cuenta que el Estado colombiano y sus Fuerzas Militares fueron condenadas por omisión y complicidad en la macabra masacre, en la que, incluso, los criminales jugaron con la cabeza de una de las víctimas. Así que, aún si concediéramos el argumento del Estado, el número de ellas es irrelevante, para considerar la naturaleza del delito.

Todos los comentarios publicados refiriéndose al hecho, sólo llegan a afirmar que los paramilitares fueron enviados por Carlos Castaño, como si este personaje hubiera actuado por iniciativa propia, olvidándose de los detalles que comprometen gravemente al Ejército colombiano y a los militares norteamericanos, que entonces eran instructores en la Base de Barrancón. Ahora, resulta que el Gobierno, en palabras del Presidente colombiano, considera ‘aberrante’ lo sucedido, mientras que el flamante Ministro de Defensa afirma que su institución se declara ‘víctima del caso’, y alega que, falsificaciones como esa se habrían presentado en bombardeos como el de Santo Domingo, Arauca, la masacre de Trujillo, Valle, donde se han eludido sus responsabilidades en materia de Verdad, administración de Justicia y Reparación.

El cinismo los lleva a considerar que habría otras falsas víctimas en otras masacres. Sólo falta que esgriman la legítima defensa para justificar la maquinaria de guerra y el Terrorismo de Estado que utiliza todas las formas de represión, tal como viene ocurriendo en las zonas donde se considera que está la insurgencia: llegan las fuerzas militares a media noche o a en horas de la madrugada, por aire y por tierra, e invaden las casas de los campesinos, los amenazan y, en algunos casos, los torturan, para que delaten el paradero de los guerrilleros, tal como lo han denunciado campesinos en el Cañón de las Hermosas.

No se puede olvidar que Juan Manuel Santos, fue el inventor de los ‘falsos positivos’, siendo ministro de Defensa, y por tal acción criminal, hasta el momento no se le ha investigado. Como, tampoco, se ha investigado lo que, en verdad, ocurrió en Mapiripán, ni se ha querido llegar a los autores intelectuales que ordenaron, financiaron y facilitaron los dos aviones que transportaron a los paramilitares hasta San José del Guaviare. Resulta curioso que por los mismos días en que ocurre la masacre, en julio de 1997, se concretó el texto del acuerdo base del futuro Plan Colombia (a pesar de que las relaciones entre los dos países, el nuestro y EE UU estaban en el peor momento). El entonces embajador Juan Carlos Esguerra y la subsecretaria de Estado Bárbara Larkin concretaron el texto final de un acuerdo de asistencia militar norteamericana a las Brigadas móviles del Ejército colombiano, mientras en Bogotá el presidente Samper presidía el desfile militar del día de la Independencia, sin la presencia de ningún comandante de la Fuerza Pública en su palco y sin visa para viajar a los Estados Unidos.

Los entonces senadores Patrick Leahy, Edward Kennedy, Jackson Jr. y otros, estuvieron indagando acerca de la masacre de Mapiripán, sin ocultar la asistencia militar norteamericana a las Brigadas Móviles. El inspector general de las fuerzas militares y otros miembros del mando militar, celebraron ese año la independencia nacional en la Escuela de Fuerzas Especiales del Ejército, que construyeron las Fuerzas Especiales de Estados Unidos en la isla Barrancón, sobre el río Guaviare. De la masacre se ha dado poca información y, es a través del equipo de investigación de El Espectador, que se llega a conocer lo ocurrido.

Lo cierto es que los ‘boinas verdes’ tenían por lo menos tres años de experiencia en Barrancón, y durante dos meses, hasta el anuncio del acuerdo firmado en Washington, estuvieron en la isla haciendo ejercicios de ‘planeación militar’ con la tropa del coronel Lino Sánchez, uno de los acusados por la Fiscalía de planear con Carlos Castaño la masacre de Mapiripán. Con la ayuda del senador Patrick Leahy, que solicitó información del Consorcio Internacional de Periodismo Investigativo y el equipo de Periodismo Investigativo de El Espectador, se compiló y analizó más de 4.500 páginas de documentos en inglés y español sobre los eventos diplomáticos, militares y humanitarios de la conmemoración del día de la independencia en San José del Guaviare, Mapiripán, Bogotá y Washington. Con base en la documentación se pudo concluir que el 7º Grupo de Operaciones Especiales del Ejército de Estados Unidos ‘boinas verdes’ realizó entrenamientos de ‘planeación militar’ con las tropas del coronel Sánchez, y este planeaba la decapitación masiva de civiles en Mapiripán. El objetivo era erradicar a las Farc y permitir que las AUC tomaran el control de la economía ilegal del sur del departamento del Guaviare, que según el Departamento de Estado producía el 30% de hoja de coca en el mundo. Las Fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos, entrenan en Colombia desde mucho antes de que se pensara en examinar sus operaciones a la luz de los derechos humanos.

Carlos Salinas, un experto en el tema asegura que lo hacen desde 1962. El Solic ha seguido entrenando porque, según su interpretación legal, los ‘intercambios de entrenamiento conjunto combinado’ deben ser tenidos en cuenta como entrenamientos de las fuerzas de EU. El reporte oficial de 1997, entregado al Congreso de EU en abril de 1998, incluyó en su lista seis despliegues de fuerzas especiales en Colombia. No obstante, en carta dirigida al senador Patrick Leahy, el Solic admitió que entre junio y agosto de 1997 se hicieron nueve despliegues en el país, de los cuales uno coincide con los reportados. Sumados, habrían sido más de catorce despliegues durante el año. Excepto dos, todas las visitas fueron del mismo equipo de entrenadores: el 7º grupo de Operaciones Especiales del Ejército, con sede en el Fuerte Bragg, en Carolina del Norte. Los miembros de esta unidad hablan castellano sin acento y han sido entrenados para el combate en el Amazonas.

Han pasado 14 años desde cuando ocurrió la masacre de Mapiripán y aún no se ha podido esclarecer quienes fueron los responsables, porque en la misma están comprometidos oficiales de alta graduación de Colombia y posiblemente de los Estados Unidos. De momento, por esta masacre sólo ha sido condenado el general Jaime Uzcátegui, acusado como responsable de la masacre, y parece, que es quien menos tiene que ver con los hechos. Todo indica que la asesoría militar a la guerra sucia no tiene fronteras, aunque los entrenamientos y la práctica criminal se realiza en Colombia. Lo que aún no se sabe es: ¿quien financió las dos aeronaves, un DC3 HK3993-P y un Antonov HK4009, que transportaron a los paramilitares ese12 de julio de 1997? Salieron del Urabá antioqueño y aterrizaron con tres minutos de diferencia en el aeropuerto de San José del Guaviare. Es de señalar que era entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez, quien unos años antes había sido director de la Aeronáutica Civil.

Meses antes, el 16 de enero del mismo año hubo una reunión en la finca La Quince, ubicada en el municipio de San Pedro de Urabá, en Antioquia, en la que participan los narcoparamilitares Salvatore Mancuso, Carlos Castaño, Doble Cero, Monoleche, y los mandos medios. Días antes de la masacre contratan a paramilitares de Urabá y Córdoba y los concentran en una finca cercana al aeropuerto Los Cedros de Apartadó. En el informe que da el secretariado de las Farc el 24 de julio, aseguran que fueron 150 unidades de contraguerrilla, paramilitares de la IV división del Ejército Nacional. Un día antes, el comandante de las Fuerzas Armadas, general Manuel José Bonett Locarno, afirma que las Farc tenían controlada la zona y los responsabiliza de la masacre con la intención de obtener ventajas políticas y económicas.

La realidad de los hechos es que de Urabá salieron los aviones con 120 hombres de civil y sin armas con destino a San José del Guaviare. Todo lo tenían fríamente planificado y utilizaron las instalaciones militares del batallón Joaquín París para ultimar los detalles de la acción criminal. En los informes aparece el coronel Lino Sánchez Prado, comandante de la Brigada II del ejército, un oficial especializado en las listas negras, quien fue condenado por omisión, mas no por ayudar a que los paramilitares llegaran hasta Mapiripán. Otro personaje sobre el que se conoce poco es el entonces mayor Hernán Orozco, que es quien recibe a los paramilitares en el batallón Joaquín París, les facilita uniformes y las armas a los paramilitares, y quien en alguna declaración, antes de que lo sacaran del país comenta: “los paramilitares son la amante del militar, que no se puede llevar a casa pero hay que tenerla”.

Diversas declaraciones coinciden en que tres días después de los hechos vieron a los paramilitares por los alrededores de San José del Guaviare, que venían de hacer la masacre. Por esos días las fuerzas militares montaron la Operación Araña, dirigida contra las Farc que, precisamente se habían enterado de la acción criminal e iban a hacer justicia con los autores materiales de la misma, sin embargo, el sorpresivo ataque del ejército permitió a los paramilitares salir de la zona. Esta fue una masacre anunciada y planificada desde el centro operativo del paramilitarismo en ese año, como lo fue el Urabá antioqueño y, se deduce que entre los autores intelectuales que apoya (como igualmente promovió las Convivir que dan origen a las AUC), es el entonces gobernador de Antioquia, al igual que su Secretario de Gobierno, Pedro Juan Moreno Villa, que muere en un extraño accidente aéreo en febrero de 2006, y el comandante de la Brigada XVII, Rito Alejo del Río.

En la declaración de monseñor Correa Yepes, obispo del Guaviare, tres días antes de la masacre pasaron varios camiones con unos 120 hombres de civil y sin armas, que después de repostar en las instalaciones del batallón Joaquín París, cambiaron sus ropas civiles por uniformes militares y continuaron su rumbo por una trocha que conduce a un sitio llamado Charras; otro grupo llega a Mapiripán por el río Guaviare, pasando por un puesto de control conocido como Barrancón, donde habían 834 hombres de la Brigada Móvil II, 136 infantes de marina y 130 de las Fuerzas Especiales. El paramilitar confeso Edison Londoño Niño comenta: “Yo fui con René hasta el Barrancón, íbamos armados y él se bajó y habló con un sargento creo y nos dejaron seguir sin registrarnos ni nada”. Esta es una base estratégica donde se desarrollan entrenamientos con fuerzas especiales norteamericanas y por allí pasaron los paramilitares como Pedro por su casa.

¿Y quien es René? Es el contacto del coronel Lino Sánchez, que era quien se encargaba de hacer las listas negras de las mal llamadas limpiezas sociales. Los archivos casi todos fueron destruidos al igual que las evidencias, los testigos los asesinaron o los desplazaron; todos los paramilitares que acusaron al coronel Lino Sánchez, los trajeron para que se retractaran y después de retractarse los asesinaron en las cárceles, el que no murió apuñalado, murió ahorcado. La noche del 14 de julio de ese año, los paramilitares se reunieron en la inspección de Charras, y se dirigieron a Mapiripán, arribando al casco urbano en la madrugada. ¿Cuál de las unidades militares presentes en la zona: la VII Brigada o la Brigada Móvil II tenía el mando operacional sobre el Batallón Joaquín París y respondía por la seguridad de los pobladores?

En la investigación es importante saber quién tenía el mando operacional de este batallón, porque hasta ese 20 de julio no había referentes de presencia paramilitar en la región. Lo increíble es que a los paramilitares los trajeran de Urabá en avión y, contaron con el apoyo de las Fuerzas Militares de Colombia y las Fuerzas Especiales de los Estados Unidos, que entrenaban militares colombianos en la base de Barrancón. ¿No será que la masacre de Mapiripán hacía parte del entrenamiento? Veamos como se planificó la masacre: aviones contratados en Urabá, la negligencia en los distintos puntos de control militar para impedir la masacre o agarrar a sus ejecutores, permiten deducir que las fuerzas militares especiales de Colombia y los Estados Unidos fueron sabedores de la masacre y no se dieron por enterados.

Si bien el coronel Lino Sánchez y el mayor Hernán Orozco tenían nexos con paramilitares, es posibles que haya otros oficiales de alto rango comprometidos, y están implicados en esta y otras masacres, lo cual explicaría por qué cada vez que investigan a miembros de la cúpula militar en Colombia, los fiscales son destituidos y los jueces son obligados a prescribir el caso o irse al exilio si se obstinan en investigar y hacer justicia. En palabras del abogado defensor del general Uscátegui, Edgar Saavedra, “Aquí no están todos los que son ni son todos los que están”. Después de diez años de investigación no se sabe cuántos fueron los muertos, cuántos los desaparecidos y cuántos los secuestrados. Tal como dice el único condenado por la masacre: “Hay manos interesadas en que la verdad permanezca oculta, y para lograr esto hay que condenar al general Uscátegui”, y de forma directa se dirige a quien fue comandante del Ejército y luego de las Fuerzas Armadas: “Entonces dije a mi general Jorge Mora Rangel: vea mi general, yo estoy mamado de esto. Ustedes saben que soy inocente y han dejado ir esto muy lejos. Entonces hagámonos pasito. Yo estoy esperando que esta fiscal me precluya, porque es justo, pero si ustedes no pueden hacer nada, no hagan nada…yo me voy a juicio. Pero la cosa es seria porque los documentos son gravísimos”. De Mora Rangel se han presentado denuncias sobre sus vínculos paramilitares, sin embargo, a este general (r) no han permitido que se le investigue, pero si el río suena piedras lleva.

En una conversación grabada del mayor Hernán Orozco con el mayor César Maldonado, le comenta: “yo voy a hablar sobre mi experiencia, tengo que hablar del paramilitarismo, de los nexos, del problema que me sucedió […] De hecho la semana pasada tuve una reunión con Vicepresidencia, un programa de protección especial y me aprobaron todo, lo mío va por buen camino”. Refiriéndose al Colectivo de abogados José Alvear Restrepo comenta “Por mi problema me hice amigo a través de un periodista que me contactó con ellos, y la idea mía de conectarlos fue para que descongelaran mi trámite para salir del país, y efectivamente me lo descongelaron y ya me tienen al otro lado. Obviamente que ellos aprovechan que uno es militar y, pegadito de la ayuda pues vienen los favores. Los que saben que tengo esa relación con la Ong pensarán que soy un enemigo, y los que no saben de la Ong pensarán que soy un hijueputa por el problema que tuve con mi general Uscátegui. Usted sabe que uno en la vida da pasos que cree están bien dados, pero el tiempo demuestra que son pasos equivocados ¿no? Yo estuve con el colectivo porque me invitaron y querían que declarara contra usted”.

Lo que sorprende es que el colectivo Alvear Restrepo, facilitara la salida del país a Hernán Orozco, uno de los principales implicados en la masacre de Mapiripán, que hoy vive en los Estados Unidos protegido y trabaja en una empresa de alta seguridad norteamericana, con carros blindados y lujosos; y asombra más, que por el caso Mapiripán la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordene al Estado colombiano pagar 129.000 dólares a este colectivo de abogados por representar a las víctimas de la masacre (el colectivo asegura que fueron 20.000 dólares que aún no les han pagado). Lo cierto es que en estos momentos, el testigo o implicado clave de la masacre de Mapiripán, es el mayor Orozco que, junto al coronel Lino Sánchez, fueron los que aprovisionaron a los paramilitares de los uniformes y las armas, con las que se masacraron en Mapiripán a más de 70 personas. Por tanto, el reclamo que está haciendo el gobierno colombiano ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos por supuestas falsas víctimas, lo único que demuestra es la incapacidad investigativa de la justicia colombiana frente a hechos tan macabros como las masacres ocurridas en Colombia y en la que están implicadas las instituciones del Estado.

   

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